Columnistas 16/01/2019 - 12:02 a.m. miércoles 16 de enero de 2019

No es lo que tengas que decir, es lo que debes escuchar

Es decir, de lo que se trata no es de lo que tengan que decir los candidatos, se trata de lo que tienen que escuchar

Orlando Goncalves
opinion@laestrella.com.pa

La comunicación política moderna ha evolucionado en los últimos años, al igual que, lo ha hecho la tecnología y las sociedades. Sin embargo, seguimos viendo campañas electorales que centran sus acciones en los candidatos, al mejor estilo del siglo pasado. Olvidan que las elecciones no se tratan de los candidatos, se trata de los electores, de sus sueños, anhelos, angustias y temores, se trata fundamentalmente, de qué les quita el sueño.

Es decir, de lo que se trata no es de lo que tengan que decir los candidatos, se trata de lo que tienen que escuchar. Para ello, la comunicación política cuenta con muchas herramientas que permiten no solo escuchar al ciudadano, sino que pueden ir más allá y encontrar los conectores; es decir, cuál es la información que está presente en la mente del elector, y cómo usando esa misma información, despertar el interés del elector por determinado candidato.

Este proceso nos permite, adicionalmente, entender el valor que los ciudadanos le otorgan a cada aspecto de sus vidas, su escala de valores, prioridades y el valor simbólico que pueda llegar a representar el ambiente que les rodea.

Así como la tecnología está cambiando el mundo a pasos acelerados, también cambia la sociedad, y por ende, los electores. Por lo cual, para ganar su voluntad y su voto, hay que entender que la manera de comunicarse con este también es cambiante.

Hoy en día hay que encontrar la manera de llamar la atención del elector. Ante la sobresaturación de información ellos aplican la ‘sordera selectiva', pues, tiene en sus manos —y en sus mentes— el control remoto y solo escuchan y ven, lo que les interesa.

Comenzamos hablando de que ‘lo importante no es lo que los candidatos tengan que decir, sino lo que deban escuchar', para que puedan tener claridad en el mensaje que emitan, llamando la atención del elector o sencillamente el mensaje se perderá en el inmenso océano de hiperinformación.

Lograr llamar la atención del elector pasa porque el mensaje además de simple, corto, sencillo, emotivo, debe generar una conversación con el elector sobre cosas de ‘su' interés, temas sobre su vida cotidiana y que este —el elector— perciba que son de interés mutuo, es decir, que además de que le interesen a él como elector, también son preocupación para el candidato.

Esto hará que el elector despierte su interés por determinado candidato, y será el elector quien se preocupe de buscar información y conocer a ese candidato. Claro está que, un buen candidato hará su parte para que los electores lo conozcan, pero, el foco aquí es que, la manera de darse a conocer, cambió, y mucho.

Llegado a este punto, comienza una identificación del nombre del candidato por parte del elector, y de allí, evoluciona a la profundidad de la imagen sobre el candidato, elaborando en su inconsciente una imagen sobre ese candidato. Sumado a ello, se desarrolla una asociación entre esa imagen creada y los temas de interés mutuo y, es esa conexión, la que lleva al elector a pensar en votarle a ese candidato; esto es lo que en las encuestas se mide y cataloga como intención de voto.

Ahora, es solo la intención lo que está presente, y el trabajo de la campaña y del candidato es generar la suficiente información para que el elector pueda conocer los atributos positivos del candidato y contrastarlos con el de los otros candidatos. Cuando se logra dar este paso, se solidifica la intención de voto del elector, y es allí donde las campañas deben dar el gran salto, con la concreción del voto, es decir, que el día de la elección, el elector efectivamente le vote al candidato.

Resumiendo, las campañas electorales, al igual que las sociedades y el mundo en general, han cambiado. Sin embargo, sorprende que en pleno siglo XXI aún haya campañas que no logran ver esto, campañas que no investigan, que consideran esto un gasto y no una inversión, que, dicho sea de paso, es la mejor inversión que cualquier campaña puede realizar. O campañas que menosprecian la tecnología disponible, o sea, campañas aún ancladas en el siglo pasado.

¿Quiénes ganarán? Los candidatos que comentan menos errores y, los que usen adecuadamente todas las herramientas de la comunicación política moderna y no el que más dinero invierta.

Afortunadamente, los nuevos liderazgos que están surgiendo en la región están más conectados con el siglo XXI y serán ellos quienes, cada día, obtengan más victorias.

CONSULTOR POLÍTICO; EN TWITTER: @ORLANDOGONCAL.

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