Nacional 13/08/2017 - 12:03 a.m. domingo 13 de agosto de 2017

A propósito del Día del Indio, un desacierto sin enmendar

Distintos conceptos se han utilizado, despectivamente, para referirse a los pobladores de América, desde la llegada de los invasores europeos llamados ‘descubridores de América'

A propósito del Día del Indio, un desacierto sin enmendar

Ignacio Rodríguez
periodistas@laestrella.com.pa

Indio: Este concepto es utilizado por Cristóbal Colón (entre saqueos y genocidios), quien como todos sabemos llegó a América el 12 de octubre de 1492, por error, mientras buscaba una ruta alterna para llegar a las indias orientales. Sabemos que para referirse a los moradores de este país asiático se utiliza el gentilicio ‘indio'.

Indígena: Este término es utilizado para referirse a alguien que es originario de un lugar. Encontramos su origen en el idioma latín, siendo su significado ‘de allí' y se compone del prefijo ‘inde' ‘de allí mismo' y la raíz ‘genos', que significa ‘nacido o generado'.

Según la Real Academia Española (RAE), ‘un indígena es todo aquel que es natural de un país, provincia o lugar de que se trata', por lo que usar este término para referirse a estas comunidades resulta totalmente válido.

MISIÓN Y VISIÓN DE FLACSO

La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) es un organismo regional, instituido por la Unesco para impulsar y satisfacer necesidades en el conocimiento de las Ciencias Sociales.

El Programa FLACSO-Panamá busca dotar a la población de análisis sobre los principales problemas que la aquejan, y contribuir con las estrategias de programas de solución.

Aborigen: Al igual que la anterior, esta palabra también proviene del latín ‘ab origine', cuyo significado es ‘desde el origen'. Contrario a la creencia popular, ‘ab' funciona como preposición y no como prefijo negativo, derribando el mito de que la palabra hace referencia a alguien ‘sin origen'.

Nativo: Del latín ‘nativus', es un adjetivo que hace referencia a aquel perteneciente o relativo al lugar en que ha nacido. El término, de todas formas, está asociado a los indígenas o aborígenes. Los nativos forman la población originaria de un territorio, establecida antes que otros pueblos. Por extensión, puede hablarse de lengua nativa o idioma nativo: ‘Un grupo de nativos llegó hasta la ciudad para reclamar un trato justo a su pueblo', ‘Los nativos fueron desalojados en nombre del progreso'.

Pueblo originario: Según el semiólogo Jorge Fernández Chiti, en el caso de ‘pueblo originario' se trata de ‘palabras que, aisladas, no significan casi nada. Se trata, técnicamente, de una ‘frase', que no es personalizable ni singularizable, ya que se trata de un elemento lingüístico que se trasladó de un idioma a otro, en forma mecánica y sin el debido proceso de elaboración semántica que exige la prueba del tiempo para ser expresión natural y propia de un pueblo'.

Autóctono: El término autóctono recorrió un largo camino etimológico antes de llegar al castellano. Sus orígenes se encuentran en el vocablo griego ‘autóchthon'. Luego pasó al latín como ‘autochthones', y más tarde al francés como ‘autochtone'.

Autóctono es un adjetivo que puede aplicarse al ser vivo, al producto o al lugar que es originario o nativo del país en el que se encuentran. Lo autóctono, por lo tanto, es propio de un sitio.

Un ser autóctono, gracias a la evolución, se encuentra adaptado al ecosistema en cuestión. Por eso si se introduce un ser alóctono (no originario de este espacio), es posible que se genere un desequilibrio en dicho ecosistema.

Las consecuencias del histórico desacierto. Cualquiera que sea el concepto que se utilice para referirse a los habitantes que encontró Cristóbal Colón, a su llegada a América, lleva implícito dosis de desprecio, marginación, incapacidad, ignorancia, sometimiento, explotación, inferioridad, despojo, etc.; por las sociedades dominantes cuyas consecuencias se observan en los altos niveles de pobreza, analfabetismo, migración en busca de trabajo y falta de atención médica en sus respectivas comunidades. De esta manera se desconoce sus potencialidades sociales, sus derechos, valores lingüísticos y sus aportes culturales al desarrollo de las sociedades multiétnicas, plurilingües y multiculturales de los distintos Estados nacionales.

¿Qué se conmemora y por qué? El 2 de agosto fue declarado ‘Día del Indio' mediante Decreto Supremo emitido en 1,937 por el expresidente de Bolivia Germán Busch.

Fomentada por la Unión Ibero-Americana en 1914 se celebra el 12 de octubre por primera vez como fiesta de la raza. En 1915 se denomina ‘Día de la Raza'.

El nombre ‘Día de la Hispanidad' fue propuesto a fines de los años 20 por Mons. Zacarías de Vizcarra (sacerdote español, residente en Buenos Aires) al periodista Ramiro de Maeztu (por entonces, embajador de España en Buenos Aires), ya que consideraba «poco feliz y algo impropia» la denominación Día de la Raza.

El Día del Aborigen Americano se celebra el 19 de abril de cada año, según la recomendación surgida en el Primer Congreso Indigenista Interamericano realizado ese mismo día en 1940, en Pátzcuaro, estado de Michoacán, México.

El 23 de diciembre de 1994, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió que durante el Decenio Internacional de las Poblaciones Originales del Mundo se celebre cada año el Día Internacional de las Poblaciones Originales el 9 de agosto, resolución 49/214.

Situación en Panamá: Según el Censo del año 2010 existían 417,559 habitantes indígenas, que representaba el 12 % de la población panameña. El Estado panameño ha incorporado en su legislación el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas mediante la incorporación de la figura de las comarcas con un régimen administrativo autonómico; abriendo paso a nuevas formas de autoridad e institucionalidad.

Desde el 23 de diciembre de 2008 existe otra modalidad para lograr la titulación de las tierras colectivas. El Gobierno estableció ‘el procedimiento especial para la adjudicación de la propiedad colectiva de tierras de los pueblos indígenas que no están dentro de las comarcas' mediante la Ley 72.

Sin embargo, a pesar de este esfuerzo, sus condiciones sociales no son alentadoras puesto que persiste sus altos niveles de pobreza y las grandes desigualdades económicas que hacen de estos panameños vulnerables ante situaciones ambientales, como el desalojo de sus tierras y recursos naturales y el cambio climático con secuelas que se manifiestan en enfermedades, desnutrición, falta de alimentos, agua potable, sumado a los altos niveles de analfabetismo y la migración de jóvenes y mujeres que son los principales soportes de la familia en las comunidades de los ‘indígenas', concepto de uso generalizado en Panamá.

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