Entre Líneas 25/02/2017 - 12:00 a.m. sábado 25 de febrero de 2017

La fiesta del pueblo

Volvamos con la conciencia tranquila y el cuerpo descansado, que todavía queda mucho año por delante

Redacción La Estrella de Panamá
periodistas@laestrella.com.pa

La idiosincrasia, palabra de origen griego de raro uso en nuestra jerga cotidiana, se presenta obligada a las puertas del carnaval, la fiesta que el panameño ha elegido para definirse, aunque no haya habido voto ni consulta abierta para esa calificación.

Si eso es así, la fiesta de Momo, la única monarquía ante la que no se ha rebelado el pueblo soberano, entronca directamente con los rasgos colectivos de nuestra sociedad, su carácter, su temperamento su identidad común: su idiosincrasia. El panameño, podríamos decir según este razonamiento, es alegre, desenfadado, jovial y entusiasta, atributos todos que se requieren para disfrutar estos días que preceden a la Cuaresma, y podríamos agregar ‘organizado, precavido y paciente', a la luz de los exhaustivos planes que hay que acometer para movilizarse durante este largo asueto, la organización de trabajo que requiere de empresa privada y sector público y el tiempo que se emplea para llegar a destino, lo que demuestra, por otra parte, gran capacidad de sacrificio y contención. Con ese perfil en mente, pena deberíamos sentir, en la doble acepción de lástima y vergüenza, si dejamos que la ocasional turbación de ánimo, posible y probablemente provocada por influencias externas de origen etílico, arruina nuestra reputación en cualquier esquina o plaza de algún pueblo de nuestra geografía interiorana. ¡Ánimo! ¡A resistir la tentación! Que cuando ‘todo vale', después del gustazo viene el trancazo. Volvamos con la conciencia tranquila y el cuerpo descansado, que todavía queda mucho año por delante.

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