Columnistas 11/02/2019 - 12:03 a.m. lunes 11 de febrero de 2019

Y la vida continúa…

‘[...] ¿qué clase de gobernantes queremos?, ¿qué resultados realmente deseamos como Estado y sociedad? [...]'

Ernesto A. Holder
opinion@laestrella.com.pa

Para muchos de los que formulamos opinión sobre los eventos que nos afectan, hay una responsabilidad superior de, por lo menos, enmarcar el momento actual en un escenario más amplio: antes, ahora y después… que permita al lector tomar decisiones o por lo menos plantearse alternativas que le sean de provecho. También, expresar su propia visión que contradice lo expuesto por nosotros. Asimismo están los que trabajan (escriben, analizan y matraquean) en favor de enredar las cosas, mantener el statu quo y atizar este escenario caótico y enredado que solo beneficia a unos cuantos.

Ante todos estos años de evidente corrupción y falta de ‘certeza del castigo', no pretendo perder el tiempo analizando movidas ni estrategias claramente politiqueras que, al fin y al cabo, solo tienen un objetivo: ganar las elecciones. Eso: ganar las elecciones. Eso de los planes de Gobierno, los discursos, las iniciativas sociales, políticas, económicas, etc., ya lo hemos vivido y los cambios que debieron haber efectuado no se han materializado. Las tan cacareadas obras: edificios y viviendas populares, carreteras... sí: para cortar cintas, hacer publicidad y ponerles el sello de Gobierno. Pero igual, esas obras han tenido serios cuestionamientos en su ejecución.

Ante la gravedad de lo vivido en materia de corrupción, este nuevo periodo politiquero debió ser diferente. Debió, a mi parecer, ser sobrio, serio, reflexivo, en contrición oficial y ciudadana. No dejo de pensar en los cientos o miles de personas que a lo largo de estos años han perdido la vida en el territorio nacional por falta de un medicamento, un equipo médico, atención hospitalaria a tiempo, etc. No tengo datos concretos, solo comentarios de pacientes y familiares que han sufrido esas penas y lo evidente que ha sido para todos (incluso en reportajes periodísticos) el deterioro en el área de salud en muchas regiones del país, incluso en el centro de esta pintoresca y ‘espectacular' metrópolis.

Las actividades que se han dado en los últimos días en el escenario politiquero: la selección de los vicepresidente de las nóminas electoreras, las reacciones de sus contrarios y la apatía del que va y viene, deja claro que no hay mayores esfuerzos por adelantar cambios significativos. Todo es ‘estratégico y calculado', jugando con las opciones de la población y su poder ciudadano para cambiar el juego. Los partidos políticos siguen nominando figuras de dudosa reputación ciudadana, cuestionados por su participación y sus actos pasados. El transfuguismo no ha desaparecido.

‘Ante la gravedad de lo vivido en materia de corrupción, este nuevo periodo politiquero debió ser diferente‘
 

Ya varias veces he citado a Robert Fritz, quien dijo que: ‘Arreglar algo significa que podemos tomar lo que existe y repararlo. Rediseñar algo significa comenzar a partir de la nada y reconsiderar las premisas básicas que nos guían'. Para como va la cosa, esto no tiene arreglo. Creo que para avanzar este país por la senda del desarrollo colectivo y mejores condiciones de vida para todos, particularmente los más necesitados, hace falta una profunda revisión de las ‘premisas básicas que nos guían', ante todo, como colectivo social. Planteado eso hace ya varios años, con lo que venimos viviendo en este ‘proceso electorero' no da muestras de ‘revisar premisas básicas', ni valores ciudadanos ni morales ni mucho menos.

Este nuevo proceso no promete cambios fundamentales, nuestra cultura politiquera, el juegavivo y la necesidad entre corruptos y cómplices de cuidarse los unos a los otros, no da para eso. Peter Sange subrayaba que un cambio fundamental en la cultura ‘radica en el hecho de que las organizaciones continuamente expanden su capacidad para crear los resultados que ellos realmente desean'. Eso es lo que está ocurriendo, los resultados que se darán el 5 de mayo no cambiarán la realidad de impunidad que prevalece.

En vez de estar en el día a día comentando cada movida de los candidatos y sus campañas, la pregunta de fondo de cada ciudadano comprometido con mejores tiempos es: ¿qué clase de gobernantes queremos?, ¿qué resultados realmente deseamos como Estado y sociedad?, ¿qué clase de país realmente queremos ser?

Escribí alguna vez en los últimos años que debiéramos como sociedad estar encaminados a un estado superior de desarrollo, pero todo parece indicar que estamos estancados en un remolino mundano e irreversible. Nadie quiere cambiar el juego y reformularlo para el bien de todos. Mientras tanto los delitos pasados quedarán en el olvido y la vida continúa…

COMUNICADOR SOCIAL.

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