Columnistas 09/09/2014 - 12:00 a.m. martes 9 de septiembre de 2014

Profesionales, científicos y desarrollo

"...el esfuerzo que hace el Estado en invertir en los beneficiados de estos programas se desperdicia..."

Orlando Carrasquilla
opinion@laestrella.com.pa

Luego de muchos años de no escribir en un medio impreso, por causa del desarraigo que producen los gobernantes de un país que, a pesar de ser grande en muchos rubros, con profesionales y científicos inminentes a nivel nacional e internacional, es inferior en otros por los políticos de turno, que ven en los científicos y profesionales un obstáculo para lograr su principal objetivo ‘el ansiado poder’, limitando el progreso de un país que puede ser más próspero en materia tecnológica y científica, por ello vuelvo a hacer esta catarsis, a fin de ser eco de la injusticia profesional de nuestro Panamá.

Panamá en los últimos años ha realizado numerosos esfuerzos por ofrecer becas universitarias para estudios de maestrías y doctorados a nivel internacional, a través del programa SENACYT-IFARHU, buscando el desarrollo profesional y científico de un país necesitado de mano de obra calificada. De estos programas han salido graduados de universidades europeas, norteamericanas y asiáticas, en diferentes áreas científicas.

Sin embargo, el esfuerzo que hace el Estado en invertir en los beneficiados de estos programas se desperdicia, cuando el Estado, teniendo esta mano de obra calificada para mejorar el desarrollo del país, la deja escapar, por politiquería o por no brindarle una remuneración cónsona a su nivel académico y profesional, dejándola a merced del mercado laboral privado.

Dar ejemplos de lo antes expuestos sería hacer un libro solo de ello, pero no está de más decir la gama de profesionales que no está dentro de instituciones públicas aplicando sus conocimientos para el desarrollo del Estado, Doctor(a) en Biotecnología, Doctor(a) en Automatización y Robótica, Doctor(a) en TIC (Tecnología de la Comunicación e Información), Doctor(a) en Microbiología Médica con Énfasis en Virología Molecular, y la lista es más extensa de profesionales que no están prestando su servicio al Estado.

Mientras el Estado siga manteniendo el desgreño administrativo en materia laboral, donde un chofer puede ganar 2000 balboas y un médico general 1200, por solo mencionar algunas comparaciones inexplicables, el país continuará manteniendo un servicio mediocre, sin compromiso, sin proyección y sin perfeccionamiento, porque hemos dejado que la Administración Pública sea la finca privada del presidente de turno, donde es el plenipotenciario que hace y deshace a su antojo, porque las palabras de censura y denuncia de nepotismo suenan bonitas cuando salen de un candidato presidencial, pero luego la amnesia les corroe el cerebro cuando actúan antagónicamente a su discurso, al ocupar la silla presidencial.

Criticar por criticar es gritar en el desierto, criticar presentando propuestas de solución, es un sueño tangible. La sociedad panameña vive inmersa de estas dos posiciones. Mi pregunta es ¿cuándo vamos a pasar del dicho al hecho? Porque los años siguen pasando, sin ver cambios perceptibles a corto plazo. Seguir mermando la capacidad de tantos profesionales y científicos de nuestro país, significa en términos deportivos tener todo el dinero del mundo, contratando con sumas millonarias a los mejores jugadores, sin ponerlos a jugar o dejándolos ir a otros equipos por sumas inferiores y, lo peor, manteniendo los últimos puestos de la tabla.

En términos de desarrollo de un país significa lo que vivimos actualmente, un país en el sexto lugar con los mayores índices de PIB de Latinoamérica para el año 2013, a su vez manteniendo los 20 primeros lugares de países con mala distribución de sus riquezas, según datos del Banco Mundial. Un país que ocupa el último y penúltimo lugar en educación dentro de Latinoamérica, evaluando específicamente materias como Matemática, Ciencias y Lectura, según la prueba del Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA), y en esta materia lo mejorcito que tenemos en recurso humano capacitado lo desperdiciamos por la vorágine de la politiquería; es decir, contribuyendo a mantener el statu quo del subdesarrollo.

DOCENTE

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