Columnistas 26/12/2016 - 12:01 a.m. lunes 26 de diciembre de 2016

El parque Omar

Hay que llevar parques a donde vive la gente, en todos los barrios, para quienes al final deben ser estas obras'

Tomás Paredes Royo
opinion@laestrella.com.pa

He sido usuario del parque Omar desde hace más de 50 años, cuando todavía ese espacio albergaba las instalaciones del Club de Golf de Panamá. Si bien al principio no me agradó la idea de trasladar esas facilidades a Cerro Viento, considerado como ‘lejos de la ciudad', muy pronto entendí la necesidad de crear espacios recreativos urbanos y la conveniencia de contar con el parque Omar como área de esparcimiento, por su ubicación estratégica en el corregimiento de San Francisco.

Hoy probablemente soy otro de los sorprendidos por la propuesta del Gobierno para invertir 35.7 millones de balboas en el parque Omar, a pesar de que soy un proponente y defensor de los parques como áreas públicas sostenibles. Sin embargo, creo que es el momento de preguntarnos, más allá del entendimiento común, qué es un parque y cuáles deben ser sus características y objetivos en beneficio de la sociedad.

En primer lugar, veamos la definición de parques: áreas abiertas cubiertas en su mayoría por vegetación natural o agua, de propiedad pública o privada, por lo general para uso público, con atributos paisajísticos y una infraestructura y/o instalaciones que permite el beneficio físico, mental y espiritual de quienes los visitan. Dicho esto, los parques deben tener ciertas características y propósitos, según su tamaño, su ubicación y la población a la que sirven.

Los parques deben atender las necesidades básicas de recreación y esparcimiento de una población objetivo, y por lo tanto, sus instalaciones deben responder a esos usuarios. Debe haber un mínimo de infraestructura y servicios en cualquier parque. Por ejemplo, todos los parques deben ser accesible para todas las personas (accesibilidad universal), contar con sanitarios, agua potable, luminarias, seguridad, definición clara de su perímetro, áreas para resguardarse de las inclemencias del tiempo, sol o lluvia, un ambiente libre de contaminaciones y posibles impedimentos sanitarios, y un mínimo de instalaciones que permitan desarrollar actividades físicas, según la edad de la población que se interesa servir.

Hay varios tipos de parques, según su tamaño y la población que atienden. En primer lugar, tenemos ‘parques de edificio', llamados así porque los genera el diseño de un edificio al momento de construirse, por lo general de tipo comercial (oficinas) y que engalanan la infraestructura urbana y son utilizados por los ocupantes y visitantes del edificio. Otro tipo de parques son los ‘de cuadra' o ‘miniparques', de un tamaño que oscila entre dos y cuatro hectáreas, con una capacidad para recibir entre mil y dos mil personas diarias. Un tercer tipo de parques son los ‘de barrio', que sirven a una población más amplia, particularmente niños, con un tamaño entre 4 y 15 hectáreas y atienden entre dos y cinco mil visitantes.

Adicionalmente tenemos los ‘parques comunitarios', que por su ubicación sirven a varios barrios o sectores de la ciudad, como el parque Omar, y cuyo tamaño varía entre las 15 y las 55 hectáreas. Estos espacios acomodan entre 5000 y 10000 visitas diarias. Estos parques deben contar con senderos para caminar o bicicletas, campos deportivos para varias disciplinas (basquetbol, voleibol, fútbol, sóftbol, tenis), sanitarios y baños, un centro cultural comunitario e instalaciones para la venta de comidas; áreas y facilidades para recreación pasiva, espacios adecuados para estacionamiento en función de su tamaño y su propósito.

Hay otros tipos de parques de mayor tamaño, los de carácter especializado (campos de golf, jardines botánicos, manglares, etc.) y los llamados cinturones verdes o espacios abiertos, que tienen como propósito mejorar la salud ambiental de la ciudad, con espacios de recreación pasiva, como lo son en la actualidad el parque Soberanía y el parque Nacional de Camino de Cruces. Queda por mencionar el parque Metropolitano, un espacio que a mi juicio requiere un análisis desapasionado para definir su uso y permitir que el mismo cumpla una función de beneficio para la población metropolitana.

En todo caso, la capacidad de carga de la tierra, las proyecciones de crecimiento de la población y la necesidad de generar espacios para parques cercanos a las áreas residenciales son factores a tomar en cuenta al momento de invertir en un parque. El alcalde Blandón ha presentado una propuesta interesante para construir varios parques en el Municipio de Panamá y a este esfuerzo debieran unirse los municipios de San Miguelito y Panamá Oeste para asegurar una estandarización y una coherencia en la presentación de todos los parques y la calidad de sus servicios en la Gran Área Metropolitana. Así, nos resulta un despropósito invertir 35.7 millones en un parque que lo administra por razones históricas, pero inexplicables en estos momentos, el Despacho de la Primera Dama, y que debiera ser transferido de inmediato al Municipio de Panamá.

La construcción de una piscina olímpica para ampliar la piscina que ya existe, la construcción de una plaza de comidas y varios edificios nuevos, el aumento de estacionamientos y otros servicios, desconoce que el parque Omar está restringido por las vías externas de acceso al mismo y que está llegando a su máxima capacidad de uso, lo que se puede constatar en algunos meses del año y ciertas horas del día por la cantidad de personas que utiliza sus áreas y no por la limitación de sus estacionamientos. Como con la descentralización, hay que llevar parques a donde vive la gente, en todos los barrios, para quienes al final deben ser estas obras.

INGENIERO

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