Nacional 08/01/2018 - 12:00 a.m. lunes 8 de enero de 2018

Carteles mexicanos con presencia en 30 estados de EE.UU.

El más reciente informe de la DEA revela los complejos esquemas de distribución y venta de droga en territorio norteamericano. 

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, conocido como el Chapo Guzmán, es un narcotraficante y criminal mexicano, líder del Cártel de Sinaloa. / Archivo | Xinhua
Archivo | Xinhua

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, conocido como el Chapo Guzmán, es un narcotraficante y criminal mexicano, líder del Cártel de Sinaloa.

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Adelita Coriat
acoriat@laestrella.com.pa

La captura de Joaquín Guzman Loera ‘El Chapo', y su extradición a Estados Unidos en enero de 2017, no ha mermado la capacidad del cartel de Sinaloa en el norte. Este grupo tiene presencia en al menos 30 de los 50 Estados de Estados Unidos. En algunos de ellos muestra dominio en todo el territorio, sin embargo -según el mapa que ilustra el informe anual de la Drug Enforcement Administration (DEA) 2017-, en otros lugares ‘comparte' su influencia con otros carteles mexicanos.

El documento especifica qué sitios y bajo la influencia de qué cartel se encuentra. Primordialmente, resaltan seis carteles mexicanos que dominan la distribución y blanqueo de capitales producto de las ventas de la droga en Estados Unidos. Estos carteles son: el cartel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, el cartel de Juárez, el del Golfo, los Zetas y la organización de los hermanos Beltrán Leyva. Los miembros de estas organizaciones criminales se encargan de la distribución ilegal de sustancias a los minoristas en Estados Unidos y coordinan el transporte de las mismas por varios sitios donde en cada uno existe un responsable de la distribución y envío. Los carteles utilizan a las bandas locales para la distribución de droga para evitar exponer a sus representantes en las zonas.

Una copia fotostática de la operación que mantienen los carteles en Panamá y otros países de Centroamérica en los que las pandillas funcionan como brazos operativos de los carteles con tareas muy específicas: sicariato, transporte de la droga y venta al menudeo.

Ésta última actividad se robustece por el pago en especie que realizan los carteles a las bandas por el servicio que les prestan.

Cada uno de estas organizaciones criminales representadas en Estados Unidos, reporta a sus lideres en México, o a través de intermediarios.

Las rutas del istmo

Panamá rompió record de incautaciones en el 2017 con 84 toneladas. Una muestra del descontrol del gobierno colombiano en los cultivos de coca y los laboratorios procesadores de la droga.

En el istmo, la cocaína se transporta vía marítima con lanchas rápidas. En la forma terrestre, los carteles se apoyan de bandas organizadas que prestan servicio de transporte de la sustancia hacia Costa Rica a través de la frontera entre ambos países.

De acuerdo al Ministerio de Seguridad, el corredor del Pacífico es donde se produce el mayor tráfico de drogas del país. Aunque también hay otra ruta significativa que va desde Colombia a Ciudad de Panamá pasando por Colón, en la costa caribeña.

Ingenios del narco

Muchos se preguntan, ¿cómo entra tanta droga a Estados Unidos, un país experimentado en temas de seguridad en todos los campos?. Hay un sin número de métodos. El más común es a través de las fronteras, en el asiento del pasajero del vehículo, en doble fondo de trailers, cocaína disuelta en otras sustancias líquidas, túneles que inician en México y terminan en residencias dentro de Estados Unidos. Desde 1990 a 2017, las autoridades americanas han desmantelado 232 túneles.

Las organizaciones criminales han implementado la tecnología en el transporte. Emplean drones para transportar mariguana que guardan cerca de la frontera con Estados Unidos. Aunque hasta el momento se han detectado cantidades pequeñas enviadas a través de drones, la DEA considera que existe un gran potencial para incrementar su uso. Pero estos modernos aparatos también sirven como otra herramienta para los carteles. Son útiles los equipados con cámaras, ya que vigilan o advierten a los transportistas sobre la presencia de policías en el camino.

La droga también ingresa a Estados Unidos a través de líneas aéreas comerciales, por vía marítima en contenedores. Una vez dentro, los carteles subdividen los cargamentos para ser distribuidos.

La DEA dice que ninguna otra organización posee la infraestructura logística que tienen los carteles mexicanos en Estados Unidos, y estiman que este crecimiento continué en la expansión y distribución de redes e interacción con grupos criminales locales.

Más coca que nunca

En Colombia el negocio de producción y venta de cocaína está dominado por las bandas criminales (Bacrim) conformadas por exintegrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que en muchas ocasiones actúan en sociedad con miembros de las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Lo que ocurre es que los carteles mexicanos se han acercado a Colombia para comprar su mercancía. Multitoneladas de cocaína y de heroína que exportan a Centro América y luego a México para introducirlas en cargamentos a Estados Unidos.

Los colombianos producen y los mexicanos se encargan del transporte, y distribución en Estados Unidos. Para garantizar la mercancía, los mexicanos envían a uno de sus representantes a Colombia, Ecuador y Venezuela para coordinar los cargamentos. De igual forma, los colombianos envían a México a sus representantes que a su vez, sirven como agentes suplidores de cocaína o receptores de pago y mueven el dinero. En Centroamérica, hay presencia de ambos carteles, mexicanos y colombianos, que dirigen la droga hacia el norte. La relación entre los carteles de estas dos nacionalidades es compartimentada, aunque los colombianos tienen una influencia indirecta en los mercados estadounidenses.

Las proyecciones en este sentido son que la mayor parte de la cocaína y heroína que se produce y exporta de Colombia a Estados Unidos seguirá transitando por nuestro país y por Centroamérica a través de una diversidad de vías como la marítima que incluye lanchas rápidas, botes artesanales de pesca. O en avionetas privadas, semisumergibles y aviones de línea comercial, así como contenedores vía marítima. En menores cantidades, la cocaína se transporta por la frontera con Darién, Panamá, utilizando mochileros o mulas.

Los grupos colombianos también introducen cocaína a Nueva York y sirven como fuente principal de abastecimiento por mayoreo. Utilizan también a Miami y Orlando como puntos de entrada de la droga que es transportada directamente de ese país pasando por la ruta centroamericana.

Por otra parte, los colombianos mantienen representantes en el norte para asistir en las tareas de blanqueo de capitales de las organizaciones. Una vez se reciben los fondos de varias ciudades: Boston, Chicago, Houston, Miami y Nueva York, se depositan en bancos basados en Estados Unidos y se hacen transferencias bancarias al extranjero simulando pagos de productos y servicios.

Dado el incremento de producción de cocaína en Colombia, que se ha triplicado, se anticipa un robustecimiento de los grupos colombianos. Sin embargo, esto no impedirá su sociedad con los mexicanos en la distribución y venta al por mayor de la droga en Estados Unidos.

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