Columnistas 16/04/2018 - 12:03 a.m. lunes 16 de abril de 2018

El pasado para corregir el presente

Vivimos un tiempo en donde el conjunto de la ciudadanía ha ido cambiando 

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Ernesto A. Holder
opinion@laestrella.com.pa

Preocupación causó la semana pasada la publicación en Estados Unidos de un informe que dejaba en evidencia la ruptura que se viene dando en lo relacionado al pasado y el presente histórico. Es decir: la falta de conocimientos sobre importantes eventos históricos que decididamente moldearon el camino hacia el futuro. Ese futuro que vivimos hoy.

Los Millennials estadounidenses (4 de cada 10) no sabían qué fue el Holocausto. Los otros: meramente. La cadena CBS informó que: ‘El estudio, que fue encargado por la Conferencia sobre Reclamaciones de Material Judío contra Alemania y dirigido por Schoen Consulting, también descubrió que 11 % de los adultos estadounidenses no estaban seguros o no habían oído hablar del Holocausto'.

Sin temor a equivocarme y sin la data precisa, estoy seguro de que igual ocurre en Panamá. Ya hemos discutido sobremanera el poco interés en los eventos históricos; y oficiales educativos, y otros líderes importantes del país, no ven como necesaria la enseñanza de la historia para el desarrollo de la Nación.

Pero la preocupación sobre el tema del Holocausto es evidente señal de que ese fenómeno ‘lo anterior a nosotros no es importante', tarde o temprano terminará por desnaturalizar aquello que muchos gritan sobre la nacionalidad y el sentido de ser panameño cuando se encuentran amenazados por las inmigraciones que venimos experimentando.

Ayer, 15 de abril, se conmemoraron 162 años del ‘Incidente de la Tajada de la Sandía', considerado uno de los eventos más violentos ocurridos en tierras panameñas durante el siglo XIX. El profesor de Historia de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, Aims McGuinness, escritor del libro ‘Path of Empire, Panama and the California Gold Rush', en una presentación en el año 2010 aquí en Panamá, relató en exquisito detalle los acontecimientos que se dieron alrededor de ese evento aquel 15 de abril de 1856.

Apoyado en las declaraciones de José Manuel Luna que aparecen en La Gazeta de Estado del 26 de abril de 1856, McGuinness expone que Luna, después de que el estadounidense se negara a pagarle el valor del pedazo de fruta, dijo: ‘Cuidado, que aquí no estamos en los Estados Unidos. Págame mi real y estamos al corriente', por lo que el estadounidense Jack Oliver le respondió: ‘Bésame el culo'.

Ese intercambio degeneró rápidamente en un altercado, con forcejeos, escaramuzas, huidas, ataques de estadounidenses contra panameños y por otro lado, lugareños que salieron a atacar a los gringos con piedras y palos. Se incendiaron edificios donde se escondieron los estadounidenses. Comenzó un tiroteo, disturbios, saqueos y después de tres días de violencia, hubo 15 muertos y 13 heridos estadounidenses y del lado panameño: 13 heridos y dos muertos.

Si los Estados Unidos, país que se preocupa mucho más que el nuestro por reconocer y trasmitir de generación en generación los eventos más importantes de su historia, enfrenta este asunto del olvido creciente, puede ser señal de muchas cosas que tomarían numerosas páginas en analizar y discutir. La globalización y la tecnología de la información, talvez sea un factor. Posiblemente ya está creando humanos intrínsecamente desligados de su entorno inmediato y no debemos concluir que estas nuevas generaciones no ven como importante los eventos históricos puntuales. No sé.

Vivimos un tiempo en donde el conjunto de la ciudadanía ha ido cambiando. Eso nos ha ocurrido en varias épocas a lo largo de nuestra historia de más de 500 años como ruta de paso. Pero no por eso debemos dejar a un lado y no subrayar en esos cinco siglos, los eventos que hacen de esta Nación un lugar con historia y ante todo algo de memoria.

Ante las mismas preocupaciones sobre lo del olvido del Holocausto, nuestros capítulos históricos no deben perderse con el pasar de las generaciones. El incidente de la Tajada de la Sandía, provoca interrogantes más allá de la renuencia de Jack Oliver a pagar el real que debía. Tal explosión social seguramente estaba atizada por muchos otros factores que la población venía experimentando y creó un ejemplo histórico acerca de una situación (la fruta y el real) que pareciera de alguna manera inocua.

Aunque haya mucha gente distraída, los eventos de hoy, por más inofensivos que parecieran, pueden estar atizando una explosión social más mortal e intensa que lo sucedido hace 162 años. Reconozcamos, estudiemos la historia, aprendamos y atendamos los llamados correctivos.

COMUNICADOR SOCIAL.

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