Columnistas 13/10/2017 - 12:03 a.m. viernes 13 de octubre de 2017

Urge institucionalidad democrática

Tal vez esto fue así antes o en otros países. Esa no parece ser la tónica actual en Panamá.

Daniel Delgado-Diamante
opinion@laestrella.com.pa

En una ocasión un visitante a República Dominicana preguntó que cuál Gobierno había construido más obras en ese país: ‘La del generalísimo Trujillo', fue la respuesta inmediata. Entonces ¿por qué fue derrocado?, inquirió: ‘Porque era un dictador', respondió el interlocutor.

¿Debe el éxito gubernamental ser catalogado por las obras físicas realizadas o por la intangible institucionalidad democrática que produzca bienestar social?

Muchísimas personas consideran que el Gobierno anterior en Panamá erigió enormes y costosas obras de infraestructura. ‘Roban, pero construyen', piensan. Algunos políticos creen que realizando macroproyectos y obsequiando regalos se garantiza una reelección para el ejercicio del Poder. Tal vez esto fue así antes o en otros países. Esa no parece ser la tónica actual en Panamá.

Los panameños aspiran a mejores condiciones de vida en democracia. Pero ello no solo depende de grandes obras de infraestructuras. Hay factores como la institucionalidad democrática en la que todos los organismos funcionen con legitimidad gubernamental, con honradez, dignidad y justicia. Que en conjunto generen bienestar y progreso social. Gobernar discrecional y autoritariamente solo produce beneficios para sectores o grupos políticos favorecidos y desigualdad para la mayoría social en su conjunto.

Cuando la construcción de obras públicas no se hace de manera planificada, respondiendo a las verdaderas necesidades del pueblo, el impacto negativo incide en la calidad de vida de la población mayoritaria. Ello lo vivimos a diario con el caos de la ciudad capital, con permanentes tranques como resultado de las obras. Por ello, grave error tiene la visión que mientras más gastes en infraestructuras, más votos tendrás en las elecciones. No vale decir ‘las molestias pasan, pero las obras quedan' para poder volver a ganar.

Varios ejemplos previos nos llevan a sustentar tal afirmación. Cuando el presidente Pérez Balladares construyó las amplias autopistas al interior del país sus detractores dijeron que ‘las carreteras no se comen', sin considerar que los productos alimenticios que sobre ellas llegan del interior del país, sí se comen. De nada le valieron esas obras; corredores Norte y Sur, o tantas otras que hicieron de su Gobierno uno de grandes realizaciones. Fue vencido en el referéndum reeleccionario y su partido perdió las elecciones de 1999.

La presidenta Moscoso también tuvo sus carreteras al interior y su magna obra, el puente Centenario. Su candidato perdió las elecciones del 2004.

Durante la administración del presidente Martín Torrijos, se inició la monumental obra de ampliación del Canal. Construyó con éxito la Cinta Costera. Ejecutó grandes obras de infraestructura vial, incluyendo la Autopista don Alberto Motta (Madden – Colón), aspiración importantísima para los colonenses. Sancionó la Ley de Ordenamiento Territorial para el Desarrollo Urbano, primera legislación que manejó el tema de descentralización de manera integral. Además, el presidente Torrijos aprobó una nueva estructura legal, creando nuevas instituciones en materia de Seguridad Pública. ¿Le dio todo esto el voto favorable a su partido? No. Tuvo una impresionante derrota en el 2009.

Por su parte, el presidente Martinelli construyó el imponente Metro de Panamá; un nuevo sistema de Transporte Urbano, aunque con buses demasiado grandes para nuestras vías y construyó costosísimos puentes y pasos elevados en la ciudad de Panamá. ¿Su candidato presidencial ganó las elecciones? No. Hoy, Martinelli está detenido en una cárcel estadounidense pendiente de extradición a Panamá. De regresar, seguramente será condenado penalmente. La mayoría de sus ministros se encuentra presa o perseguida por las autoridades judiciales acusada de corrupción.

El actual Gobierno también se propuso realizar grandes obras de infraestructura, como la Línea 2 del Metro. A pesar de ello, a tres años de la gestión presidencial y gubernamental, está en una posición por debajo del 40 % en las encuestas. Solo el alcalde Blandón sobrepasa el 50 %. Además, 8 de cada 10 panameños consideran que el Gobierno no es transparente. El caso Odebrecht causa revuelo en todas partes menos en Panamá, dando, justificadamente o no, sensación de encubrimiento o complicidad.

Todos los gobernantes construyen obras tangibles. No obstante, ello no garantiza un futuro triunfo electoral. En el 2019 se recordarán los inconvenientes sufridos, el costo de la canasta básica alimenticia; la inseguridad ciudadana; la insuficiente agua potable y las acusaciones de corrupción en el país.

Amplios sectores de la sociedad civil reclaman fortalecer la institucionalidad democrática como la mejor manera de asegurar la efectividad del Gobierno y por ende, la mejoría de la calidad de vida para los habitantes de nuestro país. Escuchar a dichas organizaciones y resolver lo que los panameños aspiran, debe ser la principal agenda del Gobierno.

ABOGADO

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