Columnistas 11/01/2019 - 12:03 a.m. viernes 11 de enero de 2019

La visita del papa Francisco y los pueblos indígenas de Abia Yala

Existían diversas culturas y civilizaciones y unas más estructurada que otras, tenían idiomas propios

Enrique Montezuma M.
opinion@laestrella.com.pa

Antes de la llegada de los españoles a esta tierra, llamada por los pueblos indígenas Abia Yala, luego llamado América por los europeos, estos territorios de Abia Yala estaban formados y organizado así: estaban poblados por distintos pueblos desde el Polo Ártico hasta la Patagonia y selva amazónica. Existían diversas culturas y civilizaciones y unas más estructurada que otras, tenían idiomas propios, su historia oral, administración de justicia, sistema de salud a base de plantas medicinales, administración y sistema de Gobiernos tradicionales, poseía un territorio donde habitaban sus divinidades o creían en un ser superior, mantenían una producción agrícola y pecuaria adaptada al medio y otros eran recolectores y cazadores, organización social no uniforme, no existía la mendicidad y pobreza, su economía estaba basada en el sistema colectivos, su subsistencia o solidaria, no conocía el sistema individual privado y de mercado, por supuesto existían también conflictos y guerras, como los han tenido todos los pueblos del mundo.

Los pueblos originarios de América fueron víctimas de violaciones de sus más elementales derechos humanos durante el mal llamado proceso de descubrimiento de América, con la complicidad directa o indirectamente de la Santa Sede.

Durante las últimas visitas papales a América, estos han pedido perdón a los pueblos originarios por haber sido partícipes del genocidio, robos de tierras y eliminación sistemática de las grandes culturas que aquí existían, algunas más avanzadas que las de los pueblos europeos.

Los líderes de los pueblos originarios de nuestro país y del continente, deben tener presente lo que estos pronunciamientos del perdón han representado para sus colectividades y que no son más que el continuismo y adormecimiento de un sistema más moderno y tecnificado de destrucción de estas culturas, porque, con todas estas prácticas, hemos continuado viviendo igual, a pesar de haber pasados 526 años del supuesto descubrimiento.

Producto de estas malas prácticas de aculturación hacia los pueblos indígenas, se sigue despojando a los pueblos de sus territorios, de sus lenguas, costumbres, tradiciones y no se nos reconoce a estos pueblos que somos diferentes en cuanto a nuestra cosmovisión, a nuestra forma de conceptuar el mundo en que vivimos.

Por eso, los pueblos indígenas hemos reclamado insistentemente a Europa y a la Santa Sede la deuda histórica que mantienen con nosotros por los holocaustos, robo de oro y otros metales preciosos, eliminación de culturas, robo de códices de los pueblos autóctonos que ya tenían más de 15 000 años de haber llegado a América o Abia Yala.

Por todas estas consideraciones, los actuales y sobrevivientes pueblos indígenas de América claman a voces que la Santa Sede, la ONU y los Estados latinoamericanos adopten estos pasos iniciales para comenzar el proceso de repudiar y anular la doctrina de descubrimiento después de 526 años, aspectos como:

• Adoptar la eliminación de la doctrina del descubrimiento, del colonialismo y todas las bulas papales (vigentes) que da origen al holocausto y genocidio de los pueblos originarios.

• Abogar porque todos los Estados del mundo adopten la DECLARACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS sobre los derechos de los pueblos indígenas como leyes nacionales de obligación y cumplimientos.

• Adoptar que todos los Estados revisen y actualicen sus constituciones, leyes, reglamentos y políticas que afectan a naciones y pueblos indígenas y derogar leyes, reglamentos y políticas que reflejan los perjuicios etnocéntrico, feudales y religiosos de la Doctrina del Descubrimiento.

• Los pueblos originarios del continente pedimos a la ONU y la Santa Sede que los 12 de octubre de cada año sean declarados como DÍA DE DUELO INTERNACIONAL DE LAS VÍCTIMAS INDÍGENAS DEL ENCUENTRO DE DOS MUNDOS.

• Que Su Santidad sea mediador o interceda ante el Gobierno de EE. UU para que se libere al líder indígena Leonard Peltier, condenado a cadena perpetua en una de las cárceles de ese país, solo por defender los derechos territoriales ancestrales de su pueblo.

La solidaridad nacional e internacional podrían ayudar a reivindicar los derechos y sobrevivencia de los pueblos indígenas y que la visita de Su Santidad a nuestro país no pase por desapercibidos los reclamos de los originarios.

EX LEGISLADOR DE LA REPÚBLICA.

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