Nacional 09/05/2013 - 12:00 a.m. jueves 9 de mayo de 2013

Venta de tierras, móvil del asesinato de Fernández

PENONOMÉ. El presunto grupo de nombre Los Barracudos del Barrio Lindo de Santa Ana, Panamá, salió a relucir como el responsable del ases...

Redacción Digital La Estrella
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PENONOMÉ. El presunto grupo de nombre Los Barracudos del Barrio Lindo de Santa Ana, Panamá, salió a relucir como el responsable del asesinato del exgobernador de Coclé Darío Fernández Jaén.

Carlos Emilio Bárcenas, Miguel Ángel Arner García, Joel Abdiel Guerra Flores, Julián Alfredo Nouvet Conte y Deshi Quirós Natal fueron sentados en el banquillo de los acusados en el juicio oral que se desarrolla en el Segundo Tribunal de Justicia en Penonomé.

Se puso en evidencia que este grupo fue contratado para la planificación, organización y ejecución del homicidio por encargo de Fernández Jaén.

INVESTIGACION DE CAMPO PELIGROSA

Este es el resultado de la investigación, tanto de campo realizada con recursos técnicos especializados por un equipo de detectives asignado por el Ministerio Público desde el 7 de noviembre de 2011 expuesta ante el Tribunal de Juicio, abogados defensores, funcionarios judiciales, familiares y público por el investigador Alexander Martínez en un testimonio de cinco horas en las cuales hizo frente a preguntas, objeciones, reiteraciones, algunos recesos cortos e interpelaciones cuestionantes de su desempeño y eficacia de las pesquisas para la obtención de las evidencias.

Según narró el investigador, las pistas obtenidas en primera instancia desde el mismo Barrio Lindo, cuando una llamada aproximadamente a las 11 de la noche del día 6 de noviembre de 2011 a una estación policial del área daba cuenta de que a ese lugar habían llegado dos de los hoy acusados a ‘jactarse, de que habían coronado en Penonomé, matando a un gobernador’.

De allí en adelante, varias aprehensiones y a la vez la obtención de varios números telefónicos de miembros de Los Barracudos dieron positivo en peritajes técnicos en cuanto a su conexión con Maira Hall Conte de Pérez y Ricardo Martínez Quirós —sin detener— mediante llamadas antes, durante y después del crimen.

El detective Martínez relató que se profundizó en las conexiones de estas personas y eso los condujo a verificar que se encontraban ligados por relaciones de amistad y familiaridad desde hace tiempo y en trámites de tierras en Coclé y Panamá.

En consideración a las pruebas obtenidas, al equipo investigador no le cabe duda de que el móvil fue la transacción ilegal de tierras descubierta y denunciada por Darío Fernández bajo la presunta coordinación de Ricardo Martínez Quirós, quien estaba ligado al grupo ejecutor de la eliminación física de Fernández.

DEFENSORES ARREMETEN

Durante el paso por el estrado de los testigos —tanto los que presenciaron el acto criminal en el parquecito de San Antonio o estuvieron en el entorno hasta los peritos— los defensores en conjunto reaccionaron cuestionando las declaraciones y consideraron que como caudal probatorio no eran varias versiones creíbles, por lo que objetaron, algunas veces con éxito, y otras tantas la presidenta del tribunal de juicio denegó la solicitud.

Pero varios de los testigos confirmaron que vieron a Joel Guerra disparar y días antes —el 4 de noviembre— observaron en el sitio a Miguel Ángel Arner García en la casa contigua a la de los Fernández.

A la hora de ser llamado como testigo, Carlos Arturo Núñez se mostró nervioso y dijo tener miedo, pero al final también relacionó a Guerra Flores en la escena del crimen antes de asesinar al exgobernador, quien también era periodista.

El abogado Javier Quintero, que se mantuvo sonriente, estuvo incisivo en cada oportunidad que pudo, mientras que Alex Martínez, defensor de Joel Abdiel Guerra Flores, en los contrainterrogatorios intentaba desacreditar las pruebas del fiscal Roberto Moreno.

Teofanes López, abogado de Maira Hall, se mantuvo en que su clienta no era parte de ninguna organización criminal y arremetió varias veces contra el informe del detective Martínez.

POCA PRESENCIA DE PERSONAS EN EL JUICIO

La sala de audiencias del Tribunal de Penonomé cuenta con noventa sillas en la planta alta del histórico tribunal, pero durante los dos días que van del juicio se mantiene con solo una tercera parte ocupada, la mayoría familiares de la víctimas, funcionarios judiciales, periodistas y algo de público que debe usar pases especiales para acceder al recinto. Lo que sí es evidente es la ausencia de parientes de los imputados y las férreas medidas de control y seguridad que se aplican a todas las personas que ingresan al edifico.

En los alrededores se mantienen las cintas que prohíben el paso, más de 40 policías de azul y otros agentes especiales con uniformes de camuflaje y con los rostros cubiertos con pasamontañas custodian la cerca perimetral con armas de grueso calibre el complicado proceso penal.

SIGUE DESFILE DE TESTIGOS

En el segundo día del juicio del exgobernador de Coclé Darío Fernández desfilaron seis testigos.

Los seis señalaron a Joel Abdiel Guerra como la supuesta persona que disparó contra el exgobernador.

El detective Alexander Martínez estuvo a cargo de la investigación desde el 6 de noviembre, día en que asesinaron a Darío Fernández, de un disparo en la cabeza.

El investigador, que ha sido entrenado por la DEA y el FBI, planteó en la sala de audiencias que ‘una organización criminal, que operaba entre Penonomé y la ciudad capital, fue contratada para ejecutar el crimen’.

El detective Martínez añadió que el móvil del hecho está ligado a litigio de tierras. Además, presentó nexos o vínculos entre los seis imputados y Ricardo Martínez Quirós (prófugo), relacionados con el fraude de tierras y que provocó denuncia en los tribunales.

OTRO TESTIGOS

‘Creí que alguien le hacía una broma a Darío cuando le apuntaba’, recordó Damaris Fernández, una de los testigos, que estaba la noche del 6 noviembre en el parque Conchita Román de Tejeira, lugar donde ultimaron al exgobernador.

Ella reconoció en la sala de audiencia a Guerra Flores como el autor material del hecho que cambió la noche de festejos en las calles de Penonomé por una noche de luto.

Otros testigos dieron cuenta de que dos días antes (4 de noviembre) en horas de la noche, personas extrañas, entre las que reconocieron a los implicados en el crimen, merodeaban la residencia.

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