Columnistas 11/01/2017 - 12:00 a.m. miércoles 11 de enero de 2017

Sandía y periódico

Este ambiente habría de durar hasta el inicio del siglo XX cuando se produce la separación definitiva y se crea la República

Modesto A. Tuñón F.
opinion@laestrella.com.pa

El Instituto Nacional tenía un aula en el primer piso del edificio principal donde un reservado profesor impartía sus cursos de historia y exponía con mucho aplomo las corrientes adoptadas en la formación de la nacionalidad panameña en el siglo XIX. Contrario a las tesis sobre el papel de Estados Unidos de América en crear una nación separada de Colombia para negociar la posibilidad de construir un canal, él hablaba del proceso paulatino de concienciación.

Y en ese contexto, Ricaurte Soler formulaba sus Formas ideológicas de la Nación panameña y ponía ejemplos de hechos, sucesos, estrategias y políticas que forjaban las mentes más ilustres para crear y consolidar los conceptos y el sentimiento de una entidad nacional diferente a Colombia. Este ambiente habría de durar hasta el inicio del siglo XX cuando se produce la separación definitiva y se crea la República.

Soler resaltaba el papel de Justo Arosemena, abogado y diplomático —de quien se celebra este año el 200 aniversario de nacimiento—, que llevaría adelante la constitución del Estado Federal y la formulación de múltiples tesis sobre el papel que Panamá debía asumir en el concierto de las naciones, influido por las ideas de Bolívar, sobre el destino manifiesto y las perspectivas de una gran región con intereses comunes.

El 15 de abril de 1856 un humilde vendedor de sandía, José Manuel Luna, fue protagonista de un altercado con un estadounidense, quien le pide una tajada de la fruta y se negaría a pagarla, luego de responder con improperios y muestras de altanería e intolerancia racial. Este incidente inició una disputa que dejó varios muertos y heridos en la ciudad de Panamá y definió las diferencias sociales entre los dos países.

Diferentes acontecimientos hubo desde ese momento en las relaciones entre Estados Unidos de América y Panamá y cada uno, tuvo una situación que lo ocasionó, una acción evidente y explicaciones posteriores que connotaban los indicadores de un vínculo inequitativo entre socios, donde el istmo llevaba la peor parte. 1924, 1964, 1989, son algunas de las fechas que marcan los más cruciales y cruentos ejemplos.

‘La insatisfacción popular ponía en peligro las instalaciones del Canal de Panamá'; ‘eran balas para patos', ‘se buscaba sacar al dictador e imponer la democracia', son los referentes que recuerdan ‘los motivos del lobo' para expresarlo en términos literarios. Detrás de cada una de ellas, se esconden decisiones que han marcado un enfoque donde Panamá está en el otro extremo de una política expansionista con formas de embudo.

Un sentido similar se encuentra en las frases que se han escuchado durante las últimas semanas y que se refieren a la singular situación de los diarios La Estrella de Panamá y El Siglo. Ambos son objeto de una nueva serie de medidas económicas que el Ejecutivo estadounidense ha impuesto en el expediente abierto al accionista mayoritario del grupo editorial que edita estos diarios y cuyos argumentos legales aún están por conocerse.

Como ya se ha expuesto claramente, los rotativos no se encuentran directamente vinculados al proceso; sin embargo, pesa una clara prohibición a las empresas norteamericanas o aquellas extranjeras que tengan negocios con el Grupo Editorial El Siglo - La Estrella de Panamá , GESE. Este ambiente consignado en la disposición legal que sustenta la Lista Clinton, impide a los potenciales anunciantes, entablar cualquier relación con la empresa editora.

Hubo una licencia concedida en EUA para la publicación de los diarios que vencía el 6 de enero de 2017 y a unas horas de esa fecha en que culminaba el término, se hizo una extensión ‘de la soga' hasta julio; circunstancia que prolonga el diferendo.

Es un asunto sensitivo y delicado. Seguramente, Soler hubiera comprendido las intenciones y habría dicho, ‘a 200 años de su nacimiento, cuánta razón tenía don Justo, hay que fortalecer la conciencia nacionalista'.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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