Política 19/05/2017 - 12:06 a.m. viernes 19 de mayo de 2017

La compleja zona de una punta que ya dejó de ser pacífica

La violencia que permanecía confinada en los barrios populares hoy toca las puertas de una de las áreas más exclusivas. 

El sicario arremetió contra Tatiana Lorenzo Boyd en la cafetería del hospital de Punta Pacífica. / José Levy | La Estrella de Panamá
José Levy | La Estrella de Panamá

El sicario arremetió contra Tatiana Lorenzo Boyd en la cafetería del hospital de Punta Pacífica.

Carlos Anel Cordero
ccordero@laestrella.com.pa

El sicariato o muerte por encargo hace varias décadas dejó de ser parte de las tramas de las cintas de Hollywood y los noticiarios de México o Colombia. Poco a poco, se convirtió en una realidad a la que se está acostumbrando la población panameña.

Adultos jóvenes, menores de edad y pandilleros se ofrecen como gatilleros de bajo costo y por unos cuantos dólares acaban con la vida de cualquier persona.

Ya no importa hora, lugar, sexo o nacionalidad; incluso a plena hora del día, están dispuestos a acabar con la vida de la persona que le estorba a alguien por unos cuantos dólares la sacan de su camino.

Tirso Castillo, sociólogo y criminólogo de la Universidad de Panamá, dice que es una práctica que llegó a Panamá desde la década del noventa del siglo pasado. Lo lamentable de esta realidad es que ha sido muy bien aprendida por los pandilleros y criminales locales que hoy la practican sin reparo alguno y a la perfección, al punto que no dejan rastro y resulta difícil su captura.

SICARIATO EN PUNTA PACÍFICA

Tatiana Lorenzo Boyd fue acribillada en el hospital de Punta Pacífica

Las autoridades han señalado a tres autores materiales del asesinato.

Ayer se aprehendió a un sujeto que supuestamente conducía el taxi en el que escapó el hombre que disparó contra la víctima.

LA VIOLENCIA CRUZA FRONTERAS

El diario El Siglo publicó esta semana en su primera plana ‘Se volaron a tres de un viaje', título que daba a la nota en la que se relataba el asesinato de tres jóvenes que fueron acribillados dentro de su vehículo en Paraíso, San Miguelito. Tan solo unas horas después relataban cómo balearon en Don Bosco de Juan Díaz a una mujer de 62 años, abuela de uno de los miembros de la banda que fueron hasta la casa de la anciana a cobrar venganza por el triple asesinato.

Los hechos preocuparon a pocos, se trataba de historias registradas en barrios populares, no faltó quien dijera que en ‘algo andaban esos pelaos'.

¿PUNTA PACÍFICA?

Pero ya estas historias no son exclusivas de los barrios populares y lo peor es que sus protagonistas no se ocultan en el manto de la penumbra de la noche para cometer sus fechorías.

En las paredes de los bancos, comercios de marcas famosas y restaurantes para los más exquisitos gustos, también resuenan las balas y quedan los orificios como testigos de las balaceras que protagonizan delincuentes tan sanguinarios como los que pululan por los callejones de San Miguelito.

Ya en el mes de marzo, el ruido de las balas había roto la pasividad de la exclusiva área comercial, hospitalaria y de oficinas.

Un europeo que se trasladaba en su vehículo fue acribillado a balazos. Era un ciudadano de origen irlandés que fue impactado por al menos uno de los proyectiles. El misterioso hombre corrió con suerte, pudo trasladarse caminando hasta el mismo hospital de Punta Pacífica, donde se informó que recibió atención médica.

Luego se dijo que el individuo estaba vinculado a varios actos delictivos, no se demostró nada ni se supo más de su paradero.

Ayer la violencia volvió a tocar las puertas del mismo barrio que ha dejado de hacer honor a su nombre.

Con toda su seguridad privada, sus residentes no han sido capaces de evitar estos actos violentos.

LOS HECHOS

Los delincuentes no tienen reparo. Un hospital, que en tiempos de guerra se considera como un santuario, ha sido profanado y una mujer que lo visitaba fue acribillada de varios disparos.

Tatiana Lorenzo Boyd se convirtió en el blanco de al menos tres sicarios que se presentaron al centro privado donde se trabaja para reparar la salud a quitarle la vida a la mujer.

El asesino entró por la puerta principal, los testigos lo describen como una persona delgada, de tez oscura, que aparentemente llevaba peluca y gorra, ya tenía minutos en la cafetería, aprovechó un momento en que la mujer se levantó y, como dice Rubén Blades en su éxito El Padre Antonio, ‘sin confesar su culpa le disparó'. La mujer no tuvo tiempo de pedir clemencia.

Los presentes dicen que fueron varios disparos, al menos siete. No se reveló cuántos impactaron en el cuerpo de la mujer, pero fueron certeros, todos a la cabeza. Se utilizaron balas expansivas que le desfiguraron su hermoso rostro. Le quitaron la vida de inmediato.

La conmoción reinó entre el personal que estaba en la cafetería que está acostumbrado a ver la sangre y estudiaron para sanar heridas, pero no pudieron hacer nada, a pesar de que varios corrieron en su auxilio. La muerte fue inmediata.

La situación fue tal que un hombre que se encontraba próximo a la víctima también resultó herido, pero evidentemente no era el objetivo. Su anatomía se cruzó por accidente en una de las balas que tenía grabado el nombre de Tatiana Lorenzo Boyd. Quedó herido en una pierna y fue atendido de inmediato. Se recupera satisfactoriamente.

LA CONFUSIÓN

En tiempo real las redes sociales y los grupos de wasap se encendieron: ‘La abogada de Luis Cucalón, el cobrador de impuestos de Ricardo Martinelli, había sido acribillada en la cafetería del hospital de Punta Pacífica'.

Muchas versiones que no se han confirmado se divulgaron en los teléfonos móviles.

El director de la Policía Nacional, Omar Pinzón, y el fiscal de Homicidios , Rafael Baloyes, se apersonaron al lugar de los hechos, lo único que pudieron hacer fue recoger el cadáver de la dama que sin estar enferma perdió la vida en la cafetería del hospital. Una de las últimas cosas que hizo fue visitar a Cucalón, a quien le hacía trabajos como pasante.

La hermosa joven dejó un hijo en orfandad.

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UNA NUEVA VÍCTIMA DE LA VIOLENCIA

Tatiana Lorenzo Boyd, la mujer asesinada ayer en la cafetería del hospital de Punta Pacífica, hacía labores de pasante a Luis Cucalón, jefe de la Dirección General de Ingresos durante el gobierno de Ricardo Martinelli y a quien hoy se le procesa por el pago irregular de comisiones por el cobro de impuestos atrasados.

Casualmente, se encontraba en el hospital visitando a Cucalón, quien ya cumplió veinte meses con una medida cautelar de depósito hospitalario.

Inicialmente se informó que era parte de su equipo de abogados, pero fuentes del Colegio Nacional de Abogados (CNA) confirmaron que no tenían en sus archivos registros de idoneidad de la hoy difunta que deja un niño en la orfandad.

Registros del Órgano Judicial revelaron que en 2015 la mujer fue procesada por estafa, no se especifica el caso ni cuál fue el resultado del proceso criminal.

Se confirmó también que hace más de un año se casó con Amael Acosta, quien en 2005 fue procesado penalmente e incluso estuvo en prisión como sindicado en el proceso criminal que se abrió por la muerte de Vanesa Márquez, quien falleció en condiciones no aclaradas. La joven Márquez cayó desde el piso 17 de un hotel en el área de Punta Paitilla y falleció de manera instantánea. No se pudo determinar si Vanesa se arrojó al vacío o alguien la empujó desde el balcón de una de las habitaciones, donde se realizaba una fiesta.

 

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