Entre Líneas 12/11/2017 - 12:00 a.m. domingo 12 de noviembre de 2017

Un sinsabor doloroso

Es mentira que en una casa donde hay cucarachas marrones y cucarachas blancas, cuando usted fumiga, solo mata a unas y deja vivas las otras.

Redacción La Estrella de Panamá
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Es natural y humano que quien haya cometido un delito, se esconda hasta el último momento para reconocerlo. Es la excepción aquellos que confiesan inmediatamente y reconozcan el castigo. Y esto se puede aplicar desde la travesura de un niño, hasta el homicidio de una persona. Lo que sí no es normal es que una investigación se haga de una forma que evidencia selectividad y que lo único que persigue no es el delito, sino el encubrimiento también. En el caso de la investigación sobre los sobornos de Odebrecht, la homologación y archivo del expediente el pasado jueves, se circunscribió solo al paríodo entre 2009-2014, lo que ha dejado un doloroso sinsabor en la sociedad, porque demuestra que nuestro Ministerio Público no busca la verdad, sino el castigo a un solo sector de la sociedad. El delito hay que perseguirlo venga de donde venga y hay que aplicarle el castigo que corresponde. Para sanear la sociedad de la corrupción, hay que ser implacable con ella. Es mentira que en una casa donde hay cucarachas marrones y cucarachas blancas, cuando usted fumiga, solo mata a unas y deja vivas las otras. No, usted acaba con la plaga completa. El Ministerio Público tiene que enderezar esta investigación, porque sus fiscales están faltando a un deber. Flaco favor también le hacen quienes alegremente justifiquen que el mismo dinero que entró a un partido para apoyar una campaña, proveniente de la misma empresa, para un caso sea soborno y para otro donación. Necesitamos sanear el país de la corrupción y de los corruptos, por eso el Ministerio Público tiene que cumplir con su deber, porque hoy está faltando a su responsabilidad histórica con nuestra Patria.

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