Nacional 16/11/2015 - 12:00 a.m. lunes 16 de noviembre de 2015

En dos años, la factura electrónica reemplazará a las impresoras fiscales

A partir de 2017, los comercios mayoristas implementarán el comprobante fiscal digital como parte de una estrategia para reducir la evasión.  

La Ley 72 del 27 de septiembre 2015 regula el uso de los equipos fiscales. / Aris Martínez | La Estrella de Panamá
Aris Martínez | La Estrella de Panamá

La Ley 72 del 27 de septiembre 2015 regula el uso de los equipos fiscales.

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Marlene Testa
mtesta@laestrella.com.pa

Las impresoras fiscales, cuyo uso fue impuesto por el gobierno de Ricardo Martinelli en 2011, desaparecerán de las empresas mayoristas en 2017. En su lugar, la Dirección General de Ingresos (DGI) implementará la factura electrónica, un sistema mediante el cual las compañías deberán reportar sus ventas al fisco en tiempo real y por la vía digital.

El plan eliminará a los inspectores fiscales, que han sido duramente criticados por sobornos, y pretende acabar con los enredos que ha provocado el uso de las impresoras fiscales.

Los empresarios ligados al negocio de la venta de equipos fiscales aseguran estar advertidos. La noticia se las dio el propio Publio Cortés, jefe de la DGI, en una reunión reciente en la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá.

‘Nosotros nos estamos preparando para el cambio (...) aunque no es tan fácil de hacerlo, porque puede demorar entre dos o tres años', reconoce Temístocles Maizón, jefe de proyectos fiscales de Compulab.

‘La facturación electrónica puede hacerse efectiva por dos vías: una es a través de los equipos fiscales y la otra, mediante el uso de Internet', agregó Maizón.

AJUSTES DE LOS EQUIPOS

El representante de Compulab aseguró que las grandes compañías tienen la opción de simplemente actualizar sus impresoras fiscales para que envíen la data a la DGI electrónicamente.

‘El proceso no es complicado, se hace a través de un software que permitirá enviar información en tiempo real a la plataforma digital de la Dirección de Ingresos', precisa Maizón.

Según indicó Publio Cortés a este periódico, la forma en la que se implementó el sistema tiene grandes deficiencias.

Hace seis meses, poco después de asumir el cargo, Cortés declaró que los equipos estaban atrasados, por lo que estaban considerando traer unos más modernos.

‘La tecnología que se identificó en ese momento para las impresoras fiscales no se adecuaba a lo que necesitaba la Dirección de Ingresos', dijo el funcionario el 24 de abril pasado.

Sobre el problema aún no resuelto, insiste: ‘Lo que tenemos que hacer es actualizar lo existente (....), modernizar la capacidad propia de la Dirección de Ingresos para recibir y procesar información, y buscar la forma de armonizar lo que se puede rescatar de lo existente, con la introducción de la nueva tecnología de la factura electrónica'.

El recaudador de impuestos explicó que este debe ser un proceso en etapas donde impere el diálogo.

El uso de impresoras fiscales no redujo la evasión fiscal y, además, se convirtió en una odisea para las empresas que las adquirieron para cumplir con las órdenes de la DGI, dirigida entonces por Luis Cucalón.

Según la DGI, la recaudación del ITBMS tiene una tendencia negativa desde 2011. En el período (enero–junio, 2015) la economía creció en un 6.2% y la recaudación de este impuesto decreció en un -6.5%.

PROBLEMA DE PERSONAL

Aunque Cortés sostiene que las máquinas no han contribuido a evitar la evasión de impuestos, el auditor fiscal Carlos Urbina está convencido que la Dirección de Ingresos tiene un ‘problema estructural'.

A su juicio, no hay suficientes inspectores para realizar las auditorías que permitan corroborar la información que los equipos fiscales recogen y cotejarla con lo que las empresas reportan en sus declaraciones de renta.

El ministro de Economía y Finanzas, Dulcidio de la Guardia, también pone en el tapete el tema de las inspecciones. ‘Había poca fiscalización en la utilización de las impresoras fiscales', dijo a La Estrella de Panamá .

Las impresoras fiscales presentaron, además, problemas de operación.

Bartolomé Mafla, especialista contable en temas de tributación y financieros, explicó que al inicio de la implementación, los equipos fiscales no podían enlazarse a los programas de contabilidad.

‘Muchas compañías no solo invirtieron cualquier cantidad de dinero para adaptar el sistema (que impuso la DGI), sino que, además, había que pagar a programadores internos para que le hicieran programas de enlace (entre el que ellas utilizaban para ordenar la información fiscal)', dijo.

‘Lo peor es que el objetivo fundamental de los equipos, que era generar una mayor fiscalización en la facturación del ITBMS, no se logró', siguió Mafla.

Otro de los problemas que presentaron los equipos fiscales estaba relacionado con las impresiones térmicas (que imprimen en papel). Cuando tiraban el comprobante de caja, había que hacer una copia inmediatamente, porque la información se borraba. ‘Para efectos contables, la sustentación de la factura con copias u original es fundamental', explicó Mafla. ‘Ese es un verdadero problema', continuó.

Diana Ojeda, gerente de Bay Shore Tech, defiende la funcionalidad de los equipos. ‘No hemos recibido quejas mayores de los equipos, ya que tanto los distribuidores como los usuarios conocen el alcance de las operaciones del equipo y el tipo de mercado al cual aplica', explicó la proveedora de la marca Bematech. Pero si así fuera, los equipos tienen una garantía de hasta un año.

En esta línea, el jefe de la Dirección de Ingresos dice que hay equipos fiscales de buena tecnología, pero hay otros que no son tan eficientes. ‘Lo que no funcionó fue el sistema en conjunto, la forma en la que se implementó', afirma.

Urbina, por su parte, considera que las impresoras son innecesarias por que la información que recaban la obtiene la Dirección de Ingresos por otras vías y, sin embargo, ‘no la usa porque, sencillamente, no está haciendo la labor de cobro'.

Mafla recomienda no implementar nuevos equipos hasta que no se haga un estudio sobre la necesidad del mercado panameño.

Para el ministro De la Guardia, ‘las impresoras no desaparecerán, porque son parte de un grupo de herramientas para controlar la evasión fiscal y aumentar las recaudaciones'. Entre las políticas para aumentar la recaudación, las autoridades también contemplan los agentes de retención de impuestos que entraría en vigor a partir del próximo año.

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‘La solución también podría ser una combinación de la factura para un nivel de mercado y equipos fiscales de última generación para otro',

PUBLIO CORTÉS

DIRECTOR GENERAL DE INGRESOS

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POLÍTICA

Cucalón impuso las impresoras fiscales

En 2011, el entonces director de Ingresos Luis Cucalón vendió la idea de que el uso de impresoras en los comercios contribuiría a reducir la elevada evasión fiscal.

Así nace la Ley 72 de 27 de septiembre de 2011, que introduce cambios en la adopción y uso de equipos fiscales.

Las empresas o comercios que no implementaran el sistema podrían ser objeto de sanciones que irían desde $1,000 hasta $5,000. La Dirección General de Ingresos avaló a cuatro empresas para la venta de los equipos fiscales: The Factory HKA Panamá, Compulab, S.A., POS Panamá, S.A. y Ventas y Servicios Jiménez, S.A.

El proceso para seleccionar a las empresas se hizo a través de la Autoridad de Innovación Gubernamental, que realizó una revisión técnica de los equipos para verificar que cumplían con todos los requerimientos, explicó Temístocles Maizón, de Compulab.

Los precios de los equipos fiscales varían dependiendo de la necesidad de los comercios. Hay desde $780 hasta $4,000. Las marcas más comunes en el mercado panameño son Lexmark (americana), Okidata y Sam4s (japonesas) y Bematech (brasileña).

Para la adquisición de los equipos fiscales, la administración de Cucalón otorgaba un crédito de $700 y hasta $850 que sería deducible de los impuestos de los contribuyentes.

Las ventas de los equipos fiscales fueron muy buenas durante el primer año de implementación de la ley. Los dos años siguientes, fueron regulares. El último año, sin embargo, no ha sido bueno por la falta de una política de fiscalización provocada por la falta de personal en la DGI, analiza Maizón.

A pesar de las ventas, la recaudación del ITBMS no ha mejorado.

En los primeros seis meses del 2014, las recaudaciones de este impuesto alcanzaron los $403.8 millones, mientras que en similar período de 2015, los $377.7 millones.


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