Columnistas 10/08/2017 - 12:01 a.m. jueves 10 de agosto de 2017

El pensamiento humanístico de Justo Arosemena (II)

Prácticamente el Positivismo de Arosemena es una necesidad imperiosa para el análisis de las ideas en nuestro Istmo y América.

Alberto Luis Tuñón N.
opinion@laestrella.com.pa

Justo Arosemena, cerebro inteligente, hace un balance de las circunstancias, siempre con miras a mantener nuestra existencia independiente, por ello analizando el panorama panameño echó mano al utilitarismo de Bentham y, con el Liberalismo y el Positivismo, elabora una Filosofía Política que lleva el pensamiento panameño al Modernismo. Así lo pone de manifiesto Ricaurte Soler cuando dice: ‘Arosemena se hace eco del movimiento pedagógico en su célebre carta a Pineda, introduce la Modernidad a través del Benthamismo, postula una Filosofía Política en el Federalismo y el Liberalismo'.6

Y ya que hemos mencionado tan célebre carta, escrita por don Justo al coronel Pineda desde el exilio, vale la pena anotar trozos de ella para demostrar que en su vasto pensamiento había cabida para todo lo referente al Istmo. He aquí el aspecto educativo: ‘Por eso no dudo que las escuelas primarias son el verdadero germen de la instrucción de las masas, regando los conocimientos por entre los pequeños individuos que más tarde ascenderán al rango de ciudadanos'.7

‘Escuelas para los niños: he aquí lo que no debemos cansarnos de promover: pero no basta que las haya, y en tanto número cuanto sea necesario. Verdad es igualmente que no habrá nunca buenos maestros si no se pagan bien'.8

En cuanto a la filiación mental del Dr. Arosemena en torno a toda la grandeza de su pensamiento, Moscote y Arce la plantean de la siguiente manera: ‘extremadamente joven ha leído los clásicos de la filosofía antigua y especialmente a Epicuro. Conoce el movimiento emancipador del pensamiento humano iniciando por Bacon. Ha entrado en relaciones con Locke, Hobbes y Helvecio y no ignora los delirios del barón de Holbach, de Volney y de Rousseau. Por la ideología de Tracy ha penetrado en el sensualismo del Condillac, y ha sufrido la impresión de Canabis hasta el extremo de que un poco más adelante someterían su propia persona a la prueba de un examen frenológico'.9

No acababa de salir de la adolescencia, y ya su pensamiento ha recorrido un gran trecho, de allí parte su grandeza. Joven aún, ya demostraba cuál sería su fecundo futuro; en efecto a los veintidós años, encontrándose en Nueva York, ven la luz pública sus ‘Apuntamientos para la introducción a las ciencias morales y políticas', importante obra desde el punto de vista filosófico. El propósito de esta obra era la de ‘exponer los principios generales y las ideas más comunes e indispensables para penetrar la verdadera índole de dichas ciencias‘.10 Son estos Apuntamientos una sistematización de las ideas de Hobbes, Helvecio y Bentham y un fruto cosechado de la siembra del utilitarismo en la nueva Granada.

‘Todo induce a creer que la publicación de los Apuntamientos tuvo para el fuero interno del Dr. Arosemena el valor de un manifiesto de vocación política y filosófica'.11 Aparecen en ellos sus primeras ideas positivistas, y vale la pena aclarar que Arosemena no cita en su obra a Augusto Comte, fundador del Positivismo. No olvidemos que Arosemena las escribió en 1840, y Comte de 1830 a 1842 escribe en Francia los seis volúmenes de ‘Cours de Philosophie Positive', todavía pues no había sido terminada la obra de Comte y ya don Justo había andado bastante en el camino del positivismo. Así lo pone de manifiesto Soler cuando dice: ‘dentro de sus premisas positivistas alcanzó inclusive la visión de una ciencias social positiva, años antes de su clara y nítida formulación por Comte'.12

Cabe hacer la siguiente observación: acontece con Arosemena y Comte, en el caso del Positivismo, lo que Leibniz y Newton en cuanto al Cálculo Infinitesimal, ambos descubrieron la misma disciplina, aunque de modo independiente.

Prácticamente el Positivismo de Arosemena es una necesidad imperiosa para el análisis de las ideas en nuestro Istmo y América. Es así como él, armado de su libro y su pluma, emulando al guerrero de escudo y lanza, entra a formar parte del movimiento llamado Positivismo Autóctono Hispanoamericano.

‘Arosemena, en efecto enuncia su doctrina Filosófica y Sociológica en el mismo período en que los positivistas autóctonos hispanoamericanos formulan sus teorías históricas y sociales. Influido por los mismos autores que tan gran difusión alcanzaron en los países hispanoamericanos durante el primer tercio de siglo XIX Bentham, Benjamín Constant, Carlos Comte'.13 Obsérvese que Augusto Comte no es mencionado.

Lo mismo que en el caso de Arosemena con sus Apuntamientos, en los cuales se vislumbra un Positivismo ajeno al europeo, sucede con el chileno Lastarria, quien decía: ‘No conocíamos en efecto escritor alguno que hubiera pensado como nosotros; y aunque en esos mismos momentos, A. Comte terminaba la publicación de su ‘Cours de Philosophe Positive', no teníamos ni la más remota noticia del nombre del ilustre filósofo; ni de su libro ni de su sistema sobre la historia, que era el nuestro'.14 Igualmente sucedió con Sarmiento en Argentina, quien notó el paralelismo entre sus ideas y las de Spencer.

Hemos dejado a propósito para el final la mención de su gran obra, ‘EL ESTADO FEDERAL DE PANAMÁ', pues opinamos que en ella don Justo sintetizó toda la grandeza de su pensamiento. No podía ser de otra manera, ya que su ideal era lograr para nuestra patria, la independencia total.

Ya Simón Bolívar, el visionario del Monte Sacro, nos había catalogado como el Corinto de las Américas, y no había otra alternativa que hacernos merecedores de la confianza que en nosotros se había depositado. Eran un hecho las ansias libertarias del pueblo istmeño, corroboradas por los movimientos de 1830, 1831 y 1840; allí estaba latente el germen de la rebeldía panameña. Ante tales circunstancias, en 1855 el Istmo quedó erigido en ESTADO FEDERAL, siendo Arosemena su primer presidente, aunque más tarde renunció al cargo por diferencia de ideología con la Convención.

Como vemos pues, el carro de la futura independencia se había echado a andar, y así lo comprendían propios y extraños. Don Pedro Fernández Madrid, al firmar la Ley en 1855 como presidente del Senado, dijo: ‘Voy a dar mi voto al proyecto que crea el Estado de Panamá, porque conozco la necesidad que tiene el Istmo de constituirse sobre las bases del ‘SELF GOVERNMENT', pero no se me oculta que este no es sino el primer paso que da hacia la independencia aquella sección de la República. Tarde o temprano el Istmo de Panamá será perdido para la Nueva Granda'.15

Las anteriores palabras, dichas por un extraño, nos demuestran que la gesta de 1903 no fue producto de improvisaciones, sino que, como base sólida, tenía el pensamiento Arosemeniano.

Vamos a terminar este trabajo enumerando una serie de conclusiones, a las cuales hemos llegado a través de las lecturas efectuadas.

Observamos que el polifacético pensamiento de nuestro don Justo, en todo momento, estuvo dirigido hacia los problemas concernientes al Istmo; lo cual le valió el título de ‘Teórico de la Nacionalidad'.

Consideramos que, si se pudiera hablar de una meta del pensamiento de Arosemena, nosotros lo ubicaríamos en su constante afán por lograr a toda costa la constitución de Panamá en un Estado Soberano.

En cuanto a las líneas generales de su pensamiento filosófico se destacan dos corrientes que consideramos las más importantes: el Positivismo y el Utilitarismo.

Es nuestra opinión que, a pesar de no haber podido participar en nuestra separación de Colombia, por su deceso acaecido siete años antes, le cabe el mérito de haberla efectuado a través de sus fecundos escritos y de su vasto pensamiento, cuyo fruto más acabado fue el Estado Federal de Panamá.

Sus afanes libertarios y su acendrado amor por lo panameño constituyen una guía para los cambios radicales que necesita nuestro país a todos los niveles.

TRABAJADOR SOCIAL (JUBILADO).

BIBLIOGRAFÍA: ARCE, ENRIQUE J. Y CASTILLERO R. ERNESTO J., ‘GUÍA HISTÓRICA DE PANAMÁ'. EDITORA NACIONAL, S.A. PANAMÁ, 1943. GARCÍA, ISAÍAS, ‘NATURALEZA Y FORMA DE LO PANAMEÑO', TRABAJO DE GRADUACIÓN, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. MIRÓ, RODRIGO, ‘JUSTO AROSEMENA INTÉRPRETE Y VOCERO DE LA NACIONALIDAD', REVISTA LOTERÍA II ÉPOCA, 31 DE SEPTIEMBRE 1958. MOSCOTE, RAFAEL E., ‘ASPECTOS DE LA CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL'. IMPRENTA LA ACADEMIA. PANAMÁ, 1946. SOLER, RICAURTE, ‘PENSAMIENTO PANAMEÑO Y CONCEPCIÓN DE LA NACIONALIDAD EN EL SIGLO XIX', TRABAJO DE GRADUACIÓN, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ. SOLER, RICAURTE. ‘JUSTO AROSEMENA Y EL POSITIVISMO AUTÓCTONO'. REVISTA LOTERÍA, II ÉPOCA, NO. 31 SEPTIEMBRE 1958.

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