Entre Líneas 11/10/2018 - 12:01 a.m. jueves 11 de octubre de 2018

50 años del golpe

Un país que desatiende su memoria histórica está condenado a revivir sus peores pasajes, por lo que la puesta en contexto de aquella fecha, lo vivido y sus consecuencias es más que oportuno

Redacción La Estrella de Panamá
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Panamá estaba a días de celebrar sus 65 años de vida republicana, una apuesta independiente que, poco a poco, consolidaba su identidad nacional, al tiempo que convivía con la presencia extraña de los EE.UU. en la llamada Zona del Canal. Ese país que recién cerraba un proceso electoral convulso, en el que las peores prácticas de la política criolla habían hecho gala, se trastocó con el golpe de Estado al presidente constitucional recién inaugurado, Arnulfo Arias Madrid. La asonada encabezada por Boris Martínez y Omar Torrijos marcó una nueva era desconocida para Panamá, con la conculcación de las libertades democráticas, proscripción de los partidos políticos y el control del Estado por la Guardia Nacional (luego, en su peor fase, Fuerzas de Defensa). Largos 21 años de régimen militar que, si bien durante ese periodo se concluyeron las negociaciones con los EE.UU. para la recuperación del Canal y la obtención de la plena soberanía en todo el territorio nacional, terminaron de la peor manera, con la invasión estadounidense del 20 de Diciembre de 1989. Un país que desatiende su memoria histórica está condenado a revivir sus peores pasajes, por lo que la puesta en contexto de aquella fecha, lo vivido y sus consecuencias es más que oportuno; sobre todo porque, aunque parezca manido resaltarlo, muchas de las peores prácticas de antes y después del 11 de octubre de 1968 reaparecen como zombis que no terminamos de enterrar en el cementerio de lo que no sirve para la construcción de un Panamá con altos valores republicanos, en el que todos tengan acceso a los frutos del progreso ‘en el campo feliz de la unión'.

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