Columnistas 08/07/2018 - 12:01 a.m. domingo 8 de julio de 2018

Pequeñización de empaques de alimentos

La estrategia de pequeñización es la norma en estos días, lo que hace que algunos consumidores encuentren la práctica engañosa.

Rafael Carles
opinion@laestrella.com.pa

La mayoría de los consumidores están preocupados por el costo de los alimentos. Constantemente buscan gangas y la industria alimentaria lo sabe. Según encuestas locales, casi el 75% de los consumidores consideran el precio como uno de los tres principales criterios de toma de decisiones al comprar alimentos. El precio es la clave, no importa qué. Los supermercados juegan con los precios para mantenernos a todos en alerta.

La determinación de precios en el sector de alimentos es compleja. Los ingredientes, los costos de energía, los salarios, las trabas burocráticas, etc., pueden ser una carga para los fabricantes, al tiempo que tratan de cultivar las relaciones con los supermercados y conservar las cuotas de mercado. Durante décadas, la estrategia de reducción del tamaño del empaque ha sido parte de la industria alimentaria. Esto se puede ver en rubros como papas fritas, helados, galletas, pastas de tomate y barras de chocolate. Pero los empaques ahora se reducen aún más rápido que nunca. La táctica está tan extendida que algunos la llaman reducción de la inflación.

Y esto está sucediendo aquí y en todas partes del mundo. Un estudio reciente en Europa encontró que en la cadena Carrefour más de 3 mil productos alimenticios se habían reducido en tamaño desde 2014. Esto llegó en un momento en que la inflación anual de alimentos estaba arriba de 10% y se culpó a la industria de alimentos por extorsionar a los consumidores. Números similares se observan en Estados Unidos y América Latina. Muchos fabricantes admiten que han reducido el tamaño de los empaques para mantener los precios en un nivel competitivo. Las estimaciones sugieren que entre el 15% y el 20% de todos los productos alimenticios envasados se han reducido de tamaño en los últimos cinco años. Pareciera que con esta modalidad las empresas de alimentos han encontrado una manera de defender los márgenes sin molestar a la mayoría de los compradores.

La estrategia de pequeñización es la norma en estos días, lo que hace que algunos consumidores encuentren la práctica engañosa. Sin embargo, las compañías de alimentos realmente no están engañando al público. La información de peso y volumen se puede encontrar fácilmente en cualquier paquete etiquetado. Los hábitos nos hacen creer que estamos comprando lo mismo al acercarnos a la única constante que motiva nuestro comportamiento al comprar: el precio. Cuando aumentan los costos en la fabricación de alimentos, una empresa tiene tres opciones: aumentar el precio, hacer empaques más pequeños o cambiar los ingredientes. Dada la naturaleza competitiva de la industria de alimentos, subir los precios es un desafío y cambiar los ingredientes es riesgoso, con lo cual la única opción viable es reducir el tamaño.

Los estudios demuestran que los consumidores que aprecian la calidad de un alimento están dispuestos a pagar más por menos si no se les da otra opción. Calidad por encima de cantidad, por decirlo así. Sin embargo, el consumidor panameño no necesariamente es un comprador informado y muchas veces prefiere un plato lleno de comida, aunque sea productos procesados altos en grasas, azúcar y sal. Además, la política de regulación de precios del gobierno de Varela tampoco ha ayudado y más bien ha distorsionado la mentalidad de la población al orientarlos más hacia el precio y menos a la calidad.

Lo que no queda claro es cómo el índice de precios de la Contraloría de la República y las verificaciones de la ACODECO captan el fenómeno de la pequeñización en los empaques de alimentos. Los protocolos muestran que se mencionan ciertas cantidades, pero no explica cómo se ajusta la recopilación de datos a medida que cambian las cantidades. Esto contribuye definitivamente a la inflación de alimentos de una manera sutil. Por eso, nuestra sugerencia es promover más información a los consumidores para monitorear la reducción del tamaño de empaques y ayudarlos a estar más atentos y evaluar cómo afecta su presupuesto de alimentos. En este momento, la mayoría de los consumidores ni se percata cuando un empaque lo reducen de tamaño. En algunos casos, las cantidades se han reducido hasta en un 15% en tres años. Con lo cual, los precios de alimentos pueden haber subido en términos reales más del 10%, a pesar de que la tasa de inflación oficial registra solamente un 2 o 3%.

Al final, los consumidores pueden sentirse indignados y condenar la práctica de reducir el tamaño de los productos alimenticios. Pero cuando realmente lo piensas, los fabricantes de alimentos realmente están entregando lo que los consumidores están pidiendo.

EL AUTOR ES EMPRESARIO

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