Columnistas 13/09/2017 - 12:03 a.m. miércoles 13 de septiembre de 2017

‘Panama Papers': una conspiración occidental (I)*

El hurto informático es un delito internacional, y el Gobierno de EE.UU. o sus asociados no pueden legítimamente airear los papeles privados de Moss-Fon.

Julio Yao Villalaz
opinion@laestrella.com.pa

La divulgación de la filtración más grande de la historia, como se le llama a los Papeles Mossack-Fonseca (Moss-Fon), mal llamados ‘Panama Papers', a través del diario Süddeutsche Zeitung (SZ) y del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (CIPI), no puede disociarse de aspectos especulativos porque ambas entidades están vinculadas a los servicios de inteligencia de EE.UU.

La publicación de los Papeles, sustraídos desde 2008/9, y recientemente hurtados y no pirateados por la CIA, que se los entregó al diario hace casi un año (2015), se propone divulgar las cuentas de la firma panameña para demostrar que la misma no es confiable y que las offshores no anglosajones tampoco.

El hurto informático es un delito internacional, y el Gobierno de EE.UU. o sus asociados no pueden legítimamente airear los papeles privados de Moss-Fon.

Moss-Fon se fundó en Islas Vírgenes Británicas al calor del Irán-Contra en 1986 y le ha servido a la CIA.

‘El análisis de los documentos ha continuado, revelando que la CIA ha utilizado durante décadas los servicios de Mossack Fonseca para dar una cobertura legal a sus operaciones secretas' (Wikipedia).

El rol de los empleados en la sustracción no es fundamental. Moss-Fon y Panamá están siendo usados como chivos expiatorios en una maquinaria de manipulación global sin que el Gobierno panameño pueda impedirlo.

El diario alemán —el de mayor circulación en el país— nace a finales de la Segunda Guerra en el útero del Gobierno de EE.UU. y es miembro del CIPI, por lo que no nos sorprende que la CIA les haya entregado los Papeles a seudoperiodistas.

Según WikiLeaks, ‘la mayor parte de los documentos no será publicada y usted no tendrá acceso a una base de datos en la cual pueda hacer búsquedas'. WikiLeaks, pidió que los Papeles de Panamá sean publicados en su totalidad y no como ahora a cuentagotas. Su vocero alertó: ‘Ellos dicen hacer periodismo responsable, pero, en términos generales, yo no estoy de acuerdo con que estén haciendo eso'.

¿Qué es el Consorcio Internacional de Periodistas?

El Consorcio ‘es una red global de más de 190 periodistas de investigación de más de 65 países que colaboran en investigaciones en profundidad'. Eso es lo que dice su página Web, pero a lo que menos se dedica el CIPI es a investigar. Sospechosamente, el CIPI, con sede en Washington, jamás ha criticado a EE.UU.

Si fueran transparentes ni el diario ni el CIPI hubiesen estado a cargo de los Papeles, pero como es una operación encubierta, los pelos del lobo saltan a la vista.

Pudieron entregar los Papeles a un medio independiente como WikiLeaks, pero WikiLeaks no es controlado por Washington. Los que sustrajeron los Papeles recurrieron a una torpe operación encubierta que los medios occidentales siguen ocultando.

Los Papeles fueron doblemente filtrados por la CIA y por los seudoperiodistas, y solo sirven para ocultar, engañar, calumniar, desinformar y chantajear. Todo ello se suma a las múltiples violaciones que ha cometido el CIPI contra la ética periodística (verbigracia, el Acuerdo de Munich), la libre expresión, la libertad de prensa y el derecho a la información.

Los Papeles fueron separados entre aquellos que perjudican a los enemigos de EE.UU. (que serán los primeros en exponerse) y los que afectan negativamente a sus aliados, que no verán la luz o solo a medias.

En cuanto a la transparencia del diario y del Consorcio, un periodista y exasesor del Gobierno alemán, Udo Ulfkotte, se decidió a contar la verdad en su libro Periodistas Comprados, un éxito de ventas total en Alemania.

Dice su autor: ‘En innumerables ocasiones puse mi firma en notas que me entregaron los servicios de inteligencia de EE.UU., de Alemania o de la OTAN. Mentí, traicioné, recibí sobornos y oculté la verdad a la opinión pública. No hacía periodismo sino propaganda'.

El periodista y exasesor afirma que los medios de comunicación más grandes de Alemania están manipulados desde la embajada de EE.UU. y que la prensa es una ‘prestituta' (‘presstitute') (Leonardo Del Grosso, Hispan TV, 26 de abril de 2016).

EL AUTOR ES ANALISTA INTERNACIONAL, EXASESOR DE POLÍTICA EXTERIOR.

*INTERVENCIÓN EN EL FORO ‘LOS ‘PAPELES DE PANAMÁ', UNA LECTURA INTEGRAL'; ALIANZA ESTRATÉGICA NACIONAL, BIBLIOTECA SIMÓN BOLÍVAR, UNIVERSIDAD DE PANAMÁ, 19 DE MAYO DE 2016.

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