Política 14/06/2018 - 12:00 a.m. jueves 14 de junio de 2018

Los desafíos globales y el estado del futuro

Según el mismo informe, hay elementos que parecen marchar positivamente, mientras otros mantienen un cariz claramente negativo o de estancamiento

Gregorio Urriola Candanedo
comunicacion@udelas.ac.pa

El futuro será lo que nuestras decisiones de hoy determinen. El futuro no está escrito en los astros, sino que se construye colectivamente. Estas son premisas básicas de una visión prospectiva que cada vez gana más adeptos en el ambiente turbulento donde sobrevivimos. Mientras unos apelan a la Astrología, al catastrofismo o se aferran a profecías, otros intentan vislumbrar lo que será esclareciendo tendencias, diseñando escenarios y mediante decisiones estratégicas ir acercándonos a lo que sea más deseable.

Hoy, varios centros de investigación en el mundo hacen esfuerzos por anticiparse al futuro y, usando complejos modelos y amplísimas consultas, le toman el pulso a las fuerzas que modelan nuestro entorno. Una de las iniciativas más completas, ambiciosas y valiosas es la del Grupo Millenium, que recientemente ha publicado el reporte denominado ‘Estado del Futuro' (State of Future, 19.1, SoF, The Millenium Project, 2018) y que aquí reseñamos.

El ‘Estado del Futuro' examina quince nodos problemáticos: el desarrollo sostenible y cambio climático, agua y saneamiento, población y recursos, democratización, previsión global y toma de decisiones, convergencia global de las TIC, brecha entre ricos y pobres, problemas de salud; educación, paz y conflictos, situación de la mujer, delincuencia organizada transnacional, energía, ciencia y tecnología, Ética global. En suma, aspectos cruciales del devenir planetario. Con el seguimiento de las variables claves, entre 1990 y 2017, se cuenta también con un Índice de Estado del Futuro (SoFI, por sus siglas en inglés), por medio del cual se establecen grandes tendencias que vale la pena recapitular.

En primer lugar, la marcha general del mundo parece ir hacia mejor, según estos análisis, si bien este desenvolvimiento se ha ralentizado como consecuencia de las crisis financieras y la turbulencia de los mercados, impactados negativamente por la escalada del terrorismo y sus secuelas (Jonathan Calof y Jack Edward Smith, 2018).

Según el mismo informe, hay elementos que parecen marchar positivamente, mientras otros mantienen un cariz claramente negativo o de estancamiento. Entre estos últimos destacan aspectos relacionados con nuestro medio ambiente natural, tales como: la relación de mezcla equivalente de CO2, el estado de los recursos renovables de agua dulce, la disminución del área forestal, el nivel de la biocapacidad per cápita. También presentan un rasgo negativo el crecimiento de los gastos en inversión y desarrollo (I+D), el creciente malestar social, la desigualdad de ingresos, el desempleo y los predichos incidentes terroristas, así como el número de guerras y de conflictos armados serios, amén de la corrupción en el sector público.

En contraste, se presentan progresos globales en temas económicos, energéticos y sociales. Entre los primeros avanzan positivamente el nivel de renta media cápita, la reducción de la pobreza global, el aumento de nivel en los flujos de inversión extranjera directa. En el tema energético, variables tales como electricidad de fuentes renovables (excluyendo la energía hidroeléctrica), y la eficiencia energética, tiene un sentido positivo. Entre los aspectos políticos de igual signo se considera que hay hoy más libertad en el mundo y una mayor presencia femenina en los parlamentos. En los temas sociales, se muestran favorables a escala planetaria el nivel de participación en empleos de alta calificación, y el crecimiento de usuarios de Internet. Hay evoluciones positivas en materia de educación (medida por las tasas de matrícula secundaria y de alfabetización de adultos). Finalmente, en temas de saneamiento y salud, han crecido el número de fuentes de agua mejoradas, el número de médicos y el nivel de gastos de salud per cápita, con caídas en la prevalencia de desnutrición, reducciones en la tasa de mortalidad, que conllevan en una mejora en la esperanza de vida al nacer y en el crecimiento poblacional.

Derivado de lo anterior, para el caso panameño resaltan de mucho interés monitorear dichas tendencias y relevar temas descuidados y preocupantes, como los medioambientales, e insistir en revertir aspectos negativos como el de nuestro gasto en I+D, e insistir en atender prioritariamente al tema educativo, hoy por hoy, el tema clave de nuestro futuro.

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