Política 08/02/2018 - 12:00 a.m. jueves 8 de febrero de 2018

Competencias y estrategias necesarias para la vida universitaria

Los obstáculos en el primer año universitario son determinantes para sobrevivir y cursar con éxito la carrera profesional

Oscar Sittón Ortega
comunicacion@udelas.ac.pa

Como todos los años, en este periodo las universidades se preparan para recibir la entrada de miles de estudiantes de primer ingreso, que llegan con sueños, expectativas e ideales para lograr la formación profesional que les permita incorporarse a la vida laboral y económica del país y ser esos profesionales exitosos que la sociedad del conocimiento demanda. No obstante, los obstáculos que debe superar el estudiante en su primer año universitario en aspectos psicosociales, sociodinámicos e institucionales, entorpecen o facilitan la permanencia en la universidad y en el desarrollo de su carrera.

Los docentes universitarios cada día se quejan más de las competencias educativas con las que llegan los estudiantes a la universidad; y casi desde el primer contacto se observa que el estudiante no sabe leer, no se le entiende lo que escribe, carece de motivación cuando se les pregunta por qué han elegido la carrera que piensan estudiar y desde ese primer contacto los docentes solemos decir: ‘Cada año vienen peor estos muchachos'. ¿Qué habrá pasado en su educación secundaria? ¿Cómo fue posible que se graduaran de un bachillerato? Y si los padres o amigos les preguntan ¿Cómo te va en la universidad?, lo primero que señalan es: ‘No entiendo cuando esos profesores explican', ‘es mucho lo que nos dejan para estudiar… ellos creen que sólo llevo su materia', ‘no sé para qué nos sirve todo el material que nos dan'.

Los obstáculos en el primer año universitario son determinantes para sobrevivir y cursar con éxito la carrera profesional, por lo que el estudiante deberá leer mucho más, que es una competencia muy pobre en la educación secundaria; tendrá que aprender a hacer resúmenes, que es otra estrategia de aprendizaje muy poco cultivada en todos los años de educación media; tiene que asistir a clases regularmente; recuerden que ya en la universidad es un adulto responsable de sus actos y ningún docente está pendiente de él; requerirá dedicar muchas más horas a estudiar y la constancia en la realización de sus trabajos le permitirá aprobar con éxito sus materias.

Uno de los problemas más grandes que he observado en mis tres décadas como docente del nivel superior es la pobre organización del tiempo que tiene el estudiante en el nivel universitario, al igual que la administración del dinero que les dan sus padres o la administración de la beca que ha recibido, lo que se ve reflejado en tener dinero para comprar libros o reproducir las fotocopias que casi todos los docentes llevan en cada clase.

A nivel del hogar, es necesario el apoyo que se les pueda dar, para que cuenten con un lugar apropiado para estudiar, la supervisión para evitar los excesos de fiestas y salidas con los nuevos compañeros y, sobre todo, enseñarles a trabajar en equipo, que parece ser una competencia poco desarrollada a lo largo de su vida académica.

Las estrategias de aprendizaje son secuencias integradas de procedimientos o actividades que elige el docente con el propósito de facilitar la adquisición, almacenamiento y/o utilización de la información que desea transmitir; y deben convertirse en operaciones mentales empleadas por el estudiante para facilitar la adquisición de conocimientos. Esta diana interactiva profesor estudiante nunca debe perderse, a pesar de cursar el tercer nivel de educación; y un buen docente debe permitir el desarrollo de estrategias de comunicación entre el docente y el estudiante, impulsar estrategias investigativas y facilitar las estrategias socioafectivas entre el grupo.

Puede decirse, entonces, que las competencias y estrategias requeridas para permanecer en la universidad deben partir del docente como diseñador instruccional, con un buen papel como mediador cognitivo y usar al máximo sus habilidades de enseñanza colaborativa, centrada más en el alumno que en su técnica de enseñanza; solo así evitaremos la deserción y la pobre eficiencia terminal en las carreras universitarias.

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