Columnistas 11/10/2017 - 12:01 a.m. miércoles 11 de octubre de 2017

Ponte la camiseta roja

Lo que escribo y digo es lo que me sale del alma.

Álvaro Alvarado
opinion@laestrella.com.pa

El sábado en la mañana, luego de ver detenidamente la forma en que los panameños tomaron el resultado del partido entre EE.UU. y Panamá, tomé la decisión de escribir mi artículo de hoy sobre este tema que apasiona tanto a niños, jóvenes y adultos.

No había terminado de ordenar mis ideas para el artículo, cuando me llega un mensaje al WhatsApp, abro el celular y me encuentro con un vídeo de un carro con placa AB-1970 que circulaba a toda velocidad por las calles de la ciudad en horas de la noche con dos mujeres desnudas sentadas en las ventanas. Yo no podía creer que se tratara de Panamá, pero al ver las imágenes tuve que aceptarlo. Esto realmente es el reflejo de una sociedad en total estado de descomposición, una sociedad que ya no le teme ni a Dios ni mucho menos a las autoridades. Pero la culpa de todo esto es de quienes han desgobernado este país en los últimos quinquenios y que en vez de ordenarlo, lo que han hecho es relajar la autoridad a tal grado que hoy nadie respeta nada. ¿En qué estado estarían los ocupantes de ese vehículo para atreverse a hacer lo que hicieron? Ahora de seguro la multa será insignificante y en unos días estarán haciendo lo mismo en las calles o se hará moda transitar desnudos en la ventana de los carros.

Pero en cuanto al tema inicial, quiero hacer algunas reflexiones que quizás provoquen que algunos lectores me ataquen, pero no escribo ni hablo pensando en a quién le va a caer bien o mal lo que pienso. Lo que escribo y digo es lo que me sale del alma.

Me preguntaba el sábado ¿qué sería de Panamá si castigáramos con la misma dureza a los políticos que nos gobiernan, así como castigamos a nuestra selección de fútbol y a sus técnicos cuando pierden un partido? ¿Qué sería de Panamá si le diéramos a la Democracia y a la corrupción la misma importancia que le damos a un partido de fútbol? ¿Qué sería de Panamá si le diéramos a la Educación y a la Salud, la misma importancia que le damos al fútbol?

Ojalá algún día todos, sin excepción, empujáramos la carreta hacia el mismo lugar, dejando de lado los intereses personales de cada quien.

No puede ser que los panameños permanezcamos totalmente hipnotizados ante los problemas que enfrenta el país, sin embargo una derrota de la selección de fútbol despierte tantas emociones de todo tipo en las personas sin importar color, clase social, edad o ideología política.

La situación que vive el país en los actuales momentos es muy delicada, parecemos un barco a la deriva sin instrumentos que nos permitan ver el horizonte. Un Gobierno que no le importa en lo más mínimo ordenar el país y ponerle un freno al desorden, a la inequidad social y a la corrupción. Por otro lado, una población adormecida que solo se activa como el Alka Seltzer cuando pierde o gana la selección, pero los verdaderos problemas del país parecen no importarle y cree que con escribir una opinión de 140 caracteres en Twitter ya basta y sobra.

Señores, los problemas de un país no se resuelven opinando. Hay que salir de la comodidad de la oficina o de la casa y empezar a transformar con acciones el país en que vivimos más de 4 millones de panameños sin contar los extranjeros. El país no aguanta más el desgobierno, el país no aguanta más un Órgano Judicial liderado por funcionarios carentes de autoridad moral para impartir justicia, el país no resiste más una Asamblea Nacional inmersa en graves escándalos de corrupción y cuestionada por el propio presidente de la República por albergar en su seno a diputados vinculados al narcotráfico.

¿Por qué no nos vestimos de rojo para ganar el partido y así clasificar al mundial de la decencia, la honestidad, la transparencia y la justicia? ¿Por qué no nos vestimos de rojo para salir a la cancha a luchar para clasificar al mundial de los países con mejores niveles de educación, de salud y de seguridad?

¿Por qué no nos ponemos la camiseta roja y mandamos para su casa a todos los delincuentes e incapaces que aspiran el 5 de mayo del 2019, unos llegar y otros mantenerse gobernando este país, con el único propósito de seguir ordeñando las arcas del Estado, sin importarles los miles de panameños que se acuestan diariamente sin ingerir un solo bocado de alimento. Salgamos a la cancha a reconstruir el país.

PERIODISTA

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