Nacional 24/03/2017 - 12:09 a.m. viernes 24 de marzo de 2017

La muchacha de grandes sueños

La joven apuesta por un cambio radical en la educación y cuestiona los subsidios porque, contrario a ayudar a los más pobres

Ana Isabel Castillo cuestiona la brecha que hay entre la educación estatal y la privada. / Larish Julio | La Estrella de Panamá
Larish Julio | La Estrella de Panamá

Ana Isabel Castillo cuestiona la brecha que hay entre la educación estatal y la privada.

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Gerardo Berroa Loo
gberroa@laestrella.com.pa

‘Siento que hay que cambiar al país... Hay que actualizarlo. Estamos educando como si estuviéramos en la época industrial', me dijo Ana Isabel Castillo Araúz durante una larga conversación.

Antes de aquella charla no sabía nada de esta muchacha, graduada en Ciencias Políticas de la George Washington University , pero que ahora se apasiona con una fundación que promueve el mejoramiento de la educación panameña, algo muy ajeno a lo que estudió en la universidad.

La escuché en el programa Radar , que dirige Sabrina Bacal. No la conocía, pero algunas de sus intervenciones llamaron mi atención. Me impresionó que siendo tan joven hablara de un tema tan complejo e importante como la educación del país.

‘La reforma educativa de Chile se logró porque los jóvenes fueron protagonistas',

ANA ISABEL CASTILLO

Supe entonces que es hija del empresario Carlos Santiago Castillo y Ana Isabel Araúz, y nieta del empresario y productor Jorge Araúz. Así que le dije a Carlos que quería conocer a su hija para conversar sobre ese tema que a mí también me apasiona: ¡La educación!

La cita fue el miércoles a las tres de la tarde.

Ana Isabel habla sin complejos. Está llena de energía y quiere comerse el mundo. No comparte la forma como se está educando al país y cuestiona que sigan los subsidios porque, contrario a ayudar a los más pobres, les mata la esperanza, las ganas de superarse...

Apasionada por los caballos, los que aprendió a montar desde muy niña, al lado de su abuelo y su abuela, a quienes considera una gran influencia positiva en su vida, Ana Isabel se muestra sorprendida de que, en pleno siglo XXI, al lado de Punta Pacífica, un exclusivo barrio de la capital panameña, todavía haya una escuela multigrado. ‘¡¿Esto qué es?!', cuestiona.

Sabe perfectamente que el rezago educacional en Panamá se debe, en gran parte, a que los gobiernos no dan seguimiento a los planes y, por el contrario, empiezan con sus propios programas y cuando llega un nuevo gobierno, hace lo mismo con el suyo, lo que se convierte en un círculo vicioso de nunca acabar.

Pero, ¿qué hace que esta joven de solo 25 años se dedique a trabajar para elevar el nivel de educación del país? Su tono de voz demuestra lo convencida que está de que los jóvenes y la sociedad civil deben trabajar y manifestarse ‘para encaminar el país por nuevos derroteros; no quedarse de brazos cruzados dejando toda la responsabilidad en el gobierno que cambia de medidas cada cinco años'.

Su educación en la George Washington University quizás la llevó a tomar como bandera el tema educativo, pero entre la conversa se le nota que ambiciona algo más. ¿Le gustaría aspirar a un cargo público, algún día ser presidenta de Panamá?

Ana Isabel no duda: ‘¿Por qué no...?', responde luego de meditar unos segundos.

Aunque nació en el seno de una familia con recursos, sabe del trabajo del campo. Desde chiquita, su papá la describe como una niña que siempre aspiraba más... a la que no le daba miedo hablar... que montaba caballos y corría, cual amazona, por los campos de su abuelo.

Ahora, ya adulta y empezando su vida profesional, se apasiona tanto por el cultivo del café geisha como por la educación emocional. De hecho, el pasado 16 de marzo trajo al doctor Ted Klontz, reconocido científico, psicólogo e investigador estadounidense, para dictar en Panamá un ciclo de conferencias y cuyo objetivo es también introducir al país por nuevas experiencias en el campo de la educación emocional.

Actualmente, Ana Isabel representa a la Fundación Carlos Slim en Panamá y dedica todos sus esfuerzos al apoyo educativo.

Sabe que la burocracia en nada ayuda, ‘más bien atrasa los esfuerzos', pero es tenaz en su lucha. Conoce las cifras y está segura de que un estudiante de un colegio privado cuesta menos que uno que asiste a uno público, pero el del privado sale mejor preparado. ¿Por qué?

Y ¿cómo pretende cambiar el modelo educacional de hoy?, le pregunté. Es necesario crear conciencia de que hay un problema en la educación, responde, ‘y por eso es tan importante nuestra participación en los medios, en los conversatorios que organizamos etc., para crear esa conciencia'.

Afortunadamente, agrega, cada vez hay más personas, periodistas, empresas, sociedad civil y jóvenes, interesados en unir esfuerzos para mejorar la calidad de la educación. Ahora lo que se necesita es que ese interés se ponga en acción. Por eso considera vital que se empodere a los jóvenes para tomar esa acción.

‘La reforma educativa de Chile se logró precisamente porque los jóvenes / estudiantes fueron protagonistas al pedir mejor calidad, pedir más horas de clases, pedir equidad en la educación', subraya.

Ya en la práctica, dice, hay que enseñar historia al mismo tiempo que se enseña matemáticas, usando ejemplos reales y aplicándolos a las materias del curso. Solo hay que ingeniárselas para que las clases sean amenas y que los muchachos interactúen con el docente.

La visión de Ana Isabel vuela por el futuro, su emprendimiento ya empezó. Solo espera concretar con todos los sectores un plan a largo plazo sobre la educación. Mientras tanto, trabaja arduamente. Visita escuelas y habla con los estudiantes. Comparte luego con empresarios y otros jóvenes voluntarios que, como ella, tienen grandes sueños que solo esperan lograr hacerlos realidad.

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