Columnistas 08/08/2018 - 12:00 a.m. miércoles 8 de agosto de 2018

Reto agropecuario

Varios camiones derramaron leche en diferentes sitios del país como parte de una protesta generalizada de los productores hace algunos días. 

Modesto A. Tuñón F.
opinion@laestrella.com.pa

Varios camiones derramaron leche en diferentes sitios del país como parte de una protesta generalizada de los productores hace algunos días. Los quejosos, que se dedican a múltiples actividades para generar bienes de la agricultura y derivados, planteaban a las autoridades incrementar el apoyo para lograr mayores beneficios; así como también que disminuya la competencia, que según opinan se crea con las políticas de importación.

No es primera vez en la historia del país, que dicho sector llena las calles con el resultado de sus cosechas. Hasta donde la memoria recuerda, otros años se ha visto con relación a papas, cebollas, arroz, bananos, naranjas. Por lo general, cuando los precios no se ajustan a un equilibrio en los costos y el resultado es deficitario, hay frustración y se toman medidas que de alguna manera, hagan pensar a los funcionarios sobre cambios en la normativa.

La economía panameña, a pesar que es sólida en términos de crecimiento; pues ocupa el lugar 85 en el contexto internacional, según Index Mundi y alcanzar un incremento previsto de 5.6 %, basado en un Producto Interno Bruto de 99,43 mil millones de dólares; presenta indicadores muy modestos en cuanto a las actividades del sector primario. Allí, muestra un aporte de 1.9 % en agricultura, ganadería, caza y silvicultura.

Costa Rica y Colombia, países limítrofes con Panamá, que ocupan los lugares 95 y 31, respectivamente en cuanto al tamaño de sus economías, confían un alto porcentaje de progresión en dicho sector de su PIB. Tan solo Colombia exhibe ese componente económico como la pieza clave con un 7.7 % de sus variaciones para el último trimestre de 2017; mientras que el vecino centroamericano, ostenta un 3.5 %.

Algo ocurre en los resultados de la agricultura local que no satisface al conjunto de quienes ven en la tierra la fuente de sus esfuerzos para producir. ¿Qué sucede desde el momento de extraer una sandía, piña o papa de su planta en el suelo, hasta aquel en que ellas llegan al consumo casero? ¿Cuánta diferencia hay en el precio de un litro de leche extraída de una vaca en el establo y el de un queso o yogurt preparado con esa materia prima?

Hubo una época en que una sandía era comprada a un humilde campesino de las tierras salobres en provincias centrales a 0.15 centésimos de balboa; pero era vendida a una ama de casa en la ciudad por un costo de 5.00 balboas. En las tierras altas de Coclé se adquiría un ciento de naranjas por 0.50 centésimos y pasaba a 5.00 balboas en la capital del país.

En el medio de este tránsito en tiempo y espacio, ocurre un conjunto de factores que hacen variar los aspectos comerciales y sobre todo el precio. ¿A quién afecta esta transformación y quién se beneficia? Este es un problema histórico en el país y tiene que ver con la estructura económica que resalta el sector terciario —de los servicios—, sobre otros componentes de la matriz de generación de riqueza del país.

Hay que transformar totalmente esta realidad y crear nuevas capacidades; incluido iniciar la modernización del perfil agropecuario panameño, que impone una mayor y más consolidada composición de los actores involucrados. Además, emprender la búsqueda de nuevas opciones de exportación que garanticen ingresos diversificados. Hay necesidad de sumar otros productos a la oferta del banano, camarón, peces y derivados.

Muchos frutos se pierden sin pasar un aprovechamiento o transformación que brinde valor agregado. Urge un crecimiento del sector primario en el contexto de la economía nacional. Es necesario estimular provechosamente a quienes hacen un compromiso de sus jornadas cotidianas en el suelo agrario para que no se vean obligados a lanzar bienes productivos a las calles.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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