Columnistas 19/05/2017 - 12:03 a.m. viernes 19 de mayo de 2017

El saneamiento ambiental de isla San José

El costo del saneamiento será financiado por ese país como parte del acuerdo.

Daniel Delgado-Diamante
opinion@laestrella.com.pa

El Gobierno de EE.UU. ha manifestado su decisión de aceptar y cumplir con la solicitud de la República de Panamá de proceder al saneamiento de la isla San José, en el Pacífico panameño. Siete bombas de armas químicas de gran tamaño sin detonar han sido evidenciadas recientemente en la isla y constituyen un riesgo de seguridad para sus habitantes y cualquiera que llegue a disfrutar del paraíso tropical que la isla significa.

La Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) verificó las armas en el sitio en que se encuentran y determinó la destrucción especializada de las mismas, para eliminar todo riesgo de que su disposición pueda afectar a persona alguna.

Se sabe que EE.UU. realizó, como parte del Convenio sobre Arrendamiento de Sitios de Defensa en la República de Panamá de 1942, un programa de armas químicas en la isla San José, que comprendía pruebas y almacenamiento de dichas armas, para ser probadas en un terreno de pruebas tropicales (‘Tropical Testing Grounds') y bajo un ambiente de clima tropical y bosques lluviosos (‘rain forest'), así como de nuevos tipos de químicos y gases venenosos que habían capturado al ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Se presume que parte de estas armas fueron tiradas al mar o enterradas. Otras, simplemente quedaron abandonadas en esa isla al terminar la vigencia del Convenio. Entendemos que el saneamiento propuesto será realizado como parte de un compromiso negociado por la República de Panamá y EE.UU., con el patrocinio de la OPAQ. El costo del saneamiento será financiado por ese país como parte del acuerdo.

De esta forma, ambos países cumplen con las estipulaciones emanadas de la Convención sobre Armas Químicas, de destruir las armas de esa naturaleza que hayan quedado en Panamá, zanjando el diferendo existente entre ellos al realizar la declaración para la entrada en vigencia de dicho Convenio internacional. Al alcanzar este acuerdo Panamá demuestra, una vez más, su capacidad de negociar soluciones a las diferencias históricas entre ambos países, en el momento particular de un entorno regional complejo y de grandes amenazas y riesgos a la seguridad internacional.

Esto es importante tomando en consideración que el Convenio sobre Arrendamiento de Sitios de Defensa en la República de Panamá de 1942 establecía que ni EE.UU. ni la República de Panamá estarían obligados a reconstruir o reparar la destrucción o daño infligido, por cualquier causa, a cualesquiera edificios o estructuras que pertenezcan o sean usados por EE.UU. en dichas áreas. Así, EE.UU. no precisaban devolver a Panamá las áreas mencionadas en las mismas condiciones que tenían al tiempo de su ocupación.

Las municiones que estaban en la superficie de la isla San José o semienterradas en áreas de fácil acceso fueron detectadas y destruidas; también fueron desintoxicadas dichas áreas cuando la isla fue evacuada. En el bosque y los pantanos, fue imposible la detección de las que pudiesen estar enterradas y se abandonó su búsqueda.

En conclusión, el hecho de que se haya llegado a un acuerdo para la acción de saneamiento financiado por EE.UU. de la isla San José, debe considerarse como un éxito para Panamá y las autoridades involucradas en las negociaciones de manera cooperativa. Ese país proporcionará los recursos financieros, técnicos y de otra índole que sean necesarios para la destrucción de las armas químicas encontradas en la isla, con el acompañamiento de la OPAQ.

El Ministerio de Salud, representante de nuestro país ante la OPAQ, ha sido parte de este proceso de negociación para cumplir el cometido de eliminar ese riesgo. Claro está, no puede declarar que esa isla está libre de otras amenazas aún no encontradas de armas químicas o que se encuentra libre de riesgos ambientales. De hecho nadie puede hacerlo.

No obstante, en caso de evidenciarse en el futuro cualquier munición de esta naturaleza, debe prevalecer el mismo espíritu de cooperación desarrollado por Panamá y EE.UU. para resolver el diferendo entre ambos países y, finalmente, lograr la eliminación de amenazas a la vida de quienes en esa isla habiten o visiten.

Esto es válido para la destrucción de cualquier armamento químico, en cumplimiento de las estipulaciones de la Convención de Prohibición de Armas Químicas o de cualquier munición no detonada en el antiguo territorio de la Zona del Canal, a la luz de los Tratados Torrijos-Carter. Así sea finalmente.

ABOGADO

comments powered by Disqus