Columnistas 09/08/2017 - 12:03 a.m. miércoles 9 de agosto de 2017

El pensamiento ético del Dr. Justo Arosemena*

Hoy, cuando se cumplen 200 años de su natalicio (1817-2017), finalizamos este ciclo con una breve relación de su pensamiento ético.

  /

Jaime Flores Cedeño
opinion@laestrella.com.pa

Desde hace un año, hemos escrito en este prestigioso diario artículos mensuales referentes a la vida y obra del Dr. Justo Arosemena. Hoy, cuando se cumplen 200 años de su natalicio (1817-2017), finalizamos este ciclo con una breve relación de su pensamiento ético.

Iniciamos señalando que sus reflexiones van más allá de un simple acto conceptual, dado que supo combinar durante su existencia lo teórico con lo práctico. En consecuencia, cada palabra que expuso en sus distintos ensayos, sobre ética y moral, contenían una expresión de vida que ejemplificó en su trayectoria política e intelectual.

Su filosofía giraba en contraposición de los postulados nominalistas que negaban los conceptos universales. Su análisis se identificaba mayormente con el utilitarismo de la época que planteaba el bienestar colectivo de la humanidad, por encima del interés individual.

La historiadora Argelia Tello Burgos, en la obra ‘Escritos de Justo Arosemena', expuso que ‘su moral, no se basaba en una ética metafísica o deísta, su ética es pragmática y materialista: está concatenada con la política, con el hombre actuando como ser social, con los deberes que le corresponden en la sociedad, según el papel que en ella desempeña. Va en la búsqueda de lo bueno no para Dios, sino para el hombre, y solo es bueno para el hombre aquello que es útil a la mayoría'.

El Dr. Arosemena le dio preponderancia a los principios en el ser humano, esto se trasluce en su obra ‘Apuntamientos para la introducción de las Ciencias Morales y Políticas', donde sostuvo que: ‘Nada se tiene por útil o exacto, si no está fundado en principios. Un hombre sin principios es considerado vacilante en sus ideas…'; precisó además, que: ‘De los principios se desprenden nuestros juicios'.

Políticamente, fue un hombre de invariables principios, ejemplo de ello fue que siempre se ubicó al lado del liberalismo, y jamás militó en otro partido que no fuera el Liberal. El transfuguismo, que no es un fenómeno nuevo en la política, no estaba trazado dentro de su conducta pública.

En 1849, a la edad de 32 años, publicó un ensayo titulado ‘Principios de Moral Política, Redactados en un Catecismo'. Este es un escrito que, conforme a sus palabras, iba dirigido a la juventud americana. Refiriéndose a ella, decía que: ‘Uno de los primeros deberes de los Gobiernos de América era establecer de preferencia la enseñanza de la moral política en los institutos donde se forma la juventud para que un día puedan llegar al seno de la patria, en su calidad de funcionarios o ciudadanos particulares, impregnados de las verdades de aquella ciencia, tan necesaria para la ventura social'. Una de sus frases era: ‘Moralizar es mejorar y los antivalores deben ser repudiados, pues desorientan y empujan al vicio y al crimen'.

Su actuar ético se direccionó hacia el fortalecimiento de la educación, como la forma más eficaz de hacer mejores ciudadanos. Se convirtió así en el principal impulsor de la educación primaria en el Istmo y en el primer defensor de la labor docente. En una carta enviada al coronel Anselmo Pineda, gobernador del Istmo, le manifestó textualmente que: ‘Las escuelas primarias son el verdadero germen de instrucción de las masas, regando conocimientos por entre los pequeños individuos que más tarde ascenderán al rango de ciudadanos'. En cuanto a los maestros dijo: ‘No habrá nunca buenos maestros, si no se les paga bien; porque ninguna persona dotada de las cualidades que deben adornarla se prestará a desempeñar tan arduo cargo, a menos que su trabajo sea competentemente remunerado'.

El Prof. Lisímaco López y López, conocedor de la historia nacional, nos facilitó una cita de don Guillermo Andreve, donde resume la conducta ética del prócer al expresar que: ‘Sus virtudes no se vieron jamás oscurecidas por faltas o delitos ni personales ni políticos. Amante de la verdad, la dijo siempre, aún a riesgo de causar agravios o de atraerse males. Humanitario en sumo grado, se complacía en socorrer al necesitado, en aliviar al que sufría, en redimir al cautivo; y tales serían sus servicios cuando mereció ser nombrado presidente del Instituto de África para la Abolición de la Esclavitud. Modesto cual ninguno, no le seducían las vanas exterioridades ni ambicionaba honores ni riquezas. Verdadero sabio, se contentaba con poca cosa y prefería a las pompas mundanas, la tranquilidad de su conciencia y la paz del hogar'.

Finalmente, en el marco de la conmemoración del Bicentenario del Natalicio del Dr. Justo Arosemena, exhorto a la juventud panameña, y a los ciudadanos en general, a continuar el ejemplo ético que representan las bases fundamentales del Ser Nacional Panameño.

ABOGADO E HISTORIADOR.

*EN EL BICENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL DR. JUSTO AROSEMENA, 9 DE AGOSTO DE 1817 - 9 DE AGOSTO DE 2017.

comments powered by Disqus