Entre Líneas 16/04/2018 - 12:00 a.m. lunes 16 de abril de 2018

La imprescriptibilidad

 La realidad es que son corruptos tanto soplones como no soplones, porque en ambos casos se hicieron de contratos utilizando el soborno


Redacción La Estrella de Panamá
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La recién aprobada Ley de Imprescriptibilidad flaco favor le hace a la lucha contra la corrupción. Lejos de lograr su propósito, lo que hace es prolongar la ineficiencia de una justicia que mira y actúa acorde con los intereses de turno. El problema panameño no es si una empresa logra contratos con el Estado sobornando a funcionarios; el problema es que la ley no aborda nada cuando es el funcionario quien lleva a las empresas a la corrupción. Si a esto le aunamos que hay quienes ahora quieren que las empresas y empresarios que se convierten en soplones del Ministerio Público no se les aplique la imprescriptibilidad es como creer que un ‘tigre se convierte en vegetariano'. La realidad es que son corruptos tanto soplones como no soplones, porque en ambos casos se hicieron de contratos utilizando el soborno. El otro problema que hay es que mucha gente se está haciendo la idea de que la corrupción que contempla la Ley de Imprescriptibilidad solo se refiere a empresas de construcción. La ley no hace excepciones, así que las farmacéuticas, los bancos, las automotrices, las telefónicas, las tecnológicas, etc., involucradas en corrupción aquí o en el extranjero, están incluidas en el paquete. Y si se mira con lupa, el proyecto de ley propuesto originalmente estaba hecho para infligir daño de forma calculada y la Ley de Imprescriptibilidad aprobada encerró a todos por igual. Lo cierto es que más que imprescriptibilidad, lo que necesitamos es una justicia eficiente y justa, porque lo que hay no funciona.

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