Columnistas 11/09/2018 - 12:02 a.m. martes 11 de septiembre de 2018

¡No a la reelección! ¿Y entonces qué?

‘Lo que vemos hoy se viene dando desde entonces, porque los diputados, ‘a cambio de su voto' en la Asamblea para aprobar los proyectos del Ejecutivo, se han vuelto muy exigentes'

Guillermo A. Cochez
opinion@laestrella.com.pa

Por donde vamos, vemos el auge de la campaña ¡No a la Reelección! Enhorabuena, porque desde el campeonato mundial de fútbol no había nada que uniera a la mayoría de los panameños. Sin embargo, no reeligiendo a los actuales, ¿por quién los reemplazaremos, si desconocemos la oferta electoral que se presentará en 2019 para integrar la nueva Asamblea? Esperemos que sea mejor, para decidir entonces.

Esto de la planilla nació en 1984 en la primera Asamblea después del golpe de Estado de 1968. Fue consecuencia de las reformas constitucionales propiciadas por el presidente Ricardo de la Espriella, derivadas del acuerdo para democratizar el país de Torrijos con el presidente Carter, luego de la aprobación de los Tratados del Canal en 1977. En ese año fui legislador. La primera planilla que aprobamos en la Ley del Reglamento Interno fue de B/. 4000.00 al mes para cada legislador, con el objeto de nombrar a nuestros asistentes. Desde 1985, los legisladores militaristas, queriendo más de lo que les habían asignado, pidieron partidas circuitales y allí comenzó el relajo que posteriormente investigaría el contralor Carles en 1990.

Lo que vemos hoy se viene dando desde entonces, porque los diputados, ‘a cambio de su voto' en la Asamblea para aprobar los proyectos del Ejecutivo, se han vuelto muy exigentes. Algunos tienen cupos de taxis, becas, libretas de billetes de lotería, nombramientos en oficinas del Gobierno, viajes y demás. Inclusive cobran a los interesados por apoyar proyectos de ley en las comisiones que presiden. Desde Martinelli para acá la cosa se puso peor. Él ‘compraba' a los diputados y Varela parece que solo los ‘alquilaba', al decir de Alma Cortés, con el inconveniente de que se venció el alquiler a inicios de 2018.

Denuncié lo que pasaba en la Asamblea en el programa de Álvaro Alvarado el 16 de mayo de 2016. La contienda para escoger secretario general del PRD era entre Pedro Miguel González y Ernesto Pérez Balladares. Me llegaron copias de las planillas de las Asamblea con los delegados del PRD que se estaban nombrando en el Parlamento para favorecer a González. Viajes, vehículos y otras cosas de la Asamblea se usaron para favorecerlo. Puse la denuncia con la copia de esas planillas en la Contraloría. La respuesta: ‘Enviaremos a los auditores cuando tengamos tiempo dentro de nuestra programación regular'. No era importante en ese momento. Todos fueron cómplices de lo que hacía Varela para controlar la Asamblea.

¿Por qué el Gobierno de Varela hizo el pacto de gobernabilidad con los diputados del PRD? Lo justificaron con aquello de impedir que Cambio Democrático siguiera gobernando a través del control de la Asamblea en alianza con el PRD. Según la jefa de bancada del PRD, Rosa Canto, a su partido hasta ‘le dieron' la Contraloría y la Caja de Seguro Social, lugar donde el diputado Benicio Robinson tiene a su hijo nombrado como subdirector legal, además de tenerlo en su planilla en la Asamblea.

El contralor pudo haber evitado todo lo que hoy se descubre desde que asumió el cargo en enero de 2015. Tendrá sus razones para no haberlo hecho oportunamente, lo cual nos hubiese evitado conocer las porquerías encontradas en un órgano del Estado tan importante como el Legislativo.

Ese pacto produjo que en la Asamblea no hubiese oposición, incluyendo a los del CD, que también empezaron a recibir lo suyo para ‘alinearse'. Nunca vimos a un Benicio Robinson, presidente del PRD, hacer ningún gesto adverso al Gobierno. Jamás el país percibió a los diputados PRD hacer oposición alguna. El rompimiento se dio con la no ratificación de las magistradas propuestas por Varela, no porque los diputados quisieran, sino por la presión ciudadana que se dio para que fueran rechazadas y al inexplicable capricho de Varela permitiendo que fueran flageladas y finalmente rechazadas. Esos diputados silentes, la mayoría sin hacer aún públicas sus planillas, son los que apoyan a Laurentino Cortizo, lo que explica su tibieza al tocar este sensitivo tema.

La campaña de No a la Reelección es en extremo positiva. Pone a la gente a pensar en política. Eso es bueno, porque le da ánimos a la gente joven para aspirar a un mejor Panamá, promoviendo más institucionalidad al país, cambiando a sus corruptos diputados. Es bueno, para que los bandidos que han lucrado con los dineros públicos, aunque no vayan a la cárcel como merecen, pierdan su reelección y salgan de la vida política repudiados por los votos de la ciudadanía.

Exijamos entonces que la ciudadanía responsable se presente como candidatos a todos los cargos de elección para mejorar la oferta electoral para 2019 y lograr, así, que podamos comenzar a darle otro rumbo al país. Como vemos, quien primero denunció lo que se cocinaba en la Asamblea con las planillas, fue Pérez Balladares. La elección del secretario general del PRD le dio la oportunidad de comprobarlo, posteriormente confirmado por el diputado Varela, reclamándole a Pedro Miguel su deslealtad ante la prodigalidad de los panameñistas.

ABOGADO, POLÍTICO Y DIPLOMÁTICO.

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