Columnistas 05/03/2018 - 12:01 a.m. lunes 5 de marzo de 2018

Una tregua por el país

Una Contraloría permisiva y cómplice de la ineficiencia y la corrupción

Jaime A. Jácome de la Guardia
opinion@laestrella.com.pa

Un Ejecutivo carente de toda planificación del desarrollo, atrapado en la burocracia y la ineficiencia, un Judicial colapsado y en el que nadie cree, un Legislativo en el peor desprestigio, incluso reconocido internamente, una Contraloría permisiva y cómplice de la ineficiencia y la corrupción, una Jurisdicción Electoral que limita el ejercicio democrático, un Ministerio Público incompetente, servicios de salud en estado deprimente, la educación peor, la delincuencia rampante, los servicios básicos inexistentes, la economía deprimida y una sociedad civil atomizada y polarizada, sin rumbo ni liderazgo. ¿Qué más se necesita para entender que estamos atravesando la peor crisis de la historia?

¿Quién en tales condiciones puede pretender gobernar esta nación a partir del 2019, sin plantee la inexorable necesidad de reconstruir las instituciones desde la propia base constitucional?

La conflictividad entre los partidos, producto del clientelismo, ha impuesto la necesidad de alcanzar ‘a toda costa' acuerdos que permitan la gobernabilidad. Esto ha deshecho la institucionalidad y la capacidad de los Gobiernos de producir políticas públicas que respondan a las necesidades de la sociedad y a una planificación constructiva de las propuestas dirigidas a impulsar el desarrollo sostenible y sustentable.

La persecución judicial por actos de corrupción contra algunos, mientras la justicia mira para otro lado cuando ve a otros en las mismas circunstancias, la manipulación de la Ley y el debido proceso en contra de unos y en beneficio de otros, según quién cuán cerca está del poder, solo traerá más impunidad y frustración social.

Los partidos políticos deben entender esa realidad y proponerse una tregua política en el próximo quinquenio, dejando de lado los intereses partidistas para unir sus esfuerzos en la reconstrucción de la patria. El país lo dañaron los políticos y, lamentablemente, hoy solo los políticos lo pueden componer.

En los últimos meses algunas personalidades han planteado la noción de un Gobierno que dedique los primeros años de mandato a la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente que, luego de adoptar una nueva Carta Magna, convoque a elecciones anticipadas. Esta propuesta, si bien plausible, no responde a la realidad, ya que ignora que una nueva Constitución requerirá de un número plural de leyes y decretos reglamentarios de las nuevas instituciones. Tampoco considera la situación de todas las otras autoridades de elección popular, y que, aun cuando el objetivo fundamental sea la nueva Constitución, el país seguirá funcionando y la sociedad requiriendo de servicios públicos.

Lo que sí se pude, y debe plantearse como opción, es que los partidos políticos promuevan una gran alianza con los sectores de la sociedad civil, para promover un Gobierno de unidad nacional, que impulse ese plan de reformas institucionales urgentes, en una especie de tregua política que abarcaría todo el quinquenio 19-24, a partir de cuando, con nuevas reglas, volvamos a la necesaria democracia partidista y cívica.

En los partidos y en la sociedad existen personas de alto valor ético y moral capaces de liderar esta propuesta, pero, lamentablemente, en una sociedad que es tan culpable como los políticos de la debacle institucional, esta cruzada no será viable sin el concurso de los partidos políticos.

Partido Revolucionario Democrático, Partido Panameñista, Partido Cambio Democrático, Partido Popular, Partido Molirena, y partidos de reciente conformación, estamos a tiempo de aceptar que el país no avanzará, si no renovamos las instituciones, si no imponemos nuevas reglas de conducta política, si no aseguramos la democracia, si no imponemos la transparencia y la rendición de cuentas.

Y a los aspirantes al Solio Presidencial, ¿cuál de ustedes no siente temor de las condiciones de gobernabilidad en que le podría tocar gobernar, no creen que es mejor unirse para cambiar la reglas y aspirar cinco años después con una mejor democracia?

Solo se les pide una tregua política de cinco años, después, pero con reglas nuevas, cada uno podrá competir libremente, según sus principios y propuestas.

ABOGADO

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