Columnistas 11/02/2018 - 12:03 a.m. domingo 11 de febrero de 2018

Viajar sin maleta

‘[...] el [...] (INAC) publicó la antología Los panameños cuentan, selección de cuentos ganadores del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró (2016-1950)'

Berna Calvit
opinion@laestrella.com.pa

En estos días de jolgorio carnavalesco leer los diarios y estar al tanto de las noticias nacionales e internacionales no es prioridad para buena parte de la población. Los dimes y diretes politiqueros se aplacan porque los diputados no sesionan y el Gobierno activa el botón de ‘pausa'. Sin banderolas de los partidos o camisetas con sus nombres (prohibiciones del Tribunal Electoral) los políticos que aspiran a reelegirse, y los que aspiran a desbancarlos, ‘no mancan'; son días para abrazar, bailar, saludar y prometer ‘a lo bajo, bajo' lo que saben no podrán cumplir, confesión en voz alta del diputado Panky Soto que no fue más que confirmación de un viejo y conocido mal. Para los que están lejos de la multitud que parrandea, o disfrutando de la ciudad tranquila, sin bocinazos ni tranques, escribo sobre el placer de la lectura, gracias a que mientras consultaba en Internet sobre un libro, el inusual título ‘Diez razones para no leer' se me pegó como chicle al ojo; tal como lo supuse, el escrito es ‘irónica disertación sobre uno de los vicios más inteligentes y envidiables del mundo'.

Creo que hay varios conceptos errados sobre los libros: que son aburridos, que son para personas a las que les sobra el tiempo, sin oficio; que no es necesario leer para llegar a ser ‘alguien' (desgraciadamente son ejemplos vivientes de este error, el presidente norteamericano Donald Trump, quien dice que a los libros no le gusta ‘ni olerlos', y el presidente mexicano, Peña Nieto); que los comelibros son aburridos y usan palabras ‘rifistuleras'. El lector sencillo o simple aficionado a la lectura (estoy en esta categoría) disfruta tanto como el bibliófilo o el erudito que lee sobre temas especializados; en cierta forma es como escoger pareja; se selecciona el género que más atrae (poesía, cuento, novela, ensayo, teatro, etc.) o selecciona varios sin peligro de ser acusado de poligamia literaria. Los efectos de la lectura sobre nuestro cerebro, las emociones y reacciones que despierta han sido analizados por los científicos. Yo lo pongo de esta manera: cuando se lee con placer (nada que se hace forzadamente despierta placer) es como si el cuerpo se entregara todo a la imaginación. El libro ‘El príncipe feliz y otros cuentos' de Oscar Wilde, empieza así: ‘En la parte más alta de la ciudad, sobre una columna, se alzaba la estatua del Príncipe Feliz. Estaba toda revestida de láminas de oro fino…'. ¡Qué fácil resulta imaginarlo! ¿Quién dice que los cuentos infantiles nos están vedados a los adultos? Haga la prueba… léalos y verá que después va a querer seguir leyendo el resto de los cuentos. En El principito, que dedica a León Werth, dice su autor, Antoine de Saint-Exupéry: ‘Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de entenderlo todo, hasta los libros para niños'. En cuanto a libros, sirve la frase ‘Para gustos los colores'. ¿Prefiere una novela de emociones fuertes? Lea la estremecedora y verídica historia ‘La isla de la pasión' de Laura Restrepo. ¿Prefiere un libro que divierta? Lo logra ‘El abuelo que saltó por la ventana y se largó' de Jonas Jonasson. El libro cuenta historias, nos lleva a la vida de otros, amplía nuestra visión de la vida, aconseja, consuela, distrae. Cuando está ansioso o rumiando pensamientos amargos, busque descanso en la lectura. En Internet hay cientos de excelentes obras disponibles para lectura gratuita; y la Red de Bibliotecas Públicas adscritas a la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, ofrece libros con derecho a préstamo al afiliarse mediante muy modesto pago (catálogo en sitio web). Para fortuna mía, tengo amigos generosos que en vez de flores me regalan libros; con una amiga querida, lectora entusiasta y actualizada, mantengo un intercambio literario que nos acerca, a pesar de la distancia geográfica que nos separa.

Comparto con usted la grata noticia de que el Instituto Nacional de Cultura (INAC) publicó la antología Los panameños cuentan, selección de cuentos ganadores del Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró (2016-1950), 506 páginas de buena lectura; felicito al INAC y agradezco al amigo que me obsequió un ejemplar. Ahora, ¿qué tal si en vez de encender el televisor que año tras año muestra lo mismo (culecos, carrozas, tarimas regueseras, etc.), se acomoda con un libro y se va a viajar sin maleta, sin comprar pasaje ni pasar aduanas?

COMUNICADORA SOCIAL.

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