Columnistas 09/09/2018 - 12:03 a.m. domingo 9 de septiembre de 2018

Para mirar con lupa

‘¿Por qué [...] multa de $100 mil a las juntas directivas de los tres edificios? [...] me recuerda el refrán ‘Al más pendejo le preguntan quién es Dios' [...]'

Berna Calvit
opinion@laestrella.com.pa

Con frecuencia, ante hechos que me asombran, me pregunto si otros ciudadanos también se asombran. Es lo que sentí al ver a un colérico Tito Afú, de ingrata presencia y recordación, decir que va a demandar por $20 millones al diario La Prensa por varias publicaciones que considera ofensivas, ¡y para exigir respeto! Creo innecesario explicar las razones de mi asombro. El diputado Chello Gálvez también logró asombrarme, no por lo agudizado de su estado mental, sino por su novedoso léxico revolucionario, casi casi de ‘patria o muerte' ¡y hasta usó la palabra burguesía! Y de ñapa ver al diputado Pineda (nada menos que a Pineda) justificar citación a Angélica Maytin, directora de Antai, para rendición de cuentas. ¡Vaya descaro! A ver, ¿con qué autoridad moral piden cuentas los diputados, si se niegan con excusas inaceptables a entregar toda la información sobre planillas y dineros con los que hicieron fiesta costeada por nosotros, los ‘paganinis'?

Mientras marcha fuerte el ‘No a la reelección', sigo de cerca la campaña política que a todos debería interesarnos, porque de nosotros depende quiénes serán nuestros próximos gobernantes. No obstante, en estos momentos más me interesa el caso de las familias en tres edificios en la urbanización Limajo que sufren gran incertidumbre por la condición de sus viviendas, y por la afectación económica que los amenaza. El caso, ampliamente documentado en La Estrella de Panamá de 3, 5 y 6 de septiembre, es como para mirarlo con lupa, porque con tantas firmas y permisos y planos, es aberración que la teja le caiga a las víctimas; se la lanzó el Ministerio de Obras Públicas (MOP) al ordenar, sin siquiera proponer soluciones, mitigación, ¡algo! en vez del desalojo inmediato de las propiedades, demolición de los edificios y multa a sus directivas como si fueran los culpables. ¿A quién, que compra en Propiedad Horizontal, le muestran el plano de la planta del edificio que debe estar en la hoja 1? De haber sabido los hoy copropietarios del P. H. Universal que la edificación comprometía negativamente el sacrificio de adquirir su vivienda, ¿hubieran comprado?

Vale preguntarse cómo es posible que el MOP, Ingeniería Municipal, Sinaproc, Idaan y el Cuerpo de Bomberos pasaran por alto que en el lugar hay una servidumbre pluvial. ¿Hubo estudio de impacto ambiental? Pareciera que esta obra, entre otros fallos, se hizo sin inspecciones y se me viene a la cabeza la frase ‘Piensa mal y acertarás'. Según el ingeniero Bernal, presidente de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), ‘la causa del daño es a 16 metros debajo del último edificio construido', ‘el MOP es el custodio de la servidumbre pluvial'; no descartó que en su momento ‘pudo darse una negligencia por parte de los funcionarios…'; ‘el MOP busca eludir su responsabilidad con la solución más fácil'. ¿Por qué ordenar multa de $100 mil a las juntas directivas de los tres edificios? Esta absurda medida me recuerda el refrán ‘Al más pendejo le preguntan quién es Dios', sobre cuyo sentido en cierta ocasión conversábamos el doctor Jorge Eduardo Ritter y yo. ¿Por qué el MOP, custodio de la servidumbre pluvial, no empieza por investigar qué funcionario, qué despacho autorizó la construcción del P. H. Universal, el último construido y causante de la ruptura? Preguntando por aquí y por allá, me dicen que la servidumbre debería haber estado señalizada en planos de Catastro; ¿verificó esto el funcionario del MOP, por si acaso el ingeniero contratado por la constructora pasó por alto este importante detalle? En medio de las irregularidades del P. H. Universal, ahora se descubre que otro edificio, el Madison Tower, no cuenta con planos aprobados para la construcción.

El descontento y el temor de las familias residentes en estos edificios son más que justificados; la tubería rota, además de causar inundaciones, erosiona el suelo; cada aguacero es tormento extra, por la posibilidad de que colapse el terreno. Desde la primera inundación en 2015, que causó severos daños, se comunicaron con el MOP, pero no fueron atendidos. Pero qué raudos para ordenar demolición y multa. Hace cuatro días el MOP informó a los copropietarios del P. H. Limajo que el dueño de Operadora Universal (asumo que constructor o dueño del proyecto) está dispuesto a resolver el colapso de la tubería; se requiere un estudio geofísico, pero el MOP no cuenta con el equipo. Mientras tanto, ‘mi Jesús padeciendo'. ¿Es este caso ‘una cadena de errores'? Algo queda claro. Y es que en este caso, hay mucho que no está claro.

COMUNICADORA SOCIAL.

‘[...] cómo es posible que el MOP, Ingeniería Municipal, Sinaproc, Idaan y el Cuerpo de Bomberos pasaran por alto que [...] hay una servidumbre pluvial [...]'
 
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