Columnistas 02/08/2015 - 12:00 a.m. domingo 2 de agosto de 2015

¿Quién se beneficia del crecimiento económico?

¿Quién se beneficia del crecimiento económico? Esta es una de las interrogantes de la política económica

Genaro López
opinion@laestrella.com.pa

¿Quién se beneficia del crecimiento económico? Esta es una de las interrogantes de la política económica. Los Gobiernos, proyectan el crecimiento de la producción nacional como si beneficiara a todos los individuos por igual, cuando la realidad no es esta.

En este sentido, el crecimiento económico de un país se ha convertido en una especie de fetiche al que hay que rendir el máximo culto. Sin embargo, la economía nacional puede estar creciendo, no obstante, los principales mecanismos de redistribución del ingreso continúan sin atender, configurando un escenario de crecimiento económico sin equidad.

Por ejemplo, en Centroamérica se registra una población de 43 millones de habitantes, de estos 1075 centroamericanos acumularon una fortuna que asciende a 142 000 millones de dólares en el 2014, es decir el 79.3 % del PIB regional. La cantidad que acumulan estas fortunas aumentó en 5000 millones de dólares en el último año. El panameño Stanley Motta y su familia figuran en el puesto uno, en la Lista de Forbes, como los más ricos de Centroamérica. En la otra cara de la moneda, la mitad de los 43 millones de habitantes de la región tiene ingresos menores a un dólar al día.

En Panamá, al igual que el resto de los Gobiernos neoliberales, Juan Carlos Varela publicita los resultados del crecimiento económico, pretende con ello vender a los panameños la idea de que se mida la eficiencia de su gestión a partir de lo que crezca la economía. Hoy, publicitan que la economía de Panamá creció 4.1 % de enero a mayo de 2015, de acuerdo al Índice Mensual de Actividad Económica que calcula la Contraloría. Señalan que se proyecta un crecimiento de 6 % para fin de año.

Hay que recordar que Panamá ostenta una de las peores distribuciones de la riqueza a nivel mundial; la riqueza del país se concentra cada vez en menos manos.

El incremento de la pobreza se refuerza por un Estado que reproduce la desigualdad en la medida en que no impulsa ningún mecanismo redistributivo; que impone un sistema tributario regresivo, el gasto público prioriza el pago de la deuda externa y el gasto suntuario, la inversión social y las políticas rurales son insuficientes; los salarios son bajos y la cobertura en educación, salud y seguridad social cada vez son más limitada.

Independientemente de que el PIB crezca, la pobreza se mantiene. No se han resuelto las más mínimas necesidades materiales de vida de la población empobrecida, no hemos mejorado la calidad de vida de la mayoría de los panameños. Los únicos beneficiados han sido las grandes transnacionales y el gran capital local, que siempre obtienen extraordinarias ganancias.

Panamá es un país desigual, datos del Banco Mundial señalan que el 20 % de la población maneja el 56 % de los ingresos (sector de poder económico alto), el 10 % de los más pobres, reciben apenas el 3.3 % del ingreso del país. La Comisión Económica para América Latina coloca a Panamá como el sexto país más desigual de América Latina. Según datos del MEF, de los 3.9 millones de habitantes, el 25.8 % (996 912) es pobre y el 11 % (423 000 personas) está en la indigencia o pobreza extrema. Datos que son extremadamente conservadores dada la metodología que se emplea para su medición.

El crecimiento económico ha quedado en manos de los mismos 115 ultramillonarios que concentran el poder económico y político (Más de 17 000 millones de dólares); crecimiento que se ha dado sobre la base de una mayor explotación de la fuerza de trabajo, depredacción del ambiente, derroche energético y sobre la base de la transferencia de nuestras riquezas a las transnacionales ante la venta de la patria.

Esta realidad de inequidad y de exclusión social, obliga al movimiento social panameño a organizar y unificar sus fuerzas para enfrentar las políticas neoliberales. Es necesario organizarnos para construir poder popular que permita crear las condiciones para llamar a una Asamblea Constituyente Originaria, que refunde la República, como única garantía de que el crecimiento económico llegue a los pobres de la ciudad y del campo, y no al minúsculo grupo, que pelechando de la cosa pública, sigue acrecentando sus riquezas.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI-FRENADESO.

comments powered by Disqus