Columnistas 14/05/2019 - 12:03 a.m. martes 14 de mayo de 2019

¿Podríamos ser mejores?

Cuando Panamá asumió el control del Canal a inicios del año 2000, muchos pensaron que no seríamos capaces de hacerlo bien: no éramos norteamericanos

Guillermo A. Cochez
opinion@laestrella.com.pa

Nos pasamos la vida en medio de quejas. Renegamos de nuestros orígenes. Lamentamos no ser como otros pueblos. En ocasiones, como que preferiríamos no ser panameños. Pensemos: si los países fueran personas tendríamos que China sería un viejo de 85 años; Europa, viejos de 60 años; Estados Unidos, 45 años; América Latina en general, 28 años. Panamá en lo particular, muchachón de 17. ¿Puede captar? En Estados Unidos a nuestra edad como país, se mataban en duelos de vaqueros y bandidos. Eso no significa que nos vamos a quedar tranquilamente con lo que tenemos. La madurez como Nación llegará, si no decidimos cambiar y aceptar lo que tenemos y somos para mejorarlo, estaremos llamados a fracasar como pueblo.

Cuando Panamá asumió el control del Canal a inicios del año 2000, muchos pensaron que no seríamos capaces de hacerlo bien: no éramos norteamericanos. Después de 20 años, hemos sido capaces de administrar bien y eficientemente la vía interoceánica; hasta lo hemos hecho más diligentemente. Sí podemos tener un país mejor: propongámonos, compartiendo objetivos comunes.

¿Sería una buena idea que el próximo Gobierno se comprometa a instaurar una oficina donde se reciban las denuncias ciudadanas sobre casos de corrupción, del tamaño que sea, protegiendo debidamente al denunciante de represalias de los denunciados?

¿Sería excelente que alcaldes no malgasten esfuerzos en cuestionadas obras que terminan siendo insoportables y molestosas para los ciudadanos? Más acertado sería proponerse transformar comunidades pobres, como ocurrió en Medellín con modelo mundial de la Comuna 13, convertido en icono turístico de esa ciudad, transformando el entorno de sus habitantes para que dejen la pobreza en que viven, lugares antes propios solo de pandillas y guerrillas. En Panamá podríamos hacer algo igual.

¿Sería una buena idea comprometernos a una campaña para crear mil canchas de béisbol, baloncesto y fútbol para que los jóvenes busquen en el deporte una forma eficaz para alejarse de las drogas y ser mejores ciudadanos? ¿Y crear parques infantiles en barrios del país, facilitando centros de orientación infantil en lugares de trabajo público y privado?

¿Sería interesante, como lo hacen varias ciudades en mundo, cambiar envases de plástico por pasajes de transporte público, haciendo productivo para la población ser parte del reciclaje, creando plantas que transformarán ese plástico en energía? La basura se puede convertir en un negocio que saque a muchos de la pobreza.

¿Sería positivo traspasar a las comunidades reparación de calles y escuelas, facilitando así a vecinos ser parte de equipos de trabajo, reduciendo desempleo y empoderando a la población en lo que les afecta, para que le den mayor valor, lo cuiden y vigilen? ¿O establecer clínicas barriales con un médico y estudiantes de medicina y enfermería que practiquen, para encontrar mecanismos para reducir demanda en centros de salud y hospitales?

¿Sería beneficioso facilitar espacios a artesanos nacionales para que arrienden espacios amplios a precios accesibles en aeropuertos internacionales? ¿O en la ciudad, con aceras tan amplias, algunas innecesarias, colocar pequeños quioscos bien diseñados para dar trabajo a que panameños vendan diferentes productos?

¿Sería de utilidad facilitar la contratación en el extranjero de profesores de diferentes idiomas de calidad para que se trasladen a Panamá a enseñar a nuestros docentes? De seguro, que muchos serían hasta gratuitos como parte de convenios de donación de Gobiernos extranjeros. Cuando fui alcalde hubo países tan diversos como Canadá, Suiza, Israel, Alemania y España que colaboraron con nosotros en diferentes proyectos sociales.

¿Sería positivo aprovechar ayuda internacional para que nos ayuden para lograr más excelencia en materias como seguridad, turismo, artesanías, salud, ambiente, mecánica y tantas otros oficios y actividades que nos podrían ser más productivos?

¿Sería saludable, al igual que otros países, y que con éxito se ha logrado con el uso del tabaco, regular los anuncios y promoción de bebidas alcohólicas, que producen tanto o más daño que el fumar o el humo del cigarrillo? Quizás el negocio de publicitarias o de medios se afecte, pero la salud del pueblo hay que protegerla. Fumar mata; pero emborracharse quizás más.

¿Sería provechoso volver a enseñar cívica y urbanidad desde nivel primario, incorporando ambiente, nutrición, creatividad, oratoria, ventas, inteligencia emocional, algunas de las nuevas tendencias que desarrollan la capacidad cognitiva de niños y jóvenes? ¿Enseñando a estudiantes a cuidar mejor a los animales, convirtiéndolos en mejores personas?

Podría extender varios ejemplos más de lo que podríamos hacer para mejorar, sin mayores costos, nuestro entorno; ese Panamá que decimos querer tanto y donde vivimos y compartimos con los demás. No creo que sea tan difícil lograrlo. La madurez vendrá, pero debemos ‘empujarla' para que tome velocidad. Solo requerimos cambiar nuestra actitud a lo que somos y valemos, muchas veces menospreciado por nosotros mismos.

Por supuesto que podemos, como panameños, ser mejores.

ABOGADO

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