Columnistas 09/09/2018 - 12:00 a.m. domingo 9 de septiembre de 2018

Usted: No a la Reelección. Ni Chana ni Juana

Pero NO reelegir también es NO elegir a los mismos. Porque decir NO es tanto o más importante que decir SÍ por una buena elección.

Victor Collado Sánchez
opinion@laestrella.com.pa

Voto NO a la reelección. Para mí no es campaña ni propaganda. Tampoco es un deber cívico o una descarga de conciencia. No es moda ni capricho ni venganza. No es ‘Juana' por ‘Chana', sino ‘Jacoba'.

Voto NO a la reelección como una obligación ciudadana pura, dura y simple. Y es un compromiso que no está sujeto a negociación ni conmutaciones.

Sobran motivos para votar NO a la reelección. TODOS han sido tan irresponsables que no se conformaron con el sueldo para dedicarse a chuparse el sueldo de nosotros, que es de donde salen los recursos del presupuesto nacional. TODOS han sido tan descarados que no disimulan nada, relumbran bienes y se pavonean con su repentino y costoso estilo de vida, con el financiamiento de fondos ajenos. Y TODOS son tan cínicos que delinquen a placer prevenidos de que no serán juzgados por nada ni por nadie.

Ya importa poco qué tan solitarios podrían ser algunos potables. Hay que BOTARLOS a TODOS por sanidad pública, para escarmiento de TODOS y porque a estos depredadores les importa cada día menos que el resto del país entero se desmorone de repente o se venga a pique de poco en poco.

Pero NO reelegir también es NO elegir a los mismos. Porque decir NO es tanto o más importante que decir SÍ por una buena elección.

Si para NO reelegir decidimos no votar por nadie el sistema electoral, hecho a la medida de los partidos políticos, permitirá que se reelijan aquellos que no querríamos soportar otra vez en los puestos públicos. Y si por NO reelegir votamos por cualquiera, estaríamos siendo parte de un círculo vicioso de elegir a quienes no reelegiríamos en la próxima contienda.

La NO reelección es fácil, porque ya conocemos las diabluras de quienes pretenden repetir a lo largo de los últimos años, sin olvidarnos que aún falta por enterarnos de toda la mugre acumulada y repartida en todos los órganos del Estado.

En cambio, elegir bien es más complicado y difícil. Ya aparecen los bufones vomitando contra el pasado, pero escondiendo que son y serán iguales o peores que los actuales. Y porque ya suenan las mismas palabras huecas y comunes y las mañas del clientelismo de baratija.

Reconozco que la politiquería pesa bastante y demasiado. Que a falta de cambios radicales y tajantes tendremos, en lo inmediato, que seguir bregando en un estado de evolución permanente hacia el modelo deseado. Que no disponemos de partidos ideológicos, porque los que abundan (viejos gordos y nuevos ansiosos) apenas llegan al nivel de toldas de fiesta particular destinadas a cobijar a verdaderos comerciantes, pelechadores y traficantes incorregibles de la cosa pública. Que no tenemos personajes con liderazgo y trayectoria luciendo aquel plumaje sin mancha, pese a haber cruzado el pantano (como bien dijo el poeta mejicano Salvador Díaz Mirón).

Todas esas desgracias juntas importan demasiado.

Si acertamos NO reeligiendo a ninguno, no seamos porfiados cometiendo el horror histórico de elegir a quienes no han demostrado méritos ni tienen condiciones para ser diametralmente distintos.

Esta vez, y como nunca antes, estamos obligados a ser Águilas en el 2019 y que importe nada la fuerza de los vientos huracanados que insistirán en que seamos conformistas y que no levantemos vuelo.

NO reelegir a ninguno solo valdría SI elegimos a los adecuados para este momento preciso y especial que el país necesita, porque la disyuntiva es clara: son ellos o es el Panamá nuestro y que nos merecemos.

NO REELEGIR es fácil.

ELEGIR bien es difícil.

Pero VOTEMOS para BOTARLOS a TODOS, uno a uno.

EDUCADOR

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