Entre Líneas 31/08/2019 - 12:00 a.m. sábado 31 de agosto de 2019

Disputas de poder

 Uribe hizo de todo para impedir los acuerdos de paz que promovió Santos y que lograron el retiro de las FARC

Redacción La Estrella de Panamá
periodistas@laestrella.com.pa

El retorno a las armas de tres líderes de las FARC, es una de las noticias más lamentables y absurdas de la semana. Mientras el mundo se hacía eco de los incendios que azotan la Amazonia, en Colombia los dirigentes disidentes de la guerrilla, Iván Márquez, Seuxis Paucias Hernández, alias ‘Jesús Santrich' y Hernán Darío Velásquez, alias ‘El Paisa', fraguaban su guerra. ‘Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia (lugar de nacimiento de las FARC hace más de medio siglo) bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión', afirma Márquez en el vídeo divulgado en internet, en el que aparece al lado de una veintena de hombres y mujeres armados con fusiles. Lo triste de esta noticia es que su génesis es una disputa de poder entre dos examigos y exaliados: Álvaro Uribe y Juan Manuel Santos, los dos expresidentes de Colombia. Uribe hizo de todo para impedir los acuerdos de paz que promovió Santos y que lograron el retiro de las FARC de su lucha guerrillera. Pero luego de ido Santos del poder y la retoma del mismo por un delfín de Uribe, Iván Duque, los acuerdos de paz se volvieron vulnerables y lejos de apoyarlos y fortalecerlos, lo que hizo el nuevo Gobierno fue debilitarlos. Las disputas de poder son tan perjudiciales como las crisis y desigualdades que algunos líderes dicen combatir. Venezuela tiene una oposición desmembrada por esas mismas pugnas internas y apetitos personales y ¡qué decir de Panamá! Los desgreños administrativos que supuestamente costaron cientos de millones a Panamá durante la administración Martinelli, han sido superados por la ineficiente labor gubernamental del Gobierno de Varela que supuestamente pondría la casa en orden, mientras combatía la corrupción. ¡Qué desastre!

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