Columnistas 16/03/2017 - 12:00 a.m. jueves 16 de marzo de 2017

Universidad y Derechos Humanos

Las universidades estatales constituyen instituciones de índole social a las que aspira ingresar todo ciudadano con sueños

Rolando Marcial De La Torre
opinion@laestrella.com.pa

Las universidades estatales constituyen instituciones de índole social a las que aspira ingresar todo ciudadano con sueños, metas y esperanzas de profesionalización y nutrición intelectual, para transformar su entorno o realidad socioeconómica inmediata. Sin embargo, encontrarse ante agravios y violaciones de sus derechos humanos como universitarios, desde lo académico y de la formación, es impensable.

Ser estudiante universitario y encontrarse frente a una serie de agravios docente-administrativos y por propios compañeros incitados, increíblemente, por alguno de los anteriores, lleva a la reflexión sobre ¿qué es la Universidad? Indagar al respecto, pone a la universidad como una institución de resplandeciente y hasta inmaculada distinción con respecto a otras instituciones sociales.

El cultivo del conocimiento es su tarea sui géneris al entender el conocimiento como bien y derecho público. Es el escenario que posibilita la socialización de sus actores, pero que encuentra su valor más contundente respecto al conocimiento en el respeto y adiestramiento del pensamiento o actitud crítica basada en la razón, lo que condensa los derechos humanos de los universitarios y da apertura a la libertad de expresar la propia opinión sobre la institución en la que se forma, sin sufrir censura, represión o discriminación alguna.

La experiencia cercana desde determinada casa estatal de estudios superiores en Colón contradice lo anterior. El afán de recibir una formación superior de calidad y solicitar, formalmente, el derecho a programaciones analíticas de curso, conocimiento y sustentación de los criterios de evaluación previa asignación, pruebas correctamente elaboradas ( apropiada redacción, instrucciones y puntajes visibles ) y derecho a expresar su juicio crítico respecto a la labor docente y administrativa, han dado pie a persecuciones, represión y discriminación. Cabe advertir que esto nada tiene que ver con la Universidad de Panamá (CRUC), a la que últimamente se le atribuyen todos los males.

Si desde el ideal divino se quiere ‘que el Derecho fluya como el agua y la Justicia como torrente perenne' (Amós 5,24), entonces: ¿Por qué se desestiman las denuncias de los estudiantes universitarios respecto a la labor docente y administrativa? ¿Acaso los individuos no tenemos derecho a exigir y recibir una educación superior de calidad? ¿Por qué se nos tuercen los brazos, estigmatiza o denigra cuando denunciamos situaciones y exigimos nuestros derechos?

Pareciese que desde nuestras casas de estudios superiores nos adoctrinan para que nos aterre denunciar las injusticias. Quizás, por estas posturas indiferentes y endebles como sociedad, hemos robustecido la desigualdad, la injusticia y corrupción en nuestro país.

En suma, la Universidad de Panamá como regente de las demás estatales y privadas debe crear un Observatorio de Derechos Humanos en las universidades, con miras a visibilizar las violaciones de derechos humanos dentro de estas, por parte de administrativos, docentes y propios estudiantes. Además de generar algunas soluciones reales, sencillas y eficaces.

Las violaciones de estos DDHH dentro de las aulas universitarias y entre actores, se hacen criminógenos por desconocimiento y temor estudiantil. ‘Los Derechos Humanos son de todos y debemos convertirnos en defensores de estos, hasta que la dignidad se haga costumbre'.

CORREDOR DE SEGUROS Y GESTOR DE RIESGOS.

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