Columnistas 14/11/2017 - 12:03 a.m. martes 14 de noviembre de 2017

Visita de Varela a China con implicaciones más allá del comercio

‘[...] el mundo estará mirando la visita del presidente Varela al presidente Xi Jinping como una pieza esencial en el futuro de la globalización'

Eddie Tapiero
opinion@laestrella.com.pa

En los próximos días, el presidente de la República de Panamá, Juan Carlos Varela, visitará a su símil chino, Xi Jinping, en la ciudad de Pekín. Esta no solo será la primera visita oficial de un presidente panameño a la República Popular China, sino que posiblemente marcará el comienzo de una nueva era para Panamá y para el mundo.

Entre las expectativas de la visita se encuentra la aprobación de más de veinte acuerdos cubriendo áreas de comercio, turismo, inversión, inmigración, transporte aéreo y conectividad marítima, entre otras. Esto permitirá a Panamá expandir sus mercados, mejorar el atractivo para la inversión y potenciará a su hub logístico, mientras que China expandirá sus mercados, obtendrá una mayor seguridad jurídica para su inversión y se le abrirán otras puertas para el acceso hacia América Latina. Pero esto es solo lo obvio. La visita tiene implicaciones más profundas que están vinculada al entorno macroeconómico global de hoy y al futuro del comercio global.

El crecimiento económico en las principales economías del mundo se han ralentizado. Este rezago, ha reducido el bienestar de muchos ciudadanos y el comercio internacional de bienes físicos, a la vez que el comercio digital se está expandiendo. Esta situación preocupa a los países emergentes, porque afecta los planes de desarrollo, impactando negativamente el empleo y la distribución de la riqueza. Como resultado, se ha desarrollado una batalla ideológica sobre los modelos de integración de los países.

En Estados Unidos y en Europa han emergido grupos que pretenden proteger los intereses de sus ciudadanos impulsando modelos proteccionistas. Esto se observa en el aumento en el número de restricciones al comercio internacional e inducidos por una creciente participación de grupos políticos extremistas en la política.

Por otro lado, China y otro grupo de países con economías emergentes, están impulsando la globalización con un nuevo modelo de integración que va en línea con las ideas de un mundo multipolar. China está abriendo sus mercados, estableciendo nuevas rutas de comercio e invirtiendo en distintos sectores en el mundo. A diferencia de los modelos anteriores, donde las reglas comerciales eran impuestas por las potencias dominantes con intereses imperialistas, este modelo se basa en la inclusión social, la operación del mercado y la cooperación y el respeto mutuo entre países.

Según el presidente chino, Xi Jinping, los nuevos retos del mundo del futuro solo pueden ser superados por una mayor integración entre los países y eso necesita que los países no dejen de pensar en los intereses colectivos al planificar sus políticas nacionales —un país solo no puede combatir la pobreza, el cambio climático ni el terrorismo, sino que tienen que ser todos. Para el mandatario chino, en el siglo XXI, el mundo está buscando una mayor comunicación, paz y harmonía y mejorar el bienestar de sus ciudadanos a través de políticas de desarrollo sostenible. Sin embargo, para que este cambio sea posible, se requiere cambiar de una mentalidad basada en la desconfianza, producto de la ‘guerra fría', hacia otra que piensa en un futuro compartido entre las naciones. Por esta razón, China ha estado promoviendo varias iniciativas a través de la construcción de corredores económicos terrestres y corredores marítimos bajo el nombre de la ‘Ruta de La Seda' (RDS).

La RDS busca mejorar el crecimiento económico de los países, a través del comercio internacional, apalancándose en una creciente demanda de China. Esto lo materializa mejorando las infraestructuras básicas de conectividad, reduciendo las barreras al comercio y aumentando la transferencia de conocimiento. Es en este contexto donde se encuentra la gran importancia de la visita del presidente Varela: justo durante la epítome de la batalla entre retornar a modelos fallidos del pasado o apostar al nuevo modelo de integración global y creación de alianzas estratégicas.

Panamá es la clave para la globalización de la integración de los países del mundo. Su posición geográfica, su hub logístico, que incluye al Canal y su economía abierta la colocan al centro de una estrategia de conectividad global.

La apuesta china es un modelo intrarregional que incluye otras dimensiones a parte de la comercial como la económica, la geopolítica y la seguridad, entre otras. Con Panamá en la iniciativa, América entera se interconectaría con nueva infraestructura a través de Panamá y luego, al resto del mundo. Esto establecería un nuevo formato de cooperación en línea con los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas (ODS) y Panamá se convertiría en un punto neurálgico de conectividad entre Norte, Centro y Suramérica, cerrando el cinturón económico a nivel global.

Pero la iniciativa de la RDS hay que verla con luces largas. Para el 2030 más de la mitad de la clase media global estará en Asia y aparecerán otras rutas de comercio. Estas son buenas noticias para Panamá. Pero para que todo se pueda materializar se requiere la participación de países importantes como los Estados Unidos que parece que está por sumarse. Sin embargo, lo más importante es que Panamá desarrolle una estrategia de Estado que fortalezca sus instituciones, que aumente su transparencia y que elimine la corrupción. Si todos miramos al futuro con las lecciones aprendidas del pasado, el mundo podrá avanzar hacia una nueva era. Por esta razón, todo el mundo estará mirando la visita del presidente Varela al presidente Xi Jinping como una pieza esencial en el futuro de la globalización.

ECONOMISTA

comments powered by Disqus