El Papa en Panamá 17/01/2019 - 12:01 a.m. jueves 17 de enero de 2019

Centro de menores, vestido con el logo y los colores de la JMJ

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) ha contagiado a los adolescentes sancionados del Centro de Cumplimiento de Las Garzas, en Pacora, quienes trabajan arduamente para recibir al papa

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Marlene Testa
mtesta@laestrella.com.pa

Con aquel pastor que perdió una de las cien ovejas que tenía y salió a buscarla, comparan al papa Francisco los adolescentes sancionados del Centro de Cumplimiento de Las Garzas, ubicado en Pacora.

Un ambiente de trabajo se respira en las inmediaciones del centro, a pocos días de que se inicie la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en Panamá, que contará con la presencia del jerarca de la Iglesia católica.

No más entrar y uno se topa con el portón principal cubierto de pintura blanca con el logo de la fiesta religiosa. Los adolescentes lo pintaron con la idea de que cuando el santo padre cruzara por la puerta, sintiera el entusiasmo de los jóvenes al ser parte de la actividad.

Los preparativos para recibir al pontífice se iniciaron hace dos meses, cuando se enteraron de que visitaría las instalaciones del centro durante su estadía de cinco días en tierras panameñas.

Las autoridades han trabajado con los adolescentes sancionados para ofrecerle al papa una bienvenida que jamás olvide.

‘Somos peregrinos que venimos hoy aquí...', canta al unísono un grupo de talentosos muchachos que practican el himno de la jornada para la liturgia penitenciaria que oficiará el papa Francisco en el centro el 25 de enero.

Ellos también usarán sus voces para cantar ‘Pescador de Hombres' y ‘Te entrego mi pecado', durante el momento de oración, explicó José, un joven de veinte años que toca el piano.

El muchacho, cuyos primeros pasos en la música los dio mientras formaba parte del coro de la iglesia de Las Mercedes, en el Casco Antiguo, cumple una sentencia de cuatro años por robo.

Fue una lección muy dura para él cuando se enteró de que Francisco visitaría Panamá. En ese momento, viéndose privado de libertad, su situación le impediría hacer realidad su sueño de conocer al papa personalmente. Pero el Señor le dio una nueva oportunidad, dice.

Él no podía creerlo cuando a sus oídos llegó la noticia de que el santo padre había decidido visitar el centro.

Entonces, se ofreció como pianista del coro de los adolescentes que acompañará al papa durante la liturgia. José está convencido de que la visita del pontífice transformará la vida de muchos jóvenes. José solo espera que el papa ore por él.

Los muchachos han vestido el centro con los colores y el logo de la jornada juvenil. Emplearon su talento para confeccionar desde alimentos hasta hermosos obsequios para el santo padre y agradecen la oportunidad que se les ha dado de convertirse en peregrinos.

Los instructores del taller de panadería han comprado insumos para que los adolescentes horneen panes panameños y argentinos para ofrecerle al papa.

Otro detalle que han preparado es una pintura en acrílico. Juan, otro de los jóvenes detenidos, trabajó por un mes en la pieza artística. El cuadro, al igual que otros obsequios, son el secreto mejor guardado de los adolescentes porque el primero que posará sus ojos en ellos será el santo padre.

Aun así, Juan compartió la idea que plasmó: la pollera, el Canal de Panamá, la Flor del Espíritu Santo, la imagen del pontífice compartiendo con los jóvenes y las banderas de Panamá y el Vaticano.

Juan, que aprendió a pintar en el centro, hoy es uno o el mejor de los talentosos pintores del centro. Está un poco inquieto con la llegada del santo padre: espera ver reflejada la alegría en su rostro cuando vea la pintura que un interno del centro de adolescentes fue capaz de crear.

‘Espero que nos traiga un mensaje de fe y esperanza. Quiero recibir la bendición y pedirle que me dé otra oportunidad', dijo el joven de 19 años.

El papa Francisco confesará a tres o cuatro adolescentes durante su estadía en Las Garzas. Una de ellas es Yeimy, una joven condenada por homicidio que ha entendido el verdadero sentido del arrepentimiento.

En una ocasión, confesó que si tuviera la oportunidad de abrazar a la persona que asesinó, sin reservas lo haría.

Son 150 jóvenes sancionados los que formarán parte de la jornada, de los cuales 80 están recluidos en Las Garzas. Los restantes han llegado de otros cinco centros de menores.

Los adolescentes han sido inscritos como peregrinos. Los seleccionados pasaron por un proceso en donde les fue respetada su libertad de culto, según explicó la directora.

Las autoridades del centro están ultimando los detalles para la gran visita. La capilla la adaptaron para la liturgia que oficiará Francisco. Los muchachos construyeron bancos de cemento y pintaron la infraestructura religiosa con los símbolos de la JMJ. Muy cerca de las oficinas administrativas, un grupo de piedras pintadas de blanco forman las siglas JMJ.

Las banderas de la fiesta religiosa ondean en las instalaciones del centro. Los distintivos y los obsequios tienen una particularidad: todos fueron confeccionados por los jóvenes sancionados dentro de los talleres.

‘Quieren un centro decorado con animaciones de la Jornada', explicó Emma Alba de Tejada, de la Dirección Nacional de Estudios Interdisciplinarios.

FESTIVAL JUVENIL

Como parte del programa, los adolescentes están recibiendo docencia sobre la Jornada y ayuda espiritual para prepararlos para responder al papa durante la liturgia.

En la agenda de las actividades se contempla un festival juvenil con artistas internacionales previo a la visita del papa, el 24 de enero, que permitirá a los adolescentes compartir con peregrinos nacionales y extranjeros.

Posterior a la visita del papa Francisco, se realizará otro festival juvenil con otros artistas que forman parte de este evento.

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