Entre Líneas 26/02/2017 - 12:00 a.m. domingo 26 de febrero de 2017

Reina de carnaval

Entre líneas

Redacción La Estrella de Panamá
periodistas@laestrella.com.pa

Para ser reina, ya lo dice la recomendación de la calle, hay que saber "tirar besitos", además de recibir con gracia e impávida sonrisa cuanto improperio o sandez se le ocurra al "soberano". Si esa es la directriz para las reales "reginas", para las de carnaval, que son de farsa, el riesgo es mayor. La publicación "Historia del carnaval de la Ciudad de Panamá a través de sus reinas", de Rolando Espino, reseña la evolución de la fiesta del Rey Momo desde 1910 hasta la fecha, y tangencialmente pone el foco sobre las vicisitudes que soportaron los hombros de las jovencitas panameñas en su responsabilidad carnestolenda, según el momento que les tocó vivir. Cierto es que el autor responsabiliza de la veracidad de su relato a los registros de periódicos consultados y dice textualmente: "si los periodistas no mintieron, esta es parte de la historia"; pero aunque sea un recuento somero, también así lo explica Espino, la revista que aparentemente edita la ATP destaca con acierto detalles del carácter de la celebración que marcan al panameño de hoy. No hubo carnavales oficiales por las dos guerras mundiales, tampoco en 1964, por los mártires de enero; en 1966, una candidata negra (Marga Lawson); con los militares, llegó el baile gratis; en 1977, surgió el IPAT; al año siguiente, la transmisión en vivo (RPC), en 1999, culecos gratis en los supermercados de la misma terminación...y el financiamiento millonario con el cambio de milenio. Desde Manuelita Vallarino (1910), elegida por la elite del Club Unión hasta Giselle Ow Young, ella misma hija de las mil razas que han pisado suelo patrio, todas las reinas (entre las que está la actual primera dama, soberana en 1987) pusieron cara a las aspiraciones del pueblo. ¡Que viva la reina de carnaval! porque su efímero reinado insufla ilusión a los entregados súbditos.

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