Entre Líneas 18/11/2018 - 12:00 a.m. domingo 18 de noviembre de 2018

Extremos peligrosos

Juegan a ser dioses y gobiernan con el chantaje y la sumisión de la justicia y todos los estamentos policiales y de inteligencia. 

Redacción La Estrella de Panamá
periodistas@laestrella.com.pa

El asesinato del periodista Jamal Khashoggi en Estambul el mes pasado, conmocionó al mundo. Jamal Khashoggi era un periodista crítico del régimen de Arabia Saudita, país de donde era oriundo y fue muerto en una embajada saudí en Turquía. La Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha concluido, según publicación de The Washington Post donde laboraba, que Khashoggi fue muerto por orden del propio príncipe heredero del régimen saudí. Es la triste realidad donde los gobernantes creen ser dioses con derechos a todo: apresar, extraditar o hasta quitar la vida a sus ciudadanos. Si analizamos este macabro e indignante hecho, con lo que ocurre con muchos gobernantes latinoamericanos, lo triste es que algunos transitan por esa misma dirección. Juegan a ser dioses y gobiernan con el chantaje y la sumisión de la justicia y todos los estamentos policiales y de inteligencia. Se basan en amenazas y juegan con los bienes y la libertad de sus adversarios. Lo triste es que muchas personas aplauden estas acciones, porque los tienen convencidos de que el gobierno fortalece la institucionalidad y la democracia. A Jamal Khashoggi le quitaron la vida por orden de un príncipe. En Panamá, ya hasta se creó una procuraduría paralela para armar expedientes contra adversarios, se le inventó un caso a un empresario para arrebatarle sus bienes y hoy, si un juez falla de una forma que no es del agrado del régimen, lo denigran mediáticamente. Esto hay que pararlo, porque ya no estamos en épocas de Luis XIV, quien afirmaba ‘el Estado soy yo'.

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