Columnistas 16/07/2017 - 12:00 a.m. domingo 16 de julio de 2017

Reconstruir lo que quieren desconstruir

Los diferentes Gobiernos han conducido una política económica alejada de garantizar una vida digna a la población.

Genaro López
opinion@laestrella.com.pa

Lo preocupante del tiempo que vivimos, desde finales de los años setenta al presente, es que estamos asistiendo a una lucha descarada por parte de Gobiernos neoliberales para derrotar los derechos y desconstruir las políticas del Estado del bienestar. Impera en esta filosofía como objetivo prioritario, la deconstrucción y reformulación de la idea de la dignidad humana. Esto significa que determinadas élites económicas y políticas, para allanar el camino hacia una acumulación ilimitada del capital, han pasado a hacer una guerra contra todo lo que ellos consideran límites jurídicos y políticos del Estado del bienestar.

La ‘libertad de mercado' es la regla suprema que detentan e interpretan a su arbitrio los empresarios. Ellos, en caso de conflicto, determinan qué derechos humanos deben ser sacrificados. La justicia, en este enfoque neoliberal, coincide con el cumplimiento de la legalidad, que viene dictada por la sociedad de mercado, en ella obediencia a las leyes de la oferta y demanda, el derecho de propiedad y la libertad contractual, no hay otras reglas. Lo que se hace en el mercado y se produce desde él, es justo por sí mismo. Por ello no es posible una crítica del mismo en nombre de sus resultados, aunque genere condiciones de muerte para muchos seres humanos y para la propia naturaleza.

En este sentido, el éxito de quienes conducen el Estado, los Gobiernos, pretenden medirlo a partir de los niveles de crecimiento económico y del nivel de competitividad de las economías, aunque ello implique que las grandes mayorías padezcan indefensión en la satisfacción de sus demandas sociales.

Ante ello, cada vez son mayores las vicisitudes que confronta el pueblo panameño ante políticas públicas que priorizan el negocio y la ganancia a la atención de las demandas sociales de la población. Los diferentes Gobiernos han conducido una política económica alejada de garantizar una vida digna a la población.

Al cuarto año del Gobierno de Juan Carlos Varela, es obvio que se desvaneció su consigna del ‘pueblo primero'. Frente a esta conducta del Gobierno, diversos sectores de la sociedad panameña se ven obligados, de manera organizada o espontánea, a manifestarse en las calles exigiendo al Gobierno atención a sus demandas y reivindicaciones. La respuesta del Gobierno a las justas demandas sociales ha sido la represión (esta semana en Colón) o mesas que no terminan en respuestas concretas de solución.

Las principales movilizaciones sociales han sido contra los desalojos de los pobladores que claman al Gobierno atienda en forma efectiva su derecho a vivienda digna; por acceso a agua potable; por problemas ambientales; por promoción y protección del agro; ante la falta de medicamentos, instrumental quirúrgico, desatención a los pacientes de enfermedades crónicas; por problemas en la infraestructura de educación y salud; contra el alto costo de la vida: por problemas de inseguridad ciudadana.

A ello hay que incorporar la lucha contra la corrupción y la impunidad. El pueblo seguirá movilizándose consciente de que solo en la lucha organizada están las posibilidades de victoria.

Como se ve, frente a este Estado deshumanizado, se requieren cambios profundos en todos los órdenes de la vida nacional. Es obligante reformar el Estado, asegurando la construcción de una sociedad justa, solidaria, equitativa, democrática, popular y participativa, que oriente y garantice un desarrollo humano integral, con absoluto respeto a los DDHH.

Debemos trabajar en lo económico ‘hacia una economía que garantice una vida digna y decorosa para todos los panameños'; en lo social, ‘hacia un Panamá justo y solidario'; en lo ambiental, ‘por un ambiente sano, seguro y a favor de la vida'; en lo cultural, ‘hacia el rescate de nuestra identidad nacional'; y en lo político, ‘hacia una democracia verdadera, ética, respetuosa de los DDHH'. Es decir, debemos organizarnos y luchar para que se respeten todas las condicionantes que hacen la vida saludable.

SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.

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