Nacional 17/02/2017 - 12:03 a.m. viernes 17 de febrero de 2017

Los pasos que trazan el futuro de El Chorrillo

En una casa abandonada del barrio, los niños se reúnen para aprender a grafitear, bailar ‘break-dance' y reencontrarse con su niñez

Kathyuska Barsallo es integrante del Movimiento Inteligente, dicta clases en El Chorrillo y en las Vacaciones Creativas de la Alcaldía de Panamá. / Randy Navarro | Alcaldía de Panamá
Randy Navarro | Alcaldía de Panamá

Kathyuska Barsallo es integrante del Movimiento Inteligente, dicta clases en El Chorrillo y en las Vacaciones Creativas de la Alcaldía de Panamá.

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Daniel M. Alarco
dmolina@laestrella.com.pa

En una zona roja, cuando un chico de cuatro años insinúa una mirada desafiante, levanta el brazo y te apunta con su mano en forma de pistola, es difícil saber si aún se trata de un juego de niños.

Una semana después de año nuevo, las calles de El Chorrillo sonríen a medias con la resaca de una fiesta infinita que solo cambia de nombre. El niño que dispara de mentira se pierde entre otros que juegan por grietas de asfalto y se zambullen en piscinas inflables que adornan el paisaje.

‘Tratamos de salvar la casa abandonada porque El Chorrillo tiene muchos centros deportivos, pero no un centro cultural',
 

Cuando Kathyuska dobla por la calle del Club Deportivo Plaza Amador, un puñado de sonrisas menores de diez años corren hacia ella para abrazarla sin desprenderse mientras gritan ‘maestra'. Ha llegado la instructora que les enseña a bailar break-dance , tolerarse y volver a ser niños.

Las clases las dicta en una casa abandonada del barrio, un edificio que tiene la cara de un derrumbe inconcluso en El Chorrillo. No tiene paredes ni ventanas y la humedad advierte una eventual caída del techo y las escaleras. Por eso las clases de Kathyuska no duran más de una hora en ese recinto.

Hace un año que los chicos reciben gratis clases de Movimiento Inteligente, el grupo que integra su ‘maestra' de break-dance junto a instructores de grafiti y rap.

En el barrio los conocen, los padres de familia admiten la influencia positiva del colectivo urbano para sus hijos, comprenden a grandes rasgos el oasis que significa una casa abandonada donde le enseñan a los niños a expresarse, tolerancia y trabajo en equipo, en un barrio que hace noticia por sus homicidios.

‘Tenemos muchos problemas con los llamados de atención. A los chicos les cuesta cumplir, prestar atención y atender reglas. Ellos creen que son más que uno, no se reconocen como niños, creen que son adultos y te tutean', dice Kathyuska.

Ella detiene la clase cuando hay una pelea. Se sienta con los menores y les explica que no deben repartirse golpes aunque para ellos sea normal hacerlo entre amigos vecinos y olvidar todo a la mañana siguiente.

‘Los papás de ellos nos agradecen mucho a nosotros porque desde que llegamos a la vida de sus hijos les enseñamos qué es una familia y trabajar en conjunto, fuimos más allá de ser simplemente un grupo de baile', reflexiona la instructora de breaking , que además colabora con las Vacaciones Creativas de la Alcaldía de Panamá.

EL BARRIO ABRE LA PUERTA

Kathyuska narra que celebró Navidad con sus alumnos en El Chorrillo, en la casa de Jose y Francis. Tiene la imagen clara de los niños felices con sus regalos jugando juntos sin pelear. Movimiento Inteligente había llevado música y los chicos bailaban dando incluso vueltas de cabeza. ‘Les gusta retarse', recuerda la maestra.

El papá de Francis y Jose estuvo preso. Durante la velada del 25 de diciembre dejó claro el aprecio que tenía por el colectivo de hip-hop y su noble proyecto en el barrio. El señor aludía que antes de la llegada del grupo, la gente que lo rodeaba no le aportaba nada positivo a su familia o a sus hijos; algo que tuvo más claro cuando vio que los niños que llegaban a la casa abandonada ya no deambulaban por las calles, habían dejado de golpearse y tirar piedras a una de las iglesias.

‘Los papás de ellos nos agradecen mucho porque les enseñamos qué es una familia y trabajar en conjunto, fuimos más allá de ser simplemente un grupo de baile',

KATHYUSKA

INTEGRANTE DE MOVIMIENTO INTELIGENTE

Hay madres en El Chorrillo que le han creado cuentas en redes sociales a sus hijos para subir videos de ellos bailando breaking. Hay padres que los castigan prohibiéndoles ir a bailar si bajan sus calificaciones. Kathyuska lleva a sus mejores alumnos a eventos y clases fuera del barrio. En esta zona roja que colinda con el Casco Antiguo, el baile, el aerosol y unas cuantas rimas son el vehículo que transforma de manera positiva a los futuros ciudadanos.

SUPERAR EL ENTORNO

Las clases de hip-hop se dictan por las tardes en El Chorrillo. Los niños del barrio se reúnen en aquel edificio semi-demolido que exhala su último suspiro de vida gracias al color de las latas de spray en sus paredes. Pocas cosas interfieren con las clases, pero el ambiente alrededor está lejos de ser pacífico.

En casi todas las casas que rodean este lugar venden droga. Llega mucha gente a comprarla y el olor a marihuana crea una tensión invisible en el transeúnte que nada tiene que ver con el negocio de su vecino. Hay armas; un hombre con la cabeza rota corre en bata como escapando de un hospital y, en la otra esquina, oscila el espejismo de la autoridad en la figura de un uniformado errante.

A ese escenario se exponenen los pasos de los niños. Lo ven todo. Viven imitando el galope de un lenguaje soberbio y violento, la intensidad de un golpe paternal que no se preocupa por entender la desobediencia: mucho menos la afinidad por dibujar con aerosol, conjugar palabras para rapearlas o bailar break-dance .

Los accidentes también los viven los instructores. Sin embargo, en un año han logrado concienciar a la comunidad de El Chorrillo. A veces, los propios moradores les piden que por favor vayan a sus edificios para pintar una pieza de grafiti en sus fachadas.

‘Nosotros tratamos de salvar esa casa abandonada porque El Chorrillo tiene muchos centros deportivos, pero no un centro cultural', explica Kathyuska.

Hay niñas y niños que les gustaría aprender otra disciplina como teatro o danza, no únicamente hip-hop. Movimiento Inteligente busca darles esa oportunidad, la de hacer otras cosas en lugar de estar en las calles sin oficio, o encerrados en casa por orden de sus padres ante la intermitente agitación del barrio, cuyas pandillas se encuentran ‘en paz', según los diarios locales.

‘Queremos seguir sembrando la idea de que los niños pueden hacer otras cosas para salir adelante', concluye la instructora de breaking , añadiendo que Movimiento Inteligente es justo el significado del hip-hop: un movimiento de paz, unión, diversión y amor.

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