Entre Líneas 31/10/2017 - 12:00 a.m. martes 31 de octubre de 2017

Una Fuerza Pública eficaz

La nueva institución debía ser policial y por eso se eliminaron rangos militares y la posibilidad de que militares asumieran el control del mando

Redacción La Estrella de Panamá
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Cuando se crea la Fuerza Pública en los primeros meses de 1990, se intentó desarticular el sistema de las Fuerzas de Defensa que las había convertido en una institución narcomafiosa, represiva, violadora de los derechos humanos y penetrada por la corrupción y la arbitrariedad, incluso con el control del poder civil que les entregó las armas para defender el sistema democrático y no para usurpar ese poder. La nueva institución debía ser policial y por eso se eliminaron rangos militares y la posibilidad de que militares asumieran el control del mando. Se instauró la separación de las fuerzas de aire, de tierra y de mar para que no existiera un control único que permitiera el personalismo del mal recordado general de turno. La idea también consistía en brindarles a los nuevos policías educación en derechos humanos, crear una oficina de reclamos para controlar excesos de los uniformados y un control férreo de la conducta de los mismos. Además, se debía garantizar una mejor calidad de trabajo al uniformado, regulando su labor a ocho horas y eliminando el inhumano acuartelamiento. Se intentó restarles el control del tratamiento carcelario y dejar este en manos de custodios civiles. Lo cierto es que este nuevo orden ha tenido sus éxitos y sus fracasos. Es por ello que, en aras de una mejor política de seguridad, debemos evaluar qué es lo se debe mejorar para que la Fuerza Pública pueda enfrentar los nuevos desafíos y sea una institución policial eficaz al servicio de la sociedad y de la democracia y no caiga en las garras ni de la corrupción ni de la delincuencia ni del militarismo de los Noriega.

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