Columnistas 09/01/2017 - 12:02 a.m. lunes 9 de enero de 2017

Panamá rompe relaciones diplomáticas con EE.UU.

Los días 9 y 10 de Enero de 1964, han quedado registrados en los anales de la historia patria como fechas memorables

Paulino Romero C.
opinion@laestrella.com.pa

Los días 9 y 10 de Enero de 1964, han quedado registrados en los anales de la historia patria como fechas memorables de nuestra gloriosa gesta patriótica. El día 9 en la noche y en la mañana del día 10, hace 53 años (1964-2017), las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de América, acantonadas en la Zona del Canal, agredieron de manera inhumana a estudiantes de escuela secundaria y a la población civil, causando una veintena de muertos y 300 heridos, sin que mediara provocación alguna por parte de Panamá.

Como un documento histórico sin precedente en el continente americano durante el siglo XX, y como tributo de recordación patriótica al Gobierno del Presidente de la Dignidad Nacional, Roberto F. Chiari (1960-1964) , nos permitimos reproducir a continuación el texto de la histórica nota por medio de la cual el Gobierno de Panamá rompió relaciones diplomáticas con el Gobierno de los Estados Unidos de América el día 10 de enero de 1964.

Dicha nota fue enviada en horas de la tarde del día 10 de enero, directamente al Departamento de Estado por teletipo, y al día siguiente el licenciado Eloy Benedetti, asesor jurídico de la Cancillería, le entregó personalmente, a las 3 de la tarde, el original de la nota al entonces encargado de Negocios de los Estados Unidos, señor Wallace Stuart.

Panamá, 10 de enero de 1964

Señor Secretario de Estado:

En nombre del Gobierno y Pueblo de Panamá presento a Vuestra Excelencia formal protesta por los actos de despiadada agresión llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos de América acantonadas en la Zona del Canal, contra la integridad territorial de la República de Panamá y su población civil indefensa durante la noche del día de ayer y mañana de hoy.

La injustificada agresión a que antes me he referido sin paralelo en la historia de las relaciones entre nuestros dos países, ha tenido hasta ahora para nosotros los panameños un trágico saldo de diez y siete muertos y más de doscientos heridos. Además, los edificios y bienes situados en ciertos sectores de la ciudad de Panamá colindantes con la Zona del Canal, han sufrido daños de consideración como consecuencia de los incontrolables actos agresivos de las Fuerzas Armadas norteamericanas.

La forma inhumana como la policía de la Zona del Canal y luego como las Fuerzas Armadas norteamericanas agredieron a una romería de no más de cincuenta jóvenes estudiantes de ambos sexos de escuela secundaria, que pretendían desplegar de forma pacífica la enseña nacional en esa faja de territorio panameño, carece de toda justificación. El incalificable incidente ha revivido episodios del pasado que creíamos que no volverían a ocurrir en tierra de América.

Los condenables actos de violencia que motivan esta nota no pueden ser disimulados y menos tolerados por Panamá. Mi Gobierno, consciente de su responsabilidad, hará uso de todos los medios que ponen a su alcance el Derecho, el Sistema Regional Americano y los Organismos Internacionales, con el fin de lograr justa indemnización por las vidas truncadas, por los heridos y por los bienes destruidos, la aplicación de sanciones ejemplares a los responsables de tales desmanes y las seguridades de que en el futuro ni las Fuerzas Armadas acantonadas en la Zona del Canal ni la población civil norteamericana residentes en esa faja de territorio nacional, volverán a desatar semejantes actos de agresión contra un pueblo débil y desarmado, pero decidido en la defensa de sus derechos inalienables.

Finalmente cumplo con informar a Vuestra Excelencia que, debido a los sucesos a que antes me he referido, el Gobierno de Panamá considera rotas las relaciones diplomáticas con su ilustrado Gobierno, y en consecuencia, ha impartido instrucciones a Su Excelencia el Embajador Augusto G. Arango, para que regrese cuanto antes a la Patria.

Aprovecho la oportunidad para manifestar a Vuestra Excelencia las seguridades de mi más alta consideración.

GALILEO SOLÍS,

Ministro de Relaciones Exteriores.

Señor Presidente, Juan Carlos Varela, y Su Excelencia Canciller, Isabel Saint Malo de Alvarado: ¡He ahí un modelo, un ejemplo edificante permanente para la defensa de la Dignidad Nacional!

MAESTRO DE CIUDADANO.

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