20/07/2013 - 12:00 a.m. sábado 20 de julio de 2013

Rubén Cantú

S antiago, capital de la provincia de Veraguas, única con costas en los dos mares, cuyos habitantes eran trabajadores, capaces y tranqui...

Redacción Digital La Estrella
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S antiago, capital de la provincia de Veraguas, única con costas en los dos mares, cuyos habitantes eran trabajadores, capaces y tranquilos. Todo era una costumbre. Algo sobresaliente que desviara el trayecto diario de la rutina, inmediatamente, alertaba a toda la población. Las fiestas tradicionales se efectuaban con mucha alegría y luego de las misas y procesiones, juegos de toros, paseos en la avenida Central, ventas de comidas y bebidas, bailes en ‘El Rancho’, único sitio distinguido para realizar grandes programas, donde brillaban aquellas orquestas famosas que competían en el área central de las provincias. Todo era alegría y cada uno quería distinguirse por su lado compitiendo por la atención.

Camino a San Francisco de la Montaña, en las afueras de la ciudad, había un largo llano que no se utilizaba para nada. En una de esas actividades aterrizó por primera vez un avión Piper Clipper, con matrícula HP-150, de propiedad de Aviación General S.A., de Paitilla, el piloto RUBÉN CANTÚ, transportando como pasajeros a distinguidas personas de la sociedad en un vuelo especial desde Panamá. Aprovechó el piloto, e invitado por los mismos, se apersonó a conocer y a celebrar la fiesta popular del pueblo.

Don RUBÉN CANTÚ era un piloto originario de Te xas, EE. UU., quien ‘vino a Panamá en 1949, iniciando de inmediato una dinámica acción en la construcción de pequeñas pistas en laderas, en valles circundados de altas montañas en medo de los bosques vírgenes del sur y del norte de Veraguas. Además, Cantú impulsó la aviación a través de la fundación de una escuela para formar los pilotos que luego continuarían su labor. Siguiendo su positiva tarea, intensifica la lucha por la apertura de caminos, visita incansablemente a las comunidades de las más apartadas regiones, especialmente la región sur y norte de Veraguas, para salvar vidas y poner las gentes de renglones en contrato con los mercados de consumo de sus productos, transporta al hombre de aquellas regiones a los centros hospitalarios, contribuyendo a mitigar el dolor y aliviar las enfermedades’, escribía Zenón Rodríguez, corresponsal del periódico LA REPÚBLICA.

Decía también que don Rubén Cantú fue condecorado varias veces, entre ellas el reconocimiento de la provincia de Veraguas por su labor altruista en 1959, la de los pilotos compañeros en 1964 y la más importante, el homenaje del gobierno nacional, al condecorarlo con la ORDEN DE VASCO NÚÑEZ DE BALBOA en el grado de Gran Caballero, como pionero de la aviación comercial en el interior de la República y en donde el corresponsal de LA ESTRELLA DE PANAMÁ escribió lo siguiente: ‘Hoy, viernes 10 de febrero de 1967, a las siete y treinta de la noche, tendrá lugar el homenaje que se le tributará al piloto RUBÉN CANTÚ, precursor de la aviación en la provincia de Veraguas, quien arribó a esta ciudad en el año de 1949 como empleado de A.G.S.A, donde desarrolló un plan de construcción de aeropuertos y pistas de aterrizajes.’.

La ceremonia fue precedida por el ministro de Gobierno y Justicia, don José Dominador Bazán, en representación del señor presidente y el licenciado Camilo Levy Salcedo, director de Ceremonial del Estado.

Era impresionante leer las misivas, resoluciones, agradecimientos que el pueblo veragüense le expresaba a Cantú en el homenaje que le hizo la Patria.

Sencillas las palabras de don Rubén en agradecimiento al señor presidente, a los buenos amigos veragüenses que solicitaron este alto honor y la gratitud que siente por todos los viejos amigos. Casi veinte años se mantuvo conviviendo con la población santiagueña. La misión que tuvo con AGSA, fue tan exitosa que siempre tenía varias naves y otros pilotos procedentes de Paitilla, como Ramón Xatruch, Guillermo Leblanc, Yigo Ponce, Aulio Hernández, etc., quienes cumplían con todo el itinerario de los vuelos.

Contrajo nupcias con la dama de la sociedad, Elvirita Spiegel, quien compartió ese entusiasmo por la aviación y su deseo de ayudar a todo el que necesitaba un favor. Organizó también un taller de mecánica en un hangar que se construyó en la pista aérea y en la escuela de vuelo, aprendieron pilotos que formaron otras compañías que sirvieron a la provincia, como Miguelito Spiegel, quien junto a Hermes Carrizo, continuó la labor de transportar pasajeros, carga, enfermos.

Agapito Pimentel también estableció una compañía aérea que operaba para el sur de Veraguas. Un viernes ocho de diciembre, Día de la Madre, sufrió un accidente aéreo fatal en la pista El Común. A pesar de ser norteamericano, se decidió que la ceremonia religiosa fuese en Santiago. Jamás asistieron tantas personas a una despedida triste de un hombre que se ganó el cariño general. Siempre se recordará a don Rubén Cantú como Pionero de la Aviación Nacional.

PILOTO Y ESCRITOR.

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