Política 08/01/2012 - 12:00 a.m. domingo 8 de enero de 2012

Los carentes recuentos de la gesta del 9 de enero

El 3 de enero de 1964, el policía zoneíta Carlton Bell iza la bandera de los Estados Unidos, sin acompañarla de la bandera panameña, fre...

Redacción Digital La Estrella
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El 3 de enero de 1964, el policía zoneíta Carlton Bell iza la bandera de los Estados Unidos, sin acompañarla de la bandera panameña, frente al Monumento de los héroes de la Guerra, en Gamboa, en abierta violación de la orden dictada por el gobernador Fleming, quien había dispuesto que la bandera norteamericana no debía ser alzada en ese sitio. Los estudiantes de la Escuela Superior de Balboa también se rebelan físicamente contra las autoridades civiles y policivas que trataron de hacer cumplir la orden del gobernador Fleming. Como consecuencia, se crea un Consejo Cívico integrado por residentes de la Zona del Canal, quienes aprueban por unanimidad la actitud de los estudiantes zoneítas de izar la bandera norteamericana en abierto desafío a la orden dictada por el gobernador Fleming. Así, el 9 de enero estudiantes de la Escuela Superior de Balboa con el apoyo de sus padres montan guardia para impedir que la bandera norteamericana fuera bajada en ese plantel.

LA REACCIÓN DEL NIDO DE ÁGUILAS

Ante estos hechos, doscientos estudiantes del Instituto Nacional de Panamá entran a la Zona del Canal no sin antes pedir permiso a las autoridades zoneítas para izar la bandera panameña y cantar el Himno Nacional al lado del asta colocada frente a la Escuela Superior de Balboa; pero en su marcha hacia dicha escuela los estudiantes fueron detenidos por agentes de la policía zoneíta, quienes sólo permitieron que cinco estudiantes llegaran a cumplir la misión de izar la bandera nacional; sin embargo, fueron vilmente atropellados con la bandera desgarrada y pisoteada.

Los doscientos estudiantes institutores fueron perseguidos por la avalancha de estudiantes, sus padres y la policía zoneíta, y se replegaron hacia la Avenida 4 de Julio, desde donde se defienden con piedras. Ante esa situación, centenares de estudiantes nuevos y particulares acuden a rescatar a los institutores y se producen los primeros heridos. Ascanio Arosemena, estudiante de la Escuela Profesional, quien acude a rescatar a uno de los heridos cae fulminado por una bala de un rifle disparado por un policía zoneíta, siendo la primera víctima de la agresión de la armada norteamericana. Miles de estudiantes y particulares salen desde diferentes puntos de la ciudad para defender a sus compañeros y ante la avalancha de estudiantes, los policías zoneítas tuvieron que pedir la ayuda al ejército de los Estados Unidos, quienes con sus ametralladoras, tanques y fusiles ocasionaron muchas bajas en la población panameña, lo que trajo como consecuencia 21 muertos y muchos heridos.

EL GOBIERNO NACIONAL INTERVIENE

El presidente de la República Rodolfo Chiari intentó persuadir a las autoridades zoneítas para que cesara el fuego contra la población panameña; pero su petición no fue escuchada, por lo que decidió romper las relaciones diplomáticas con los Estadios Unidos. Mientras tanto, el ejército de los Estados Unidos que había tomado la plaza del Palacio Legislativo, el cruce del Tívoli, el área del Instituto Nacional y otros sectores limítrofes desde donde disparaba a mansalva contra los indefensos estudiantes y civiles, muchos de ellos caen muertos y heridos dentro de los predios de la ciudad capital. El gobierno de Panamá gira instrucciones para denunciar ante la OEA y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas la agresión armada de la que fue víctima la población panameña dejando un saldo de 21 muertos y 400 heridos.

EL VALOR DE LA SANGRE DERRAMADA

Qué significado tiene en la actualidad el 9 de enero de 1964 para los panameños. Definitivamente se trata de una fecha clave en la historia nacional, que se recuerda con nostalgia, luto y dolor, sobre todo por los que vivieron estos acontecimientos y por aquellos que conocen las luchas que los verdaderos panameños han librado históricamente para defender nuestra soberanía nacional. Pero por otro lado, es un episodio que está desapareciendo en la conciencia de los panameños como un hito en la afirmación de nuestra identidad nacional. Si se observa, la literatura de las últimas décadas destaca este conflicto; la mayor parte de los escritos en la prensa y de algunos medios que hacen del 9 de Enero, el recuento de este hecho histórico, en algunos casos profundos y en otros escueto, falto del sentido simbólico que eduque y alimente la conciencia de los jóvenes.

Comúnmente, se le enrostra en la cara a la juventud de hoy su carencia en el conocimiento de la historia patria. Sin embargo, no se les habla de los héroes del pasado, ni cómo cimentaron su ideal para fortalecer nuestra nación. A los jóvenes del presente la historia se ha transformado en novela y en comedia. Cuento para memorizar sin ese contenido social que es el componente esencial para hacerlos hombres luchadores y amantes de su patria. El pensamiento de los aguerridos luchadores populares ha sido poco a poco desterrado de la historia para dar cabida a los conocimientos relacionados con la tecnología, desvinculada de su pasado y que, además, les ha hecho ir perdiendo el sentido de la identidad nacional.

Si bien es cierto que cada año se realizan actos de conmemoración de los sucesos del 9 de enero, donde se sigue rindiendo honor a los mártires, gradualmente se ha ido perdiendo la verdadera esencia patriótica, cuando por ejemplo se omite el nombre de los veintiún caídos, y los sobrevivientes que se encuentran lisiados y viven su existencia con una miserable pensión.

En ese enero de 1964 no hubo un sector social y económico que no exaltara su voz de protesta contra la agresión. Los héroes verdaderos fueron la muchachada y el pueblo que se enfrentaron con valentía y sentimiento patriótico contra la agresión de la población civil zonians y de los tanques del ejército de los Estados Unidos. Este día se rompió el mito de que era imposible negociar un nuevo tratado del Canal que eliminara las causas de conflicto. Pero la agresión fue el detonante que se concreto luego un nuevo pacto, esta vez amparados en el paraguas del Pentágono y barnizado con el Tratado de Neutralidad y sus oprobiosas enmiendas.

Por ello, es importante hacer una reflexión de cómo este acontecimiento no fue un caso aislado, sino que forma parte de la cadena de intervenciones militares norteamericanas ocurridas en distintas etapas históricas desde la construcción del ferrocarril transístmico a mediados del siglo XIX, desde nuestra separación de Panamá de Colombia hasta la invasión norteamericana de 1989. Por ello, debemos evitar que la denominada era de la globalización y el neoliberalismo someta la mente de la juventud actual en los caminos de la superficialidad, y, además, no sean capaces de vislumbrar el alcance histórico del 9 de enero de 1964.

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