Columnistas 06/10/2017 - 12:03 a.m. viernes 6 de octubre de 2017

La Universidad de Panamá (1935-2017)

La Universidad de Panamá sufrió una profunda crisis durante los años comprendidos entre 1968 y 1994. 

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Paulino Romero C.
opinion@laestrella.com.pa

El día sábado 7 de octubre, conmemoramos el LXXXII aniversario de fundada la Universidad de Panamá (1935-2017), creada por el presidente Harmodio Arias Madrid, en 1935. Inició labores y funcionó en los edificios del Instituto Nacional durante 15 años hasta 1950, cuando se instaló en su actual sede de la Ciudad Universitaria, construida durante la administración del presidente don Enrique A. Jiménez (1945-1948), a quien la Universidad deberá siempre respetuosa gratitud.

Fue Octavio Méndez Pereira quien ideó la creación de la Universidad de Panamá, y a quien correspondió el alto honor de ser su primer rector, posición que ocupó con probidad, eficiencia y decoro por más de una década. La Universidad juntaba en un solo haz de trabajadores a todas las facultades y escuelas de enseñanza superior, y engloba organismos docentes cuya misión artística o social hace parte integrante de la cultura nacional.

La aspiración del rector Méndez Pereira sería ver convertida la Universidad de Panamá en la casa del espíritu panameño, en el hogar de la cultura patria. En la escuela de la ciudadanía. Quisiera que la Universidad no fuera solamente fábrica de profesionales más o menos expertos, sino también un laboratorio de investigación cuyas luces estuvieran permanentemente encendidas, y un refugio seguro para la juventud estudiosa de toda la nación. Quisiera ver esa juventud al margen de las miserias materiales y morales, apartada de las luchas electorales de los partidos, inflamada solo por el amor al estudio y la alegría de vivir, en ambiente de orden, de trabajo, de mutuo respeto, de pulcritud y de caballerosidad; en un ambiente depurado y noble. El desgreño, la inútil vocinglería, el relajamiento moral puestos en fuga. Una Universidad que sea enciclopedia viva de conocimientos, y síntesis de los anhelos espirituales de la nación, respetuosa de la tradición e inspirada en la realidad palpitante del momento.

Una Universidad con mente hospitalaria para las ideas de hoy y de ayer, para las que brotan de la entraña de la propia tierra o para las que vienen de los confines de todo el horizonte humano. Una Universidad que sea como la conciencia esférica de la patria, que abarque el paisaje geográfico y el paisaje espiritual, los problemas de la tierra y el hombre, el pretérito y el porvenir de la nacionalidad. Una Universidad que no solo aloja alborozadamente a quienes lleguen a ella, sino que vaya fuera en busca de discípulos, que se acerquen al pueblo para llevarles las luces de la ciencia y para poder recibir al mismo tiempo las lecciones que el pueblo sabe dar.

He ahí, indicada por este mismo panorama, nuestra misión universitaria: formar hombres y mujeres capacitados, a la altura de las faenas que han de realizar, hombres y mujeres animosos, sanos de alma y de cuerpo, preparados en lo técnico y con voluntad y espíritu generoso para llevar a buen fin las arduas empresas que solicitaran los empeños nacionales. Gran nación la nuestra. Sí, gran nación y perspectivas halagadoras las que ella ofrece a los hombres y mujeres de coraje, pero hondos y complejos y graves problemas, también, los que hemos de resolver colectivamente.

Sin preparación adecuada no seremos nosotros quienes demos cuenta de nuestras propias riquezas. Con hombres y mujeres a la altura de la vasta tarea que nos reclama en todos los campos la nación, haremos de Panamá la patria prometedora a que tenemos derecho por sentimiento y por razón. Sin esos hombres y mujeres apenas podríamos ser en el futuro un país de leyenda. Existió una vez, se diría entonces, un país que ocultaba fabulosos tesoros. Desconocedores sus habitantes de cuanto su ignorancia o su incuria les ocultaban, pasaban el tiempo en disputas baladíes...

La Universidad de Panamá sufrió una profunda crisis durante los años comprendidos entre 1968 y 1994. Estuvo secuestrada por 22 años (1994-2016) por un rector-amo de ingrata recordación, para la Universidad y para Nación panameña: Gustavo García de Paredes, imputado por peculado y malversación del patrimonio universitario. El Dr. Eduardo Flores Castro, actual rector, enfrenta un duro reto en su empeño de rescate y afirmación de la Universidad de Panamá.

PEDAGOGO, ESCRITOR Y DIPLOMÁTICO.

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