Columnistas 13/08/2018 - 12:03 a.m. lunes 13 de agosto de 2018

Para vencer el incierto futuro

‘La Feria del Libro de Panamá es significativa en la medida en que reafirma la importancia del invento Gutenberg tantos siglos después de su creación'

Ernesto A. Holder
opinion@laestrella.com.pa

Continuaré haciendo la siguiente pregunta mientras no cambien las cosas: ¿alguien en realidad cree que esto terminará bien? En general me refiero a los efectos de la situación de corrupción y robo al erario que se han dado en los últimos años. Pero también debemos considerar la pregunta en el marco de una cultural general de juegavivo y falta de vergüenza, general y personal, ante hecho cometidos, que afianzan el desconocimiento cimentado el clientelismo. A unos días del inicio de la Feria Internacional del Libro de Panamá, comparto una versión revisada de este artículo publicado anteriormente.

Se cree que el acontecimiento más antiguo que se tiene en relación a la impresión de textos se remonta al año 880 a. C.; una impresión de escrituras budistas llamada Diamond Sutra , publicada con una técnica llamada impresión en bloques. El texto, escrito en chino, es considerado uno de los más importantes trabajos de la Fe Budista y fue descubierto en una cueva sellada en el noroeste de China en el año 1900. Se tiene muy poco conocimiento de la preservación de textos o documentos impresos que han sobrevivido las exigencias del tiempo, ya que no existía la tecnología adecuada ni la posibilidad de realizar producciones masivas de estos y otros documentos.

Desde que Johannes Gutenberg creó los tipos de plomo para masificar la impresión de textos en 1448, al día de hoy –tiempos de Internet y redes sociales–, el mundo cambió por completo. Tengo la sensación de que el mismo Gutenberg no tenía idea de que —literalmente— cambiaría el mundo de la manera en que lo ha hecho. Las infinitas posibilidades que, como medio masivo de comunicación, sirva de vehículo para condicionar y jugar un papel principal de constantemente reordenar la conducta del homo sapiens a la hora de la configuración y reconfiguración de su realidad social y humana. No en vano la prestigiosa revista LIFE, en las postrimerías del milenio que acaba de terminar, consideró la creación de los tipos de plomo de Gutenberg como el número uno de los 100 inventos más significativos del esos mil años.

Si nos detenemos por un momento a pensar en todo lo que estimuló este invento, no acabaríamos nunca de asombrarnos. Permitió la propagación masiva ante todo, del conocimiento; de los grandes descubrimientos que aún estaban por darse a conocer; del pensamiento y las enseñanzas de los grandes filósofos de la humanidad; de los textos religiosos e históricos; de las culturas y costumbres de otros pueblos y otras regiones. Y de las estupendas obrar literarias de grandes escritores alrededor del mundo.

Abrió la posibilidad de que cualquier persona en el mundo pudiera tener a su alcance la llave que lo sacaría —sin lugar a dudas— de la oscuridad de la ignorancia. El invento llevó el discurso filosófico e intelectual a otro contexto, el de la documentación de las ideas y los planteamientos científicos y filosóficos que han enriquecido el acervo intelectual de la humanidad. Y ha puesto esta documentación al alcance de todos.

Es cierto que la masificación de libros se realiza por otros métodos y con la intervención de otras tecnologías. También es cierto, que con la tecnología de esta era, el Internet ante todo, se puede acceder a casi toda la información deseada para alimentar las necesidades de conocimiento que poseemos.

La Feria del Libro de Panamá es significativa en la medida en que reafirma la importancia del invento Gutenberg tantos siglos después de su creación. A pesar de eso, no le estamos ganando la batalla a las ofertas mediáticas simplistas y sensacionalistas que pululan hoy en el mercado; además, los que administran recursos económicos del Estado para apoyar decididamente, no lo hacen.

Por más ferias que hagamos como estas, si contesto la pregunta inicial, la respuesta sería que estamos condenados a la miseria y al analfabetismo funcional. No esperen ver candidatos ni a los politiqueros en los pasillos de la feria. Ellos no leen ni promueven la lectura. Para cómo van las cosas, el nivel cultural de nuestra población continuará amenazada, si no encontramos el mecanismo adecuado para marginar las influencias negativas presentes. Lo positivo es que con este y otros esfuerzos similares, podemos intentar la hazaña de Gutenberg y trabajar para cambiar el presente y vencer el futuro incierto que nos acecha.

COMUNICADOR SOCIAL.

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