Columnistas 15/04/2019 - 12:00 a.m. lunes 15 de abril de 2019

Las personas mayores también somos una fuerza electoral de primer orden

No es la hora de caer en el clientelismo etario y cometer el error de descalificar a las personas mayores, ya sea por acción u omisión

Jorge Luis Prosperi Ramírez
opinion@laestrella.com.pa

En estos tiempos en los que la tendencia es a exaltar, casi de forma exclusiva, las virtudes de la juventud, y muchos hasta llegan a pedirles disculpas a los jóvenes por el país que les estamos dejando los mayores, vale hacer un alto y reflexionar sobre la necesidad de no olvidarnos del talento de este grupo de conciudadanos, reconocer y aprovechar los conocimientos y experiencia de las personas mayores, para ayudarnos a fortalecer nuestra democracia y alcanzar el desarrollo con justicia y equidad en nuestro país. La tarea que tenemos por delante no es solo de los jóvenes ni de los mayores, sino de todos los panameños.

No es la hora de caer en el clientelismo etario y cometer el error de descalificar a las personas mayores, ya sea por acción u omisión, asumiendo que ser mayores de cincuenta años o más, es sinónimo de algún grado de decadencia intelectual, y disminuida capacidad de aportar al desarrollo nacional, o peor aún, de ser corrupto y culpable por la situación actual del país, limitando, por lo tanto, los espacios de protagonismo y participación social y política de estas. Parafraseando al papa Francisco, subrayo que ‘Una sociedad en donde no hay lugar para las personas mayores, en la que son descartados… es una sociedad que lleva consigo el virus de la muerte'. ¡No podemos ser esa sociedad…!

También reconozco que la política necesita renovarse y equilibrar la experiencia con las necesidades, la energía y la fuerza innovadora de la juventud. Pero antes los jóvenes deben atravesar el arduo proceso de formación completa y ganancia de la experiencia suficiente para transformarse en agentes del cambio cada vez más comprometidos con los procesos de desarrollo, y cuando lleguen a esas edad madura, mantengan los ideales y el compromiso de ser la efectiva generación de relevo que necesitaremos. Y sí, por supuesto que necesitamos jóvenes en los espacios de concertación, toma de decisiones y poder. Pero no solo jóvenes. Necesitamos un balance entre el entusiasmo de la juventud y la experiencia de los mayores.

Las personas mayores tenemos una sólida formación profesional y una vasta experiencia que nos hace conocedores comprometidos de la realidad nacional, sus antecedentes históricos y las soluciones más factibles y viables. Nuestra productividad y el grado de involucramiento y compromiso es de gran valor. Poseemos una visión que nos convierte en piezas clave para estar al frente de cualquier empresa. Y, además, somos y podemos ser, los mejores mentores para los talentos más jóvenes de las organizaciones, transformándonos en una guía de su proceso de desarrollo.

Las personas mayores participamos activamente en los debates, manifestaciones públicas, o en conversaciones cotidianas con la familia y en las calles, porque somos un grupo que se preocupa no solo por nuestro propio bienestar, sino también por el bienestar de nuestros hijos y nietos.

Como si fuera poco, representamos más del 30 % del padrón electoral (somos casi 900 000 electores) y nos caracterizamos por nuestra gran concurrencia y puntualidad a la hora de unas elecciones. El 54 % de esas personas mayores (470 000) tiene más de sesenta años, mantiene todas sus habilidades personales y sociales, y aspira a seguir participando activamente en la sociedad.

Por esas razones, las personas mayores somos una fuerza electoral de primer orden que va a determinar el resultado de las próximas elecciones.

Eso sí, nuestro voto, será un voto investigado y analizado a conciencia. Las personas mayores votaremos con la cabeza, no con las vísceras. Le diremos ¡NO! A la reelección de políticos corruptos, y, si somos miembros de un partido político, pero su candidato no llena nuestras expectativas, no votaremos por ese candidato, lo haremos por la persona más idónea para el cargo, porque Panamá nos importa.

Y después de ejercer nuestro derecho ciudadano, las personas mayores vamos a practicar el control y fiscalización social de la gestión de las autoridades elegidas. Es decir, en este nivel, promoveremos y participaremos en instancias de evaluación o auditoría de las distintas etapas o fases de la gestión pública.

MÉDICO

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