Entre Líneas 28/08/2017 - 12:00 a.m. lunes 28 de agosto de 2017

El orgullo de ser docente

 Antes que tecnología de primer nivel, necesitamos educadores inspirados para desarrollar Panamá.


Redacción La Estrella de Panamá
periodistas@laestrella.com.pa

El tema de la educación se ha puesto de moda. Todos hablan de que la educación es la clave para el desarrollo y sale cuanto experto en la materia. A diario se reciben videos con resúmenes muy admirables sobre cómo Singapur o Finlandia han logrado niveles tan altos en educación que hoy son ejemplos a seguir. Y si a eso vamos, en todos los lugares donde la educación tiene niveles altísimos, el factor común es que la sociedad ha invertido en sus educadores. Ser maestro o profesor en estos países es motivo de orgullo. Por el contrario, en Panamá se vilipendia a los docentes y se les cuestiona porque salen a las calles a pedir que se les aumente. Quieren que se arriesguen en las montañas enseñando a nuestros indígenas y campesinos, pero les negamos un trato digno, decente y bien remunerado. Y lo peor ocurre en nuestras propias casas, cuando un pequeñito aspira a ser maestro cuando sea grande. Inmediatamente los padres le empiezan a confabular la cabecita para que cambie de parecer y en su lugar estudie leyes, medicina, arquitectura o negocios... Y es que la profesión de maestro o profesor la tenemos por el piso. Dejamos que esto lo estudien los que no pueden estudiar otra cosa. Ya no hay apellidos rimbombantes entre docentes, porque es pecado capital estudiar para educador. Ya basta de hipocresías; cambiemos esa manera de pensar. Si en realidad queremos un país educado, incentivemos a todas esas personas, ricos o pobres, con la virtud de la pedagogía, para que nos ayuden a levantar el país. Antes que tecnología de primer nivel, necesitamos educadores inspirados para desarrollar Panamá.

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